LUNES, 20 DE JUL.

Rosario Sin Secretos: De aprendices de jardinería, a un ¡“flor de Museo”!

Hace exactamente 33 años -fue en 1992- cuando la “Casita de los Jardineros” que había sido inaugurada en 1903, tras la habilitación del Parque de la Independencia, bajo la intendencia del inefable Luis Lamas, se convirtió en la sede del Museo de la Ciudad “Wladimir Mikilievich”.

 

Aunque en 2021 el Museo de la Ciudad celebró sus 40 años teniendo en cuenta el decreto municipal Nº 2918 firmado por el comisionado a cargo de la intendencia, doctor Alberto Adolfo Natale, del gobierno de facto, este mágico lugar tiene, sin dudas, muchas fechas para celebrar.

Ni hablar de los prolegómenos en los que se encontraban Wladimir Mikilievich, Fernando Chao (h) y Jorge Tomasini Freyre, cuando estaban buscando lugar en el cual instalar un museo con acervo exclusivo de y para la ciudad.

En intensas reuniones, una de los cuales se realizó en el bar ubicado frente al Jockey Club de Rosario, en Córdoba y Maipú, vivieron los más apasionantes momentos en los que decidieron aprovechar la buena idea del por entonces intendente, Alberto Natale, de darle un destino cultural a la casona comprada por su antecesor, el capitán de navío de infantería de Marina, Augusto Félix Cristiani.

La majestuosa propiedad -ubicada en el glamoroso bulevar Oroño al 1500, hoy sede de la Escuela Municipal de Música “Juan Bautista Massa”-, se adquirió en 1978 con la intención de repetir en Rosario la fórmula porteña de “una casa especial dispuesta para el lord mayor en ejercicio de sus funciones”, algo así como una Quinta de Olivos, pero en Rosario.

Cristiani, quien había sido designado por Jorge Rafael Videla, asumió al frente del Palacio de los Leones el 27 de abril de 1976 y permaneció allí hasta el 14 de abril de 1981, ocupándose de “administrar la ciudad y no meterse en temas políticos”, según reveló Victorio Carmelo Sclafani, quien también aseguró que el intendente de facto “nunca se llevó bien y tenía grandes diferencias con Leopoldo Fortunato Galtieri, a cargo del Comando del II Cuerpo del Ejército”.

A Cristiani le sucedió, en la intendencia, el dirigente del Partido Demócrata Progresista, Alberto Natale, candidato a gobernador de Santa Fe en cinco oportunidades y postulante a la vicepresidencia de la Nación, en 1989, en la fórmula encabezada por el líder de la Ucedé, Álvaro Alsogaray, aquel que siendo ministro de Economía del presidente Arturo Frondizi en 1959, recomendaba “ajustarse el cinturón para pasar el invierno”. Un pionero de otra frase fatídica pronunciada hace poco tiempo: “No-hay-plata”. En fin, nada nuevo bajo el sol.

Volviendo al terruño, Natale había recibido educación primaria en el mismo ámbito que lo hicieran Mirta “Chiquita” Legrand y Libertad Lamarque. En efecto, todos ellos aprendieron a escribir y leer en la primera escuela pública que tuvo Rosario, fundada en 1885, y ubicada, desde 1890, en Juan Manuel de Rosas (antes 25 de Diciembre, y muchos antes, Mensagerías, así con “g”), a la altura del 1200, la Nº 53 Bernardino Rivadavia, que alguna vez fuera propiedad de los Navarro.

Sí, la misma escuela cuya primera directora y maestra fue la vanguardista Juana Elena Blanco.

Volviendo al Museo que hoy homenajeamos en Rosario Sin Secretos, queremos compartirles que, tras la feliz idea y firma del decreto de Natale, se conformó la primera comisión honoraria: Fernando Chao (hijo del españolísimo que llevaba su mismo nombre y fue durante décadas jefe de la Sección Espectáculos en el Diario La Capital, con quien tuve el honor de trabajar en los ’80); Wladimir Mikilievich, Jorge Tomasini Freyre, Oscar Mongsfeld, Delfo Locatelli, Hugo Marcuzzi, Gustavo Enz, Marcelo Weill, Alfredo Río y Enrique Stein Cordiviola, todos pioneros y hacedores de este mágico ámbito de cultura que hoy Rosario puede atesorar.

La primera exposición en el museo original de bulevar Oroño al 1500 se realizó el 17 de noviembre de 1981, con obras del inefable Julio Vanzo, pero la inauguración oficial fue el 18 de julio de 1982, con una muestra de 200 fotografías del histórico fotógrafo Joaquín Chiavazza.

Por eso decíamos que hay muchas fechas para festejar, como por ejemplo, en este 2025, los 40 años de la inauguración de su preciosa Biblioteca.

O el 14 de septiembre de 1993 cuando se inauguró oficialmente la nueva casa, rehabilitada por el Centro Universitario de Rosario de Investigaciones Urbanas y Regionales (CURDIUR), en el marco de un convenio entre la Secretaría de Planeamiento Municipal y la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño, o en agosto del 2021 cuando se inauguró el Patio que “reunió a los cielos” con importantes aportes de la aseguradora del Santo del Camino.

 

O un día como hoy, cuando en 1992, hace 33 años se inauguraron las obras de remodelación en la Escuela Aprendices de Jardinería para dar cabida a la nueva sede del Museo en el mismo bulevar Oroño, pero esta vez, a la altura del 2300, en pleno corazón del Parque de la Independencia que nos legara Luis Lamas, a la sazón, uno de los ancestros del doctor Jorge Tomasini Freyre, hoy socio honorario de la Asociación Amigos del Museo de la Ciudad “Wladimir Mikilievich”, que preside el inefable Elías Soso, aquel eterno dirigente gremial textil de calle San Luis y de la Asociación Empresaria de Rosario que, a lo largo de toda su proficua vida, ha dado con su experiencia, “mucha tela para cortar”.

Agreguemos otra fecha ya que estamos, para celebrar: el próximo 28 de marzo.

Ese día se cumplirá un nuevo aniversario del nacimiento de Wladimir Mikilievich, nombre que lleva con justicia el Museo de la Ciudad desde el año 2004, un gran historiador que, sin ser académico, legó tanto a nuestra ciudad, incluyendo su inédito diccionario De la A a la Z.

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