«Verdadera emergencia en salud mental»: aumento exponencial de la demanda y profesionales desbordados y precarizados
En el marco del Día Internacional de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, los profesionales del sector relataron los conflictos que enfrentan y la grave situación que atraviesan.
- Ciudad
- Oct 10, 2026
«Venimos planteando desde hace mucho tiempo que hay una verdadera emergencia en salud mental». Este es el cuadro de situación que describió a este medio el psiquiatra Agustín Angeleri, profesional de la salud que se desempeña en el Hospital Psiquiátrico Agudo Ávila.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, trabajadores del sector organizaron una carpa en la que plantearon las problemáticas que enfrentan en tiempos en que la crisis de salud mental se ha consolidado como un problema crítico a nivel mundial y que, en Argentina, se encuentra atravesada por un contexto socioeconómico muy complejo y una política estatal que ha profundizado las dificultades en salud pública.
El Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad (Siprus) realizó el pasado jueves una acción para visibilizar dicha situación y poner sobre la mesa la precarización laboral que enfrentan, salarios tan bajos que los obligan a tener dos o tres trabajos y la falta de aplicación plena de la Ley de Salud Mental vigente.
«Desde Siprus venimos planteando desde hace mucho tiempo que hay una verdadera emergencia en salud mental que, justamente, radica en dos cuestiones. Por un lado, la situación a nivel comunitario, a nivel social, con el aumento exponencial en la demanda. Por el otro lado, está la realidad de los profesionales, que tenemos que afrontar esa demanda, que tenemos que estar todos los días en la trinchera, afrontando esta situación tan terrible, con salarios que son tan magros que exigen que tengamos que tener dos o tres trabajos distintos, y que llegar a fin de mes sea una verdadera odisea», explicó el psiquiatra.
La protesta contó con una carpa y una radio abierta que se montó frente a la Posta Norte. En ese contexto se expuso que «la situación de los profesionales de la salud mental es terrible».
En ese sentido, Angeleri enfatizó que «las condiciones contractuales están por fuera de la formalidad y, naturalmente esa circunstancia, sumada a lo que viene pasando con la demanda en general, ocasiona, principalmente, agotamiento». «Genera que compañeros y compañeras tengan que pedirse licencias, renunciar a su trabajo… Hay que pensar que se están dando cosas que no pasaban hace muchísimo tiempo, la decisión de emigrar de lo público a lo privado, o hacia fuera del país, porque justamente las condiciones son terribles».
Angeleri fue categórico en la descripción de las diversas situaciones que están enfrentando quienes trabajan en la salud pública: «Todo esto es lo que configura una verdadera emergencia en salud mental. Por un lado, indicadores terribles de lo que viene pasando con el retiro del Estado y el arrasamiento en la población y por otro, quienes tendríamos que estar dando respuesta a esto, estamos tremendamente precarizados y trabajando siempre al límite de las posibilidades».
Y agregó que «las repercusiones son tremendas», porque se están enfrentando al hecho de no poder dar las respuestas que quisieran a las problemáticas que se vienen dando y a «las consecuencias propias que la sobrecarga laboral genera las la salud física y mental de los trabajadores».
La paradoja que se plantea, entonces, es tener que dar atención a una población que demanda asistencia en salud mental y, a la vez, esta situación de precariedad, de tener que tener más de un trabajo, ubica a los profesionales en una situación de vulnerabilidad.
En relación a ello, Angeleri recordó que «se habló mucho durante la pandemia de cuidar a los que cuidamos». «Bueno, entonces, pasaron unos poquitos años y la verdad es que todo ha empeorado muchísimo. ¿Quién responde por quienes tenemos que estar poniendo el cuerpo en riesgo?».
Consultado, sobre si las políticas de salud mental que el Estado ha abandonado casi en su totalidad, se están soteniendo con el trabajo y el sufrimiento de los trabajadores, el profesional respondió en forma contundente: «Exactamente. Un ejemplo muy concreto de eso es que si un compañero se licencia, no hay reemplazos y la única manera de cubrir es con, por supuesto, con la sobrecarga y el mayor esfuerzo de quien queda trabajando».

