“Colapsado y saturado”: vecinos del 7 de Septiembre reclamaron por las condiciones deplorables del barrio
Hogares sin luz, agua servida, cloacas y contenedores colmados, pozos en la calle y colectivos que no respetan el recorrido. Denuncian estar “a la deriva” y piden con urgencia la presencia del Estado para solucionar los problemas.
- Ciudad
- Abr 15, 2026
Vecinos del 7 de Septiembre se autoconvocaron para reclamar por las deplorables condiciones en las que se encuentra el barrio, exigiendo la presencia del Estado para solucionar las múltiples problemáticas que les afectan la vida cotidiana.
En diálogo con Conclusión, varios vecinos denunciaron que el barrio “está a la deriva” y sin ningún tipo de respuesta, con hogares sin luz, agua servida, cloacas y contenedores colapsados, pozos sin tapar y colectivos que tienen que desviarse porque no pueden hacer su recorrido por el estado de las calles.
Pablo, uno de los vecinos que charló con este medio, denunció que “la problemática del barrio viene de tiempos muy lejanos” y que “no es algo que se hizo de un día para el otro”, pero que aún hoy “acá nadie atiende al barrio ni el reclamo del vecino”.
“Es un barrio que está colapsado y saturado. Un barrio que fue hecho para X cantidad de gente y lo sobrepoblaron. Hoy en día las cloacas están reventadas todos los días. Tenemos el tema de las veredas destrozadas, que eso refiere a la seguridad para los chicos y para la gente de tercera edad. Y tenemos el problema de la luz, que es subterránea y que cuando llueve se revientan todos los cables. Nadie sabe nada. Acá estuvimos sin luz tres o cuatro días los vecinos, por sectores. Vos llamabas y nadie sabía dónde encontrar el desperfecto. También el tema del agua servida, que es algo grave, porque eso refiere a la salud, no solamente de los chicos sino de todo el mundo”, describió en detalle.
Luego, continuó: “El reclamo es grande porque es un barrio que fue dejado a la deriva. Está todo bien con “Volvió Rosario”, el slogan, todo lindo el espejo de colores. Pero el barrio también existe. Y acá estamos solos nosotros”.
Frente a todas estas problemáticas, no han tenido ningún tipo de respuesta ni de la EPE, ni de la Municipalidad, ni de la Provincia: “Estamos cansados de llamar. Llamamos y te ponen la musiquita, le mandas la foto de la boleta paga. O sea, no te dan bolilla. Es gravísimo lo que pasamos nosotros acá. No es de ahora. Esto viene de años, de años. Te muestran el Plan Abre, que son diez cuadras para allá. Llegan hasta allá y acá no viene nadie. Acá vino el intendente una vez con una maqueta que parecía que el barrio iba a ser Disneylandia. Porque vos veías el barrio y era Disneylandia. Trajo la maqueta, no apareció nunca más. Se borró. Vos fijate los contenedores, todos rotos, reventados”.
Pablo tiene 54 años, vive allí desde 1983 y asegura que “el barrio nunca estuvo así”.
“Es un desastre. Vienen y te emparchan. Hacen el parchecito. Dura un mes, si dura. Ahí en mi casa tengo un pozo. Han venido a trabajar y la empresa contratista me pidió ladrillos a mí para poner una tapa. O sea, vos fijate cómo estamos”, agregó.
Una vecina del barrio que vive allí hace 45 años también coincidió en que nunca vio al 7 de Septiembre en el estado en el que está ahora, y asegura que “cada vez se va arruinando más, más, más y así cada vez está aún peor”.
“Se paga. Se paga todo, eh. Todo, todito. Escritura de todo, eh. Todo al día. Nosotros que somos las personas que estamos hace cuarenta años. Tenemos todo el día, todo. Y ahora nos encontramos con esto. No podemos viajar”, denunció la vecina.
Y es que por el estado de las calles los colectivos como el 110 o el 115 no pueden hacer su recorrido con normalidad, por lo que a veces doblan en una calle y a veces en otra, haciendo que los vecinos nunca sepan dónde tienen que esperar el transporte para ir a su trabajo. Y para colmo, cuando descienden o ascienden del mismo tienen que hacerlo pisando charcos de agua, en días lluviosos como hoy. “Somos gente grande y tenemos que salir a laburar. Es muy triste viajar así”, dijo.
Otra señora también denunció que tiene un pozo en la puerta de su casa que no arreglan, y que cada vez que un vecino hace un arreglo tira los escombros allí para que, con el paso del colectivo, se aplaste y se tape un poco. No obstante, cuando rebalsan las cloacas, se vuelve imposible frenarlo.
“Acá es permanente (que se rebalsen las cloacas). Acá vienen a arreglar cuando se les da la gana. Cada vez se rompe más el pavimento. Hay una calle con doble mano, hay cuatro líneas de colectivos que van y vienen, van y vienen, se hace pedazos. ¿Y qué pasa? Los colectivos de un día para otro, uno se va por allá, el otro se va por allá, el otro se va por allá. Parecemos loquitos para agarrar un colectivo. Nos paramos en la mitad y vemos para dónde vamos. Inundados hasta acá, mojados en el barro”, denunció otro señor.

