Preocupa la situación edilicia de la escuela local 1240
El establecimiento de Mitre al 1648 se encuentra en un estado alarmante. Techos y paredes corroídas y obras de construcción en pleno curso de clases. Muchos Padres y maestros se unieron en reclamo.
- Ciudad
- Mar 17, 2016
Por Santiago Fraga
Por iniciativa de los padres, con adhesión de los maestros, Amsafé Rosario y directivos, se realizó un abrazo solidario a la escuela de Mitre al 1648, en vista del preocupante estado edilicio y la tardía respuesta de parte de autoridades ministeriales, que al no otorgar soluciones en el tiempo correspondiente terminó transformando la situación en caótica.
En el establecimiento funcionan actualmente tres entidades educativas: por la tarde, la Escuela Nº 1240 «Arcelia Delgado de Arias», de enseñanza primaria; a la mañana el EEM Nº 257 Doctor Alfredo Castellanos, de educación secundaria; y por la noche el EEMPA 1168.
Graciela Bustamante, docente de la escuela y delegada gremial, indicó en diálogo con Conclusión que se trata de «un edificio centenario que necesita un plan estructural de refacción y renovación total, porque constituye un riesgo para todos el estar acá«.
La maestra señaló que si bien han recibido apoyo de parte de gente del Ministerio, autoridades ministeriales y construcciones escolares, las refacciones que se hacen son «en forma parcial y a veces con demasiado retraso«. De hecho, en el mismo instante en el que se realizó el abrazo, en el piso superior había una obra en curso, que comenzó justamente la misma semana en la que arrancaron las clases, lo que convirtió todo «en una situación bastante caótica».
«Las respuestas son lentas, tardías, y en este contexto estamos trabajando», afirmó Bustamante, quien añadió que las refacciones se vienen pidiendo «de hace bastante tiempo», y que las esperanzas son de que «se pueda llevar adelante un plan estructural en el que se preserve este edificio que el año que viene está cumpliendo 100 años».
En el turno primario hay una matrícula de más de 200 chicos que asisten en estas condiciones insólitas a clases. Andrés, padre de una de las alumnas de 2º año del secundario y un alumno del 3º grado de primaria, es uno de los padres autoconvocados que impulsaron esta movida para poder llevar adelante lo que es «una necesidad de los chicos» que los padres dejan allí dentro.
«Ayer tuvimos la visita de un ingeniero que nos explicó claramente que (en estas condiciones) no se puede dar clases, que los chicos están mal acá«, aseguró a Conclusión, nombrando los riesgos existentes, como la posibilidad permanente de que se caiga un escombro, o hasta los problemas respiratorios que se pueden ocasionar «porque hay polvillo permanentemente».
Por si fuera poco, un camión se apareció este mediodía, al mismo horario que el abrazo solidario, en la puerta de la escuela para descargar material para las obras, en forma muy peligrosa y poniendo en peligro la
integridad de los docentes, padres, niños y personas en general que transitaban, ingresaban o se retiraban del edificio, en contra de la reglamentación vigente que prohíbe dicha práctica en ese horario.
Además de los riesgos que ocasionaba este camión, Andrés denunció que ante la presencia de menores en el establecimiento hay «gente desconocida yendo y viniendo» por la escuela. «La gente que vino a trabajar tendría que estar trabajando en otro horario; tendrían que haber venido antes, durante las vacaciones, o que vengan el fin de semana y arreglen», denunció.
Los salones son otro problema, ya que son «sucuchos» en donde «los chicos están apretados» y de donde las maestras y alumnos salen «acalorados y transpirados», siendo que hay otras aulas en el colegio que se podrían aprovechar.
«Lo que estamos reclamando es que se arreglen las cosas para que los chicos puedan estudiar, porque esa es la prioridad, y la seguridad de los chicos», afirmó. Un ejemplo del estado en el que se encuentra la escuela es que desde el año pasado los chicos no tienen clases de gimnasia porque no se puede usar el patio, lugar en el que arrojaron las sillas del salón de actos (hoy polvorientas y representando un peligro para los nenes que les corren por al lado) para refaccionar el mismo.
De esta forma, los padres denuncian que «la mitad de la escuela está inutilizada«, más allá de la buena voluntad que puedan poner las maestras y los directivos. «Acá el problema es que el riesgo es de los chicos, de nuestros hijos. Si les cae un ladrillo, no hay buena voluntad que valga; si un chico tiene alguna afección respiratoria dentro de un mes o dos meses, no hay buena voluntad que valga. Están respirando humedad los maestros y los chicos», expresó el padre.
Las obras en el establecimiento se están realizando, pero el ritmo es muy lento. Un ligero recorrido por el lugar saca rápidamente a relucir los peligros a los que los cientos de alumnos que día a día transitan por allí están expuestos. Paredes y techos en una situación delicada; obras en construcción al mismo tiempo que las clases tienen su curso; polvillo presente en el aire e impregnado en pisos, paredes y sillas; son algunas de las escenas que se pueden apreciar, y paralelo a todo eso, y a pesar de, los maestros y los chicos deben concurrir a realizar sus tareas.















