Rosario Sin Secretos: un pedazo de Italia, frente a Francia, en Argentina
Las callecitas de Rosario tienen… ese, no sé qué, ¿viste? Y su recorrida lleva nuestros pasos a descubrir rincones con paisajes insospechados donde, como en este caso, podemos estar en tres países a un mismo tiempo. ¿Nos acompañan?
- Ciudad
- Por Graciela Molina
- Ene 20, 2026
Si hablamos de espiritualidad, devoción y fe, sin dudas que los ancestros italianos y españoles se llevan las palmas en la historia de la erección de muchos templos católicos entre iglesias, capillas, basílicas y parroquias, en la ciudad que lleva como nombre una de las advocaciones de la Virgen María, la del Rosario.
Transcurría el primer mes de 1982 cuando quedó inaugurada la capilla, luego parroquia, Santa Lucía, en un lugar tan pintoresco como entrañable, el laberíntico barrio Carlos Casado.
Los diarios de la época aún ni sospechaban lo que comenzaría el 2 de abril en nuestras Islas Malvinas. Sí contaban que ya habían rescatado al secuestrado padre del cantante Julio Iglesias; que “la sonrisa que canta”, Elis Regina, la mejor cantante brasileña de todos los tiempos, había muerto a los 36 años víctima de sobredosis de cocaína, tranquilizantes y alcohol, y que el locutor de canal 13, Ricardo Font Saravia, también de 36 años, hijo de Jaime, un ícono de la edad de oro de la radiodifusión, se había matado igual que su esposa Leonor Olivier, en un vuelco automovilístico a la altura de Castelli, en Buenos Aires, accidente fatal del que quedó con vida su pequeño hijo de 10 años y Norma Miranda, la niñera que viajaba con ellos.
Pero también publicaba buenas noticias el Decano de la Prensa argentina…
Mientras los cines -existían muchas salas todavía- anunciaban películas para todos los gustos, en el Parque de la Independencia, los grupos Teatro para Adolescentes, Arteón del Sur, Teatro del Interior, Teatremos, Teatro del Camino y El Tablón habían organizado, junto a la secretaría de Cultura, el ciclo gratuito de teatro al aire libre “Teatro Fuera del Teatro”.
Esa semana, ante un público tan heterogéneo como numeroso, le había tocado al talentoso Néstor Zapata dirigir la obra “El herrero y el diablo”, adaptación de un capítulo de “Don Segundo Sombra”, de Ricardo Güiraldes.
¡Qué lujo! Y, por otro lado, qué gran pena que Arteón, después de más de 60 años dedicados al buen teatro rosarino, todavía esté esperando la reubicación prometida y firmada por los tres estamentos gubernamentales. Formulamos sinceros votos para que este año 2026 finalmente se concrete el compromiso asumido.
Quizás tengamos que concurrir en masa a la parroquia Santa Lucía, la italianísima Patrona de la Vista que la grey cristiana honra, para pedir “se haga la luz” -tal como su nombre lo indica- en la mirada de los responsables de que ello suceda.
A Ella nos encomendamos para que nos guíe en esta buena causa, como lo ha hecho, desde su origen en Rosario, allá por 1982, a impulso del padre Luis Cerón, cura párroco que solía predicar aquello que decía: “quien sabe sembrar afecto sincero, no puede dejar de cosechar amor verdadero”.

Santa Lucía es también patrona y protectora de pobres, ciegos, niños enfermos, campesinos, ópticos, electricistas, choferes, afiladores, oftalmólogos, sastres, viajeros, navegantes, fotógrafos, diseñadores gráficos, modistas, informáticos y hasta para prevenir “el mal de ojo”.
Hablamos en el título de este capítulo de Italia, por el origen de la devoción de la Santa de Siracusa que ya se veneraba en Roma en el siglo VI, entre las vírgenes y mártires más ilustres. Dijimos “frente a Francia” porque está ubicada dentro del diseño del arquitecto galo Jeau Lohau, que nos trae reminiscencias de la “Place de l’Etoile” (Plaza de las Estrellas), luego «Charles-de-Gaulle», donde encontramos la “Avenue des Champs-Élysées”.
Sólo que en Rosario, en lugar de tener el Arco de Triunfo, tenemos la plaza “Argentina” como centro de esa serie de diagonales y calles en medialunas que, a algunos que visitaron Buenos Aires, también les recuerda Parque Chas.
Bueno, habrán visto -por la intercesión de Santa Lucía- que sin movernos de Rosario pudimos recorrer un poquitín el mundo. ¡Ya sabemos que no es lo mismo que hacerlo personalmente! Pero, como ejercicio urbano de reconocimiento patrimonial, podemos arrancar con el barrio Carlos Casado y visitar las reliquias que allí se conservan de la santa italiana, la misma que cuando la torturaron, dijo: “los que creemos en Cristo y tratamos de llevar una vida pura, tenemos al Espíritu Santo que vive en nosotros y nos da fuerza, inteligencia y valor».
La jurisdicción parroquial abarca las calles Crespo, Amenábar, Vera Mújica, vías del ferrocarril Belgrano, Ovidio Lagos, 27 de Febrero, vías del ferrocarril Mitre, bulevar Segui y Crespo.
Es probable que se encuentre con vecinos que les hablarán sobre el grupo “Perseverancia” y la incansable tarea del padre Salvador y de la hermana Nair, o de la bucólica coexistencia de casas bajas y veredas arboladas que tuvieron, en la vecinal “General Martín Miguel de Güemes”, un institución “alma mater” que llevó al barrio luz, agua, cloacas, desagües, gas, pavimento y la apertura de calles, y que hoy se erige en un centro de salud de tres pisos construido con los aportes de la comunidad en su conjunto.

Encerrado entre cuatro avenidas importantes, Francia (alguna vez, Timbúes), Segui, 27 de Febrero (ex bulevar Rosarino) y Ovidio Lagos (que originalmente fue La Plata), el barrio Carlos Casado (del Alisal) nos recuerda a aquel joven emprendedor español, piloto de la Marina Real, que puso toda su capacidad y sapiencia en promover el desarrollo agroexportador y se convirtió en el latifundista más adinerado a fines del siglo XIX.
Creador del Ferrocarril Oeste Santafesino, fundador de decenas de poblaciones tanto en la Argentina como en el Paraguay, Carlos Casado del Alisal fue el responsable del primer embarque de trigo de Sudamérica. En efecto, del puerto de Rosario a Glasgow, Escocia, salió el 12 de abril de 1878 por el lugar que hoy vemos tapado, al transitar por la avenida Belgrano, con la escultura “El Sembrador” del genial Lucio Fontana. Paisaje que está a los pies del parque que alguna vez fue “De los Derechos de la Ancianidad” y terminó renombrándose Urquiza.
Allí mismo donde descansaron, aquel 7 de febrero de 1812, los soldados y milicianos que acompañaron a Manuel Belgrano en ese interminable e inacabado sueño de Patria.
Y ya que anduvimos por Italia y por Francia, hagamos una escala en España…
“El que tiene plata hace lo que quiere” dice un viejo refrán, y Casado del Alisal financió hasta uno de los sueños más audaces que tuviera Julio Verne, el que narró en su colosal aventura “20.000 leguas de viaje submarino”.
Nos referimos al primer submarino totalmente eléctrico del mundo para la Armada Española, equipado con torpedos, que salió de la mente brillante y las manos ingeniosas de su colega español, el científico murciano teniente de navío Isaac Peral y Caballero, un hombre con una fe inquebrantable en el progreso y en la ciencia, y a quien la historia le está debiendo un reconocimiento que la vida le negó en forma de complots y sabotajes en su contra.

“Ofrecí al Gobierno mis ideas y se me han inferido agravios que no creo haber merecido como premio a mis modestos, pero leales servicios”, había escrito el ingeniero antes de pedir, decepcionado ante tantas injusticias, la baja de la Marina Real Española.
El proyecto financiado por Casado del Alisal no prosperó, pero actualmente se exhibe y luce el prototipo del submarino en el Museo Naval de Cartagena, España, la ciudad natal de Peral, como una justa y necesaria reivindicación histórica.
Para agregarle el toque audiovisual que siempre nos gusta compartirles, elegimos un breve relato sobre el martirologio de esta joven de 20 años acompañado de una sublima canción que recuerda a Santa Lucía porque, aunque “lo esencial es invisible a los ojos” como nos recuerda Saint Exupery a través de El Principito, conocer ciertas historias nos ayudan a “ver para creer”.
En nuestros días, a Santa Lucía se la invoca no sólo ante padecimientos oculares, sino también como símbolo de claridad, esperanza y fortaleza espiritual. Su vida sigue siendo un faro de luz frente a la oscuridad.
Eduardo Barnes lo inmortalizó en bronce en la esquina de Santa Fe y San Martín, recordando que fue el primer presidente del Banco Provincia que fundara el gobernador Servando Bayo.
Las tierras del barrio eran también de su propiedad y fueron sus propios herederos quienes encomendaron el diseño de ese sector al arquitecto francés para darle un glamour parisino a la zona que luego se loteó en quintas y terrenos que serían, con el tiempo, vendidos a obreros, a los que después se fueron sumando empleados y profesionales.




