MARTES, 21 DE JUL.

Rusia y Bielorrusia probará el uso de armas nucleares y el misil Oréshnik

Los ejercicios conjuntos de defensa incluyen la planificación del uso de armamento nuclear y estrategias de disuasión en respuesta a la creciente militarización cerca de sus fronteras.

Los ministerios de Defensa de Rusia y Bielorrusia han confirmado que, durante los ejercicios Západ 2025, se incluirá la simulación del uso de armas nucleares y del misil de largo alcance Oréshnik. Según el ministro de Defensa bielorruso, Víctor Jrenin, la creciente militarización y actividad militar en las fronteras occidental y septentrional de Bielorrusia obliga al país a reforzar su preparación estratégica. Jrenin subrayó que, siguiendo las directrices del presidente Alexánder Lukashenko, Bielorrusia debe estar lista para enfrentar cualquier eventualidad ante las tensiones regionales.

Según Jrenin, Bielorrusia demuestra su apertura y espíritu de paz, pero siempre debe «guardar pólvora seca».
Las maniobras Západ 2025 se llevarán a cabo en Bielorrusia entre el 12 y el 16 de septiembre. Según las tareas del simulacro anunciadas por Minsk, el objetivo común es poner a prueba las capacidades de ambos países para garantizar la seguridad militar y la «preparación para repeler una posible agresión».

¿Qué es Oréshnik?
Oréshnik es un novedoso misil balístico ruso de alcance intermedio capaz de impactar contra sus objetivos a una velocidad hipersónica de Mach 10, lo que equivale a casi tres kilómetros por segundo.

La potencia de un ataque masivo con Oréshnik puede ser equivalente a la de un ataque nuclear: todo lo que se encuentra en el epicentro de la explosión se divide en fracciones y se convierte en polvo. Según el presidente ruso, Vladímir Putin, «no hay ninguna posibilidad de derribar estos misiles», cuyo alcance llega hasta 5.500 km.

El primer uso en condiciones de combate de esta novedosa arma tuvo lugar el 21 de noviembre de 2024, cuando «una bola de fuego cruzó el cielo» y destruyó con una «explosión precisa, profunda y aparentemente silenciosa» la planta ucraniana de Yuzhmash, uno de los mayores complejos industriales conocidos desde la época de la Unión Soviética, que ahora producía tecnología de misiles y otras armas para el régimen de Kiev en la ciudad de Dnepropetrovsk.

Según el acuerdo firmado el año pasado entre Moscú y Minsk, Bielorrusia recibirá para finales de 2025 los complejos rusos de misiles balísticos. Ya se han definido los sitios estratégicos donde se desplegarán estas poderosas armas. Este despliegue forma parte de un creciente alineamiento militar en respuesta a las tensiones en Europa del Este.
En paralelo, la semana pasada, el presidente ruso, Vladímir Putin, dio a conocer que Rusia comenzó con la producción en serie del misil Oréshnik, un sistema de armas avanzado que se incorporará a la capacidad de disuasión de ambos países. El lanzamiento de su fabricación en masa refleja la intensificación de la cooperación militar y la preparación para enfrentar potenciales amenazas en la región

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