MIéRCOLES, 21 DE OCT.

Movida solidaria para conseguir elementos deportivos para una escuelita de fútbol

Eduardo “Toti” Moreyra es un profe de la categoría 2014 del Club Social y Deportivo Infantil Valencia, que no dudó en salir a solicitar una mano con el único fin de cobijar a la pibada que dirige. “Cuando pude tener mi primer botín de pibe, me invadió una emoción inexplicable, por eso quiero que todos los chicos puedan tener el suyo”, le dijo a Conclusión.

 

Por Alejandro Maidana

«Lo mejor que el fútbol me dio fue la oportunidad de conocer a los seres humanos. Conocí a personas que sufrieron muchísimo y también conocí el otro lado de la sociedad, los que lo tienen todo. Pude ver las dos caras de la sociedad en la que vivimos». Sócrates

El fútbol es una actividad que tiene el maravilloso don de estrechar las clases sociales, para fundirlas en una redonda de cuero que, al primer pique, convierte la tristeza y el egoísmo en meros sentimientos sin capacidad alguna para desenvolverse en un potrero, repleto de magia e historias.

Pero claro, esta pandemia vino a dejar al descubierto, entre tantas cosas, la sociedad adultocentrista en la que estamos inmersos. Una visión del mundo adulta y reduccionista, el encierro motivó una serie de movimientos en torno a los rituales en donde los más pequeños, quedaron al margen de nuestras «preocupaciones».

Es por ello que cuando abandonamos ese lugar de confort, emparentado con la hegemonía, encontramos las herramientas necesarias para poder comprender a esos locos bajitos que necesitan del esparcimiento y lo lúdico mucho más de lo que nosotros creemos. Y es allí donde vuelve a aparecer el fútbol como mecanismo de auxilio en tiempos coléricos.

El Club Social y Deportivo Infantil Valencia debe abandonar su predio el cual ocupó por espacio de 40 años, situación que ha generado una profunda incertidumbre de cara al futuro. Y si bien en el horizonte aparece un nuevo lugar en donde abrazar la pasión, la falta de acceso a los elementos básicos que el deporte requiere, empujó a realizar un llamado solidario por parte de uno de los profes.

Eduardo “Toti” Moreyra es un incansable gladiador que supo darle vida a “Orgullo Rosarino”, un equipo de fútbol femenino que revolucionó la ciudad y que incluso tuvo su propio documental, junto a la Organización barrial Comunidad Rebelde de la populosa Villa Banana.  En diálogo con Conclusión “Toti” expresó: “Nos encontramos en un etapa de mudanza, donde debemos dejar el predio que se utilizaba hace 40 años, teniendo tiempo hasta el 14 de enero para hacerlo. Allí funciona el club Valencia, ubicado en Pte. Perón al 5700 esquina Pedro Lino Funes, por suerte hemos conseguido un lugar que nos acercaron en comodato cito en Boulevard Seguí y Solís. Allí podremos renovar el contrato cada 5 años, son tierras que pertenecieron al Arzobispado y hoy son patrimonio municipal”.

Tengo otra mirada, mucho más profunda en lo social, ya que entiendo que los chicos que estén acá no van a andar callejeando exponiéndose a las balaceras del barrio y a la droga.

La necesidad de que todos los chicos puedan gozar de un par de botines y canilleras, empujó a una causa tan noble como necesaria. “La categoría que dirijo es la 2014 línea blanca, ya que también se encuentra la azul, teniendo a mi cargo 10 chicos. Los números de botines que estamos solicitando van del 29 al 32, como así también pelotas números 4, conitos, guantes para el arquerito, canilleras y todo lo referente a la actividad que llevamos adelante. Estamos desarmando y tratando de rescatar lo que queda del viejo predio, ya que solo quedaron dos pelotas en el club. En lo particular cuando pude tener mi primer botín de pibe, me invadió una emoción inexplicable,  por eso quiero que todos los chicos puedan tener el suyo y dejar las zapatillas que usan para todas las actividades. No solo los entreno y soy su profe, también estoy a disposición para ayudarlos en lo que haga falta”.

Entender a este tipo de espacios como un lugar de contención y proyección de futuro, es imprescindible para consolidar lazos solidarios y compromisos inquebrantables. “Tengo otra mirada, mucho más profunda en lo social, ya que entiendo que los chicos que estén acá no van a andar callejeando exponiéndose a las balaceras del barrio y a la droga. Al igual que no dudo en ponerme en la piel de los padres, que en muchas oportunidades solo tienen acceso a la comida diaria, si es que la tienen, pero están privados del acceso a la mayoría de las cosas”.

Los familiares están muy contentos con esta iniciativa, a la cual le vamos a sumar rifas y sorteos.

Para concluir, el entrenador acercó una reflexión final que busca generar un impulso mayúsculo, en aquellos que forman parte de la cotidianeidad de los pequeños deportistas. “Los familiares están muy contentos con esta iniciativa, a la cual le vamos a sumar rifas y sorteos para pagarles las cuotas y las planillas a los chicos, como así también poder brindarles la oportunidad de que al final de cada encuentro de local, puedan comer un choripán o un pancho acompañado de un vaso de gaseosa. Es por ello que necesitamos del esfuerzo y el compromiso de todos, entendiendo que es para y por los chicos”.

Quiénes estén dispuestos a tender una mano sumamente necesaria y transformadora, pueden enviar un mensaje al 341-3612166, o comunicarse al 431-6745.

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