MARTES, 21 DE JUL.

Mujeres Tras Las Rejas: 20 años desafiando al encierro

El grupo interdisciplinario que trabaja en defensa de los derechos de las mujeres y disidencias privadas de su libertad cumple dos décadas, y entre las celebraciones se destaca este jueves la reimpresión del libro “¿Destino o casualidad?”.

Creada en 2006, la ONG Mujeres Tras Las Rejas cumple en estos días 20 años de vida llevando adelante un incansable trabajo en defensa de los derechos de las mujeres y disidencias privadas de su libertad en Rosario. Siendo fundada por Graciela Rojas, en los inicios la organización comenzó con talleres en lo que era la Unidad Penitenciaria 5, en su anterior edificio en calle Theddy al 500, y hoy cuenta con sede propia, la Casa Cristina Vázquez, ya desde 2021.

Allí hay talleres, un equipo interdisciplinario, un centro de día y un espacio para que las mujeres puedan transitar y tenerlo como un lugar de referencia y escucha permanente.

Con motivo del festejo por el 20º aniversario, la ONG viene realizando un festejo por mes, que consiste en un encuentro de visibilización. Mientras que previamente tuvo lugar la presentación de “Palabreando”, de la Maratón de Poesía, en la Biblioteca Argentina, ahora este jueves 14 de mayo realizarán en la Librería Laborde (Zeballos 1450), de 18 a 20 puntual, la presentación de la reimpresión de “¿Destino o casualidad?”, una fotonovela que realizaron en 2018 unas 15 mujeres y disidencias privadas de su libertad en el taller de narrativa oral que organizan.

Celeste Bolmaro, referente de Mujeres Tras Las Rejas, recordó lo vivido en estas dos décadas y dijo que “el resumen es impresionante” y que “no se puede abarcar lo que hemos logrado en tantos años, una diversidad de talleres y de logros, que nos impresionan a nosotras mismas”.

El año pasado tuvimos cinco talleres de dos días por semana, este año estamos teniendo cuatro, así que estamos muy contentas porque hemos logrado también una diferenciación respecto de la calidad de los talleres. Por ejemplo, talleres que eran muy estereotipados, como el textil, bordado, hemos logrado que puedan tener una dimensión mucho más artística y colectiva, e incluso hasta un impronta un poco documental, que cuente lo que ellas viven en el adentro, y pueda trasladarse eso hacia el afuera. Y por otro lado, también oficios que son completamente masculinizados, como reparación de bici, albañilería y huerta también”, explicó en diálogo con Conclusión.

Para ella, todos estos logros que fueron consiguiendo adentro de la cárcel son también “una excusa”, ya que “los talleres siempre son el medio por el cual ellas pueden expresarse, pueden encontrar una forma de lograr acceso a sus derechos también, de ver cómo organizarse para conseguir que esos derechos vulnerados, que ya vienen desde antes de la cárcel, puedan conseguirse”.

En ese aspecto, consideró también que en estos 20 años en materia carcelaria “siempre hubo una falta de perspectiva de género con respecto al tratamiento de las mujeres en la cárcel”.

“Desde siempre, los hombres siempre han tenido más posibilidades, más acceso a derechos, más talleres, diversas cuestiones que siempre han sido no igualitarias, digamos, para las mujeres. Después, por otro lado, sí notamos una situación generalizada en todas las cárceles, que es con endurecimiento, hay una visión, digamos, social, una demanda social con respecto a la seguridad y al encarcelamiento desmedido de las personas, que básicamente son las personas pobres, porque no son todas las personas que cometen delitos las que van presas. Y las mujeres en eso son por ahí las que más hubo un crecimiento completamente exponencial, porque forman parte también de algunos delitos que son los que actualmente se están persiguiendo, como delito de drogas, son las que están en la casa, son muchas acompañantes de hombres que cometen estos delitos, o sino también jefas de hogar que tienen que resolver la situación, y una situación un poco fácil, digamos, es la del narcomenudero. Entonces, convengamos que, digamos, las personas que más están sufriendo son las más pobres, y las mujeres, en este caso, por la feminización de la pobreza”, explicó.

Por su parte, Carina Vallone, otra de las representantes de la ONG, contó las actividades que se vienen y relató que sus inicios en Mujeres Tras Las Rejas fue hace tres años, cuando junto con Celeste llevaban adelante los talleres de huerta.

“Para mí fue fructífera (la experiencia), más allá de que costaba mucho de que florezca algo entre tanto cemento, tanta tierra roja, tantas hormigas y muchas otras cosas, y la hostilidad del lugar. Pero esa era la gran aventura. Primero que ellas salgan y puedan ejercer esa mini libertad al aire libre, y después, con el tiempo, hubo veces que logramos cosechar y que se hayan llevado su hojita de acelga para su guiso, se llevaron zanahorias, calabazas, un tomate cherry”, contó.

Al respecto de la fotonovela que presentan este jueves 14, publicada originalmente en 2019, recordó también todos “los pormenores de la imposibilidad de ingresar con cámara, de sacar fotos”, y un montón de aspectos de la creación del libro que darán a conocer en la presentación de ese día.

Además, Vallone contó que “va a haber una performance con esa historia contada desde, como en un radioteatro”, y también “las personas que estuvieron”, como “una de las escritoras, que ahora ya está en libertad y va a estar presente para poder contar ese proceso”.

“Como dice ella, no es que le salvamos la vida a nadie, creo que lo que más intentamos hacer es visibilizarla porque en cada marcha de la mujer, en cada feminismo, notamos que peleamos con esto de que no estamos todas y faltan las presas”, señaló.

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