La escritura como asilo: presentan “Historias del Refugio”, relatos de personas en situación de calle
En el marco de la Feria Internacional del Libre Rosario 2026, este jueves se presentará un libro que reúne escritos de quienes asisten a ese servicio municipal. Fútbol, calle e historias en primera persona.
- Ciudad
- Oct 12, 2026
“Don Juan tiene Alzheimer hace unos años, pero lo que no pierde es su obsesión con el fútbol. Cada domingo arrastra a sus hijos hasta el restaurante ‘El Golazo’, hace esto no solo porque en ese lugar pasan los partidos sino porque sostiene y jura que el dueño le debe desde el año 87 una empanada. Si, una empanada”, escribe, a mano, Enzo Ullúa, que integra la “población” del Refugio Grandoli de Rosario, uno de los sitios que el municipio dispone para personas en situación de calle. La escritura como albergue es parte de los servicios que la Intendencia ofrece, en este caso a modo de taller, en los espacios destinados a los sin techo. Sin quererlo originalmente, esos relatos derivaron en un libro que puede descargarse en forma gratuita y que este jueves 15 será presentado a las 16 en la Sala Gorodischer del Cultural Fontanarrosa, en el marco de la Feria Internacional del Libro 2026.
“Historias de Refugio”, una antología de relatos escritos por asistentes a los refugios para personas en situación de calle con que cuenta nuestra ciudad. Así se llama el texto que aparece como culminación de un proceso que arrancó como una experiencia de inclusión que trascendiera la mera asistencia habitacional o alimentaria a personas que se encontraban transitoriamente en situación de calle.
Lo que comenzó como un taller en que se intentaba que la palabra tomara protagonismo y empezara a circular, acabó tomando forma de libro, constituyéndose en una experiencia pionera y única en su tipo, ya que no hay registros de otro libro producido bajo las mismas circunstancias.
“Hay algo de este libro que también habla de lo que queremos que sean nuestros refugios” -dice en su prólogo el secretario de Desarrollo Humano y Habitat, Nicolás Gianelloni-. “Una persona que llega a un refugio necesita un lugar seguro donde dormir, un plato de comida, un baño y abrigo. Atender esa urgencia es indispensable”.
El funcionario agrega: “Pero sabemos que no alcanza. Porque cada persona tiene una historia, vínculos, capacidades, dificultades y proyectos. Y acompañar significa también generar oportunidades para recuperar lo que se fue perdiendo: volver a vincularse, aprender, expresarse, trabajar, recuperar autonomía y empezar a construir un camino posible por fuera de la calle. Por eso queremos que nuestros refugios sean mucho más que un lugar donde pasar la noche. Los talleres, los espacios de formación, las propuestas culturales y los momentos de encuentro no son actividades accesorias, son parte de una manera de entender el cuidado que pone a la persona en el centro. Queremos que allí también sea posible restaurar un vínculo, descubrir algo nuevo, encontrarse con otros, escribir un cuento y dar pequeños pasos para volver a construir un proyecto de vida. Este libro es uno de esos pasos”.
Los relatos reunidos en este libro tienen al fútbol como disparador e hilo conductor. En referencia a esto, el subsecretario de Fortalecimiento Institucional de la Secretaría de Cultura y Educación, Lucas De la Torre, explicó: “Historias de Refugio es una iniciativa de la Secretaría de Cultura junto a la de Desarrollo Humano con el objetivo de trabajar durante más de tres meses en cuatro refugios con talleres de lectura y de escritura a partir de una temática que consideramos universal como es el fútbol. A partir de eso derivar en lecturas de cuentos y relatos de grandes autores como Eduardo Sacheri, Roberto Fontanarrosa y muchísimos más, y poder construir relatos de las historias y trayectorias de vida de las personas que transitan circunstancialmente por una situación de calle y que son abordados a través de esta política municipal vinculada a los refugios».
De la Torre agregó que el objetivo es «pensar tareas de cuidado no sólo asociadas a las necesidades básicas como una cama donde dormir, una comida caliente y una ducha, sino fundamentalmente pensar y reflexionar sobre las trayectorias de vida de cada una de esas personas que por algún motivo -sea vinculado o asociado a los consumos problemáticos, a falta de trabajo, a situaciones familiares u otros-, hicieron que tengan que vivir una situación de la más alta vulnerabilidad como es la situación de calle».
«El fútbol como tema universal y fundamentalmente esos relatos que fueron construyendo a lo largo de estos tres meses se ven reflejados en esta producción que va a ser presentada en la Feria del Libro, donde van a ser ellos mismos los protagonistas de esas historias, junto a los representantes de las dos secretarías municipales intervinientes. Es una emotiva publicación que abre puertas y que permite pensar esas historias, esas trayectorias de vida desde otro lugar», concluyó.
El libro y sus autores
El volumen cuenta con veinte relatos escritos por diecisiete autores, todos asistentes a los talleres que a lo largo del año dictó en los refugios el reconocido escritor Damián Andreoli, quien propuso que las charlas y las lecturas que sirvieron como disparadoras de la escritura giraran en torno al fútbol y la infancia, temáticas convocantes y que de algún modo u otro atraviesan a cada uno de los autores de este libro. Con la pelota como excusa, cada autor dejó plasmado en el papel algo de sí.
El propio Andreoli, en las palabras preliminares del libro, presenta a algunos de los autores: “Conocí a estudiantes de psicología, pintores, electricistas, panaderos, limpiavidrios, malabaristas, árbitros de fútbol, patovicas, licenciados en gastronomía, diseñadores gráficos, vendedores ambulantes y magos de circo. Algunos de ellos, después de una changa, se han ido a comprar algún que otro libro a librerías del centro; otros no dejaron de escribir nunca más; algunos se plantaron ante autoridades solicitando que estos encuentros continúen; con algunos nos seguimos encontrando en estaciones de servicio o bares a tomar un café y a filosofar de la vida; a algunos les perdí el rastro porque han retornado a sus vidas debajo de un techo estable y en familia”.


