MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Rosario celebra el primer Festival del Nvike Qom en la Facultad de Derecho de la UNR

La actividad se realizará el viernes 20 a las 10 en el Aula Fierro del establecimiento universitario, en el marco del Mes de la Lengua Materna. La propuesta busca visibilizar la lengua y la cultura del pueblo qom, con participación abierta a la comunidad.

Rosario será sede del primer Festival del Nvike Qom, un encuentro cultural que se desarrollará el viernes 20 de febrero a las 10 en el Aula Fierro de la Facultad de Derecho UNR, Córdoba 2020. En el marco del Mes de la Lengua Materna, la iniciativa convoca a legisladores, docentes de modalidad EIB, abogados, organizaciones sociales y al público en general.

El festival se inscribe, además, en las actividades por el Día Internacional de la Lengua Materna, que se conmemora cada 21 de febrero y fue proclamado por la UNESCO con el objetivo de promover el respeto y la protección de las lenguas originarias y minoritarias.

En ese sentido, la jornada propone reflexionar sobre la importancia de preservar el qom y otras lenguas indígenas, muchas de las cuales enfrentan riesgo de desaparición.

Asimismo, el encuentro contará con el auspicio y la participación del CEIDH Juan Carlos Gardella de la Facultad de Derecho, reforzando el enfoque en derechos humanos, identidad y diversidad cultural. Desde la organización extendieron la invitación a representantes provinciales y locales, profesionales, movimientos sociales y políticos, y a toda la sociedad interesada en acompañar la propuesta.

Por otra parte, el Nvike, instrumento tradicional del pueblo qom, ocupa un lugar central en la actividad, no solo como expresión musical sino también como símbolo cultural.

Según una leyenda qom, el origen del n’vike se vincula con la historia de La’axaraxaik, un hombre que recibió el instrumento del “dueño del monte” y cuya música expresó tanto la alegría del amor como la tristeza de la pérdida.

La leyenda cuenta que existía un hombre llamado La’axaraxaik, que en qom significa “el feo”, que por esa razón no podía conseguir mujer, lo que lo llevaba a estar triste y solo.

Un día, un hombre que se decía el dueño del monte, le regaló un instrumento nunca visto, el novike, además de presentarle a su hija, de quien La’axaraxaik se enamoró y se casó. La felicidad de La’axaraxaik se trasuntó en la bella y alegre música que tocaba. Hasta que las otras mujeres, que antes lo rechazaban comenzaron a buscarlo.

Una noche, su esposa al encontrarlo con otras mujeres, tomó el novike y lo arrojó a la fogata, donde el instrumento ardió creando una luz que formó el lucero del alba (Venus). Abandonado por su esposa, La’axaraxaik recuperó el novike quemado, pero nunca pudo volver a sacar melodías alegres del mismo. A su muerte, el instrumento quedó olvidado.

Mucho tiempo después, un joven que no podía estar con su amada debido a la gran distancia que los separaba, encontró el viejo novike y comenzó a tocarlo, con melodías tan tristes que conmovieron al dueño del bosque, quien entonces recurrió a la magia, para que la mujer pudiera escuchar la música de su amado, quien entonces corrió a su encuentro.

Desde entonces, si un enamorado está separado de su mujer, podrá tocar el novike mientras pronuncia el nombre de su amada, y antes del atardecer el encuentro se producirá.

El relato transmite valores, emociones y una cosmovisión propia que se preserva a través de la lengua y la tradición oral.

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