LUNES, 20 DE JUL.

«Algo del papel»: en tiempos de era digital, Rosario fue sede de una charla que reivindicó el rol del impreso

Organizada por Amigos del Museo Municipal, la actividad tuvo lugar en el Salón de Actos del diario La Capital. Una propuesta para descubrir la diversidad, historia y valor cultural del papel como soporte de memoria, arte, comunicación y preservación documental.

 

En una era de plena conexión digital, donde los textos escritos han ido perdiendo peso, Rosario fue sede de una charla que resaltó y reivindicó el rol que continúa desempeñando el papel en la actualidad. En el evento se exploraron las diferencias entre los diversos impresos para identificar el que más conviene para cada uso.

Organizada por Amigos del Museo Municipal, la actividad tuvo lugar en el Salón de Actos del diario La Capital. Una propuesta para descubrir la diversidad, historia y valor cultural de la hoja como soporte de memoria, arte, comunicación y preservación documental.

Para ampliar sobre esto, en diálogo con Conclusión, Susana Meden, experta internacional y curadora de papel, comentó: «Mi especialidad es la conservación de patrimonio. Hace 30 años que me dedico a la conservación de todo tipo de patrimonio, pero originalmente soy restauradora de libros antiguos. El papel es un ingrediente fundamental en los libros, dentro de un libro tenés también grabados, acuarelas. El tema del papel para mí es fundamental».

«Hay papeles de todo tipo y hay gente que necesita el papel para dibujar en él, para pintar, porque quiere conservar un papel antiguo que era, no sé, algo que escribió su abuelo, el cuaderno de mi hijo», añadió.

«Hay una variedad inmensa de papeles. Voy a tratar, en el poco tiempo que dura una charla, de dar un panorama y de abrirle un camino a la gente para que cada uno, dentro de su interés, pueda averiguar cuál es el papel que mejor sirve para lo que se esté haciendo. O sea, no es lo mismo para imprimir un libro que para dibujar», agregó.

«Hay papeles hechos a máquina, en producción en serie. Ahora son muy buenos los papeles que tenemos para la impresora, y es un papel súper económico, y dura muchísimos años, cosa que los papeles que eran para hacer fotocopias de hace 30 años no», ejemplificó.

Al ser consultada sobre si el papel de antes era mejor que el de ahora, aclaró que «depende de cuánto antes. Por ejemplo, hasta el siglo XIX, casi todos los papeles tenían una calidad muy buena porque estaban hechos con trapos, con algodón. Después de eso empezamos con la madera, porque no alcanzaba el trapo, y la madera se usó durante 100 años, toda completa, como salía del árbol».

«Entonces, lo que hace el papel es la celulosa, eso lo escuchamos todos. La celulosa es la fibra de las plantas. Dependiendo de qué planta, tenés mejor celulosa porque es más larga, porque es más flexible, por diversas cosas, y según cómo la trates. Pero después, hace unos 40 años, se le empezó a sacar un componente que iba junto con la celulosa que se llama lignina, que es fundamental para la planta porque es lo que le da solidez, rigidez. Pero la lignina era un ácido que terminaba atacando la celulosa», informó.

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Sobre esto último, amplió que «en los libros de 1920, 1930, están marrones las hojas. Es por la lignina que hace que el papel envejezca muy rápido. Entonces, papeles muy antiguos que eran de trapo están impecables aún hoy la mayoría».

Sobre si va a tender a desaparecer el papel, contestó que «yo creo que no, que se va a usar, podés reemplazar, todo se puede reemplazar. Son muchas las cosas en las que se usa el papel. Hay un montón de cosas que van cayendo, pero hay un montón de cosas que siguen. Y después, bueno, la belleza del papel guardado, eso va a seguir existiendo».

 

 

 

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