JUEVES, 04 DE JUN.
Entrevista

El impacto de una crisis que se lleva puesta a los trabajadores: testimonios de quienes a diario paran la olla

Ante una crisis económica, social y cultural que se profundiza a diario, distintos trabajadores de la ciudad brindaron sus testimonios y narraron cómo cuerpean el difícil contexto que atraviesa el país.

 

Los trabajadores son quienes con sus manos, conocimiento y astucia ponen el mundo a andar. No todos corren la misma suerte, algunos están formalmente contratados, otros son autónomos y otro gran porcentaje se encuentra al margen del trabajo registrado. Obreros de la construcción, comerciantes, vendedores ambulantes, maestros, trabajadores de la salud y un sin de oficios y ocupaciones que ponen la maquinaria en marcha.

Cada 1º de mayo no pueden quedar de lado las gestas obreras y las luchas que hoy se transforman en derechos conquistados. En la actualidad y ante los embates del Gobierno Nacional, muchos de ellos comienzan a ponerse en duda o se intentan flexibilizar. En el último tiempo y de manera más descarada, los trabajadores son la variable de ajuste y, junto a los jubilados, son los que más sufren lo recortes y la licuación de los salarios. Sin perder de vista a quienes trabajan en condiciones precarias o están desempleados.

Conclusión realizó un recorrido y entrevistó a distintos trabajadores que narraron en primera persona cómo cuerpean la crisis económica y qué les representa a nivel personal el trabajo que realizan a diario.

Mariel, vendedora de praliné: «Tenes que hacer magia para que la gente te compre»

A las 9 de la mañana comienza la organización de Mariel que vende praliné en Córdoba y Mitre «acomodo las cosas, para arrancar tipo 9.30 y quedarme vendiendo hasta 18, de lunes a sábado. Antes, trabajaba en la semana para comprar mercadería y lo que vendía los sábados podía guardarlo… ahora no».

«Estamos viviendo una situación complicada, se nota mucho y repercute en la economía y más en el ámbito laboral. Antes era más fácil estar acá vendiendo, ahora cuesta más, tenés que buscar precios y hacer magia para que la gente te compre. Con mis ventas me hago mi sueldo, no tengo otra entrada laboral. Entonces por ahí cuesta más, es más difícil el día a día».

«Lalo», canillita: «Estamos tratando de subsistir, de vender y complementar con otras mercaderías»

Un oficio que tiende a desaparecer pero que aún resiste los embates de la tecnología. «Se ha notado una decadencia tremenda, las ventas no son las mismas de antes, la gente se vuelca más a internet, las noticias digitales, más que nada por el costo. A la gente, el sueldo no le alcanza, nosotros trabajamos mucho con personas jubiladas, entonces ahora es imposible que puedan mantener el diario todos los días como lo hacían en una época», expresó «Lalo» que tiene su parada de venta de diarios y revistas en calle Tucumán entre Corrientes y Entre Ríos.

«Estamos tratando de subsistir, tratando de vender y complementar con otras mercaderías, se está poniendo difícil. Somos pocos los canillitas que quedamos y el oficio ha cambiado mucho. Antes nosotros a las 4 de la mañana estábamos en la calle haciendo el reparto, convivíamos con la gente que salía a la madrugada, hoy no. Actualmente, trabajamos a las 7 de la mañana, tenemos pocos repartos porque hay mucha gente que ha dejado de lado la habitué de requerir el diario. Se está poniendo muy difícil en ese sentido».

José, comerciante que se dedica a la venta de pescados: «El problema de los negocios es el tema de los gastos, que se han ido muy arriba»

Los comerciantes que trabajan en distintos rubros coinciden en el impacto de la suba de los servicios, sumado a la caída de las ventas. «El problema de los negocios son los gastos, sumado a que la gente se está cuidando en el consumo, compra lo justo y busca precios».

Cada mañana y desde hace décadas José abre su comercio de calle Mendoza al 2300. «Los gastos han subido mucho, tanto el alquiler como la luz. En la pescadería se consume mucha energía y la suba ha sido sideral. Hace cuarenta años que estoy acá y tenemos clientela, el boca a boca que va pasando y de esa manera uno va sorteando esta situación».

Al hablar de su trabajo diario explicó que «más allá de lo que sea la pescadería, es un trabajo, un oficio que uno se fue haciendo y en esa construcción del trabajo, vas generando el vínculo con la gente. Ya me ha pasado que vienen con sus hijos pequeños, mujeres que yo conocía desde que tenían tres años y que venían con sus mamás. Esas situaciones resignifican el espacio laboral y como uno va construyendo ese lazo con el barrio y la gente».

Sebastián: «Los repartidores y repartidoras no existimos en el arco de la economía en blanco»

Los repartidores tienen una doble pelea, el ajuste y la competencia con las aplicaciones. «Se ha sentido más que nunca el ajuste del Gobierno nacional porque desde la época de Macri, las aplicaciones internacionales como PedidosYa, Rappi y Globo han acaparado la mayor cantidad de clientes» enfatizó Sebastián que es repartidor e integra la Cooperativa de Cadetes.

Desde el sector sienten la baja del consumo. «Nuestro trabajo no es un salario fijo, sino que va fluctuando. El ajuste del Gobierno nacional se siente a diario, por ello creo que con organización y lucha vamos a poder seguir adelante«.

A la hora de expresar acerca de su trabajo como repartidor expresó que «hay que estar en la calle, la vorágine del día a día, los cuidados que hay que tener, y más que nada poder entender que es un trabajo sumamente precarizado, que no estamos regularizados de ninguna manera sino existiría el Sindicato de Cadetes que te brinda ciertos apoyos como una cobertura médica y seguros. Los repartidores y repartidoras no existimos en el arco de la economía en blanco«.

Alberto, jubilado que no llega a fin de mes: «Respeto mucho a la gente que les limpio el vidrio»

Alberto está en la esquina de Carballo y Avenida Alberdi, los vecinos ya lo conocen y saben que es jubilado y que limpia vidrios para partar la olla. «trabajo como siempre lo hice, siendo humilde y respetando a la gente, es lo único que tengo».

Pese a la crisis económica, «la gente ayuda y siempre me dicen que puedo limpiarles el vidrio» explicó con alegría.

Para finalizar narró que hace siete meses que esta en esa parada, «soy jubilado pero no me alcanza para nada, tengo que seguir trabajando y lo hago de manera humilde como me enseñaron mis padres. Todos tenemos el derecho de poder ganarnos la vida».

Leandro quiosquero de República de La Sexta: «Cada vez trabajamos más horas para ganar menos»

En el quiosco de calles Buenos Aires e Ituzaingó, atiende su quiosco Leandro, que a diario sortea la crisis inflacionaria y las caídas en las ventas. «Es tremendo trabajar así, te llegan listas de precios todos los días, sumado al aumento de los servicios, los alquileres, realmente es una incertidumbre total. Cada vez trabajamos más horas para ganar menos»

Para finalizar Leandro contó que Trabaja de lo que le gusta, «lo hago porque sinceramente lo siento, pero en el contexto que estamos, no hay 1º de mayo, son todos los días iguales, no tenemos el día del trabajador porque todos los días tenemos que salir a buscarla«.

Elvio y sus días como cartonero: «En una época había un montón y ahora estamos juntando muy poco»

A paso lento y con su moto, se lo puede ver a Elvio que recorre las calles de Rosario en busca de cartón o papel. «En la ciudad hay mucha pobreza, desde que está el nuevo presidente empezó a bajar la cantidad de cartón y papeles blancos. En una época había un montón y ahora estamos juntando muy poco, lo que podemos para lograr de mantener a nuestra familia«.

En cuanto a su labor de cartonero contó que no siempre trabajó en la recolección y reciclado. «Hace cuatro años que junto cartones, antes trabajaba en una empresa y me dedicaba al zanjeo. Actualmente tengo 59 años y cuando voy a alguna empresa a pedir trabajo no me toman y me explican que buscan gente más joven«.

Trabajar en la calle no es fácil, «tenés gente buena y mala, y hay muy poco trabajo, ya ni changas salen«, concluyó.

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