Liz Truss, la nueva primera ministra británica que apunta con dureza contra los trabajadores
En 2012 fue coautora de un libro que reseñaba que “una vez que ingresan al lugar de trabajo, los británicos se encuentran entre los peores ociosos del mundo”. En el debate de campaña no tuvo reparos en decir que ese pasaje correspondía a su colega firmante.
- Internacionales
- Sep 7, 2022
La flamante primera ministra británica, Liz Truss, está en medio del fárrago en el que está sumergida Gran Bretaña, jaqueada por la crisis energética, las deficiencias en el otrora alabado sistema de salud y los inconvenientes que atraviesa su apocada economía.
Mientras tanto, quienes sufren las consecuencias de estos tres aspectos a cuidar por el Gobierno son los trabajadores, que a medida que pasan los días y se acerca el invierno, pueden enfrentarse a una descarnada disyuntiva si no hay soluciones inmediatas: combatir el frío o comer.
En este aspecto, los antecedentes de Truss no son los más auspiciosos para los trabajadores. Mientras transcurría la contienda por ver quién se haría de la titularidad del Gobierno y del partido conservador “Tory” señaló: “Necesitamos una acción dura y decisiva para limitar la capacidad de los sindicatos para paralizar nuestra economía”.
Enseguida, completó diciendo que hará todo lo que esté a su alcance para asegurarse de que “la acción militante de los sindicatos ya no pueda paralizar los servicios vitales de los que dependen las personas trabajadoras”.
Aparte, durante el mes de agosto y en plena campaña para acceder al 10 de Downing Street, apareció en medios británicos una grabación filtrada que expone a la también nueva titular de los conservadores.
En un libro de su coautoría publicado en 2012, titulado Britannia Unchained, se observa una afirmación lapidaria: “Una vez que ingresan al lugar de trabajo, los británicos se encuentran entre los peores ociosos del mundo. Trabajamos entre las horas más bajas, nos jubilamos temprano y nuestra productividad es pobre. Mientras que los niños indios aspiran a ser médicos o empresarios, los británicos están más interesados en el fútbol y la música pop”.
Por otra parte, la ahora primera ministra que puso el patriotismo en el centro de su campaña, dijo en el primer debate de liderazgo conservador televisado frente a su oponente Rishi Sunak que no había escrito ese capítulo ofensivo y no tuvo reparos en culpar a su colega autora Dominic Raab.
En tanto, Raab afirmó que los autores, entre los que también estaban Priti Patel y Kwasi Kwarteng, habían asumido la «responsabilidad colectiva» del libro y agregó: «Depende de Liz explicar por qué ha cambiado de opinión».
“Si miras la productividad, es muy, muy diferente en Londres del resto del país. Pero básicamente… esto ha sido un hecho histórico durante décadas. Esencialmente es en parte una cuestión de mentalidad y actitud, creo. Es cultura de trabajo, básicamente. Si vas a China es bastante diferente, te lo aseguro”, manifestó Truss en parte del contenido que fue filtrado en su oportunidad.
En tanto, y como contracara de esa postura, la vicedirectora laborista y secretaria de Estado en la sombra para el futuro del trabajo, dijo a mediados de julio: “Liz Truss busca culpar a cualquiera y a todos, excepto a ella misma por el desastre que han hecho los conservadores en los últimos 12 años.
“Su última fantasía Tory está peligrosamente fuera de contacto con la realidad e ignora el hecho obstinado de que se ha sentado alrededor de la mesa del gabinete durante casi una década de crecimiento salarial lamentablemente bajo, servicios públicos en ruinas y sordidez en el corazón del Gobierno.
“Como vimos con los planes del Gobierno para romper las huelgas con los trabajadores de agencias, estos planes son impracticables, solo erosionarán aún más los derechos de los trabajadores e inflamarán las relaciones laborales en un momento crítico”.

