MARTES, 06 DE OCT.

Rosario sin secretos: el día que el Club Fémina nos regaló otra “cuna”

Había caído día domingo aquel 5 de octubre de 1913, cuando las jóvenes mujeres del Club Fémina, en dos equipos, las Rosas y las Celestes, disputaron -sin que se les moviera ni un ápice sus impecables y blancas cofias- el primer partido de fútbol femenino registrado en el país.

Rosario es Cuna no sólo de la Bandera. También lo es de la escarapela, del cine, de las asociaciones protectoras de animales, de la Fórmula 1 en el automovilismo cuando aún se llamaba “monoposto”, de los “canillitas” y hasta del ¡fútbol femenino!

Fue un día como hoy, en 1913, cuando en el predio de la Sociedad Rural, donde hacen intersección los bulevares Santafesino (hoy Oroño) y Rosarino (hoy 27 de Febrero), se enfrentaron las pioneras señoritas en el “field” (campo) como se le llamaba por entonces, conformando los “teams” Rosa y Celeste, resultando ganadoras estas últimas por 3 a 0.

Eran equipos de 8 mujeres que jugaron en dos tiempos de 30 minutos cada uno.

Una horita a “pura pelota” que, lamentablemente, no fue registrada en una nota más que con las fotografías que pudimos rescatar y les compartimos, y no con los datos de sus nombres y apellidos, como para averiguar si algún rosarino tiene entre sus abuelas o bisabuelas a alguna émula de Lionel Messi, el mejor jugador del mundo y, para más detalle, ¡rosarino!

El mismo deportista internacional que tiene puesto en valor su barrio natal en la zona sur rosarina, mostrando su propia historia desde las paredes con grandes murales en un verdadero “museo a cielo abierto”.

Vecinos de la Bajada y Kumelén Arte Público organizaron el 2º encuentro de muralismo y fueron los anfitriones de 32 talentosos artistas que plasmaron sus obras en “El Barrio del 10”, para hacer del lugar una verdadera postal turística bajo la consigna “El futuro está en juego”.

Dicen que “para muestra basta un botón” y nos tomamos el atrevimiento de escoger una imagen que sintetiza dos sentimientos profundamente arraigados en los argentinos: la pasión por el deporte de la pelota y las irredentas Islas Malvinas.

Las mismas que hicieron temblar el algoritmo internacional cuando explotó la búsqueda de su nombre en el ciberespacio aquel memorable 15 de julio de 2026, ante el partido contra Inglaterra.

Y hablando del “10”, quiso la Providencia traernos el apellido del árbitro que dirigió aquel histórico partido de 1913. Se llamó Abraham Diez, y fue el único nombre registrado en las crónicas periodísticas que recogieron algunos diarios y revistas de la época, ya desaparecidos.

Por fortuna se conservaron algunas fotografías de las integrantes de los dos equipos, que con inmensa alegría, les compartimos, siempre con el compromiso que repliquen esta insólita historia, probablemente desconocida para una gran mayoría.

Así se veían las osadas pioneras que dieron origen en la Argentina al fútbol femenino desde Rosario. Sin dudas que, con sus blancas cofias y atuendos blancos más abajo de las rodillas marcaron el camino de miles y miles de mujeres que hoy participan en certámenes internacionales haciendo gala de un verdadero talento deportivo.

Existió un periódico, La Reacción, que les dio amplia cobertura, asociándose a “la gran fiesta deportiva” y esto escribía en letras de molde: “En el local de la Exposición Rural se jugó un partido cuyos productos fueron destinados a beneficio del Asilo de Canillitas”.

Justamente en este mismo mes de octubre, el día 1, pero once años antes, en 1902, se había estrenado en el Teatro La Comedia, la obra del uruguayo Florencio Sánchez que se había radicado en Rosario y trabajaba como secretario de redacción del diario La República, que había fundado el malogrado Lisandro de la Torre.

Aquella, una de sus más emblemáticas obras, daba protagonismo a aquellos niños de piernas muy flaquitas que voceaban y vendían diarios en las esquinas de la incipiente ciudad, a los que le había dado el nombre de “Canillitas”.

Doce funciones dio con absoluto éxito de taquilla la Compañía Española de Zarzuelas, dirigida por Enrique Lloret, con música del maestro, también uruguayo, Cayetano Silva, el autor de la música de la Marcha argentina más conocida en el mundo, aquella que arranca con “Febo asoma” las estrofas que escribió José Benelli unos cuantos años después, convirtiéndola en el homenaje al Combate de San Lorenzo, en el que Cabral “cubriéndose de gloria, su vida rinde, haciéndose inmortal”, al proteger la vida del general José Francisco de San Martín.

Y no podía ser de otra manera, vuelve la Providencia a traernos otro mensaje: la calle donde está plasmado el mural que pintó Andrea Dascanie, se denomina Lavalleja, recordando a Juan Antonio, aquel héroe que combatió junto a Artigas con los 33 Orientales cuando el Uruguay era una provincia más del Virreinato del Río de la Plata, en las luchas por la independencia.

Todo tiene que ver con todo, más aún si tenemos en cuenta que el 5 de octubre de 1813, exactamente cien atrás del partido de fútbol de las deportistas rosarinas, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, establece su cuartel general en Macha, Potosí, Alto Perú.

El insigne prócer fue uno de los primeros que abogó por el desarrollo de la educación y la paridad respetuosa en las mujeres, y en la actualidad, el único equipo femenino que participará representando a la Argentina en la Copa Libertadores Femenina 2026 que se realizará del 15 al 31 de octubre en el Ecuador con la participación de 16 equipos de las diez asociaciones miembros de la CONMEBOL, será el del Club ¡Atlético Belgrano!, de Córdoba.

Otro dato para el asombro: el diario La Reacción, fundado en 1908, usó la palabra “match” para referirse al encuentro y publicó también, ¡en 1913!, la palabra feminismo: “el partido en la Sociedad Rural mostró que los procesos del feminismo han sido rápidos y brillantes”.

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