VIERNES, 26 DE JUN.

Víctimas de abuso sexual: «Para la Justicia esto prescribe pero para nosotras no, es un dolor que se arrastra siempre»

A principios de abril, un hombre de 65 años fue detenido por abusar sexualmente de una nena de 9, hija de su actual pareja. Tras conocerse el caso, para acompañar a la víctima, las hijas biológicas del acusado decidieron hacer pública su historia y contar que fueron abusadas por él durante años.

 

El 9 de abril de 2026 un hombre de 65 años fue detenido en Villa Gobernador Gálvez, luego de que su pareja lo denunciara por abusar sexualmente, en reiteradas ocasiones de su hija de 9 años. Fue la propia niña la que le confesó a su madre lo que ocurría cuando ella se iba a trabajar y quedaba al cuidado de Roberto B., quien la sometió repetidamente bajo amenazas. Hasta ahora el hombre permanece detenido en prisión preventiva tras ser imputado por el delito de abuso sexual con acceso carnal.

Pero L. (se reserva el verdadero nombre de la víctima para proteger su identidad), no fue la única. La detención y posterior imputación de Roberto B., reveló la existencia de otras víctimas, entre ellas, sus hijas biológicas que, cuando se enteraron de la denuncia, decidieron contactarse con la mamá de la niña y contar el infierno que habían vivido.

En diálogo con Conclusión, Yamila y Yoana remarcaron que salieron a hablar para que su padre no quede impune. «Queremos que se haga justicia y que él no salga nunca más». «Queremos hacer visible este caso y contar que nuestro progenitor, abusó de nosotras durante toda nuestra infancia. Siempre en un entorno oculto, silencioso y manipulado por él, relató Yoana.

«Cuando nos enteramos de esta nueva niña, hace tres meses, dijimos ‘basta, ¿hasta cuando?’. Porque a nosotras siempre nos tuvo ahí, en casa, como las princesas y a todo el mundo le mostraba que él era ejemplar. Siempre supo ocultar muy bien todo lo siniestro que tenía… ahora que salió a la luz, nosotros solo queremos apoyar este caso para que él no salga nunca más».

Yoana relató a este medio que «la nena estaba aterrorizada». «Es una nena de 9 años, hija de su ex pareja, con quien convivía. Ellos convivieron durante dos años y bueno, la nena habló porque tenía miedo, él la amenazaba, con matarle las mascotas, el perro y el gatito que ella tenía… vivía con miedo».

L. pudo contarle a su mamá que estaba pasando. «Le dijo las cosas que él le hacía y el miedo que tenía. Y la madre tomó la decisión que tenía que tomar, creerle y denunciar».

Es que ambas hermanas sufren en carne propia la soledad del silencio, el ocultamiento y la incredulidad de su familia. Cuando contaron lo que les había ocurrido, se quedaron solas, su madre y sus hermanos las apartaron y eligieron apoyar a su padre. «Cuando esto salió a la luz y nosotras denunciamos, empezamos a sufrir el hostigamiento de parte de mis hermanos. Nos amenazan, yo vivo cerca de la casa de mis familiares y no puedo andar por la calle, no puedo retirar a mi hija de la escuela porque me hostigan. Nuestra madre nos dio la espalda, quisimos que ella nos acompañe y nos apoye, y se negó. Ahora está de su lado, nos trata de locas y dice que todo es mentira».

Además, revelaron que sus hermanos varones las acosan en redes sociales y que han creado perfiels “truchos” en las que hablan de ellas y escrachan a sus parejas. “Nos han defenestrado, y han dicho cosas aberrantes de nosotras… todo para meternos miedo y que no sigamos adelante con estas denuncias”.

Asimiso explicaron que, si bien no pudieron acceder a una acción penal, por el tiempo transcurrido,  igual decidieron hablar, como una forma de acompañar con su testimonio a L. y también a otras posibles víctimas. Y, en cierta forma, para cerrar la propia historia…  “Para la Justicia, esto prescribe, pero para nosotras no, esto no prescribe nunca… Es un dolor que se arrastra siempre, generando un trauma detrás de otro… tuvimos intentos de suicidio varias de nosotras, depresión, tratamientos psicológicos, enfermedades… Mi hermana más grande sufre enfermedades que no se pueden explicar, sólo ella sabe todo lo que se ha tragado estos años», confesó Yamila.

Y a continuación explica: «Mi hermana mayor fue la única a la que mi padre le reconoció lo que había hecho. Le dijo que se había equivocado, que era un error y que lo perdone.   Y le juró que ella había sido la única y que a nosotros no nos había tocado y que nunca nos había hecho nada. Obviamente, era parte de su manipulación, él siempre niega todo. Es un hombre que siempre se muestra sereno, tranquilo… es muy cínico”.

“Lo único que queremos es que se haga justicia y que quede en la cárcel. Y si, por casualidad,  la justicia nos llega a dar la espalda, que no pueda estar tranquilo en su casa, que no pueda caminar libremente por la calle.  Que la gente sepa lo que es y lo que hizo. Basta de ocultar y de callar. Que se sepa como actuaba, como nos manipulaba de niñas. Que se sepa que nos decía que era un juego, que era amor, que nos daba juguetes…como hizo con L., que primero le armaba casitas y le compraba cosas y después, cuando no pudo sostenerla, terminó amenazándola con que iba a matar a sus mascotas. Probablemente ese fue el detonante para que la nena hable, tenía miedo.Nosotras no, porque nos endulzaba y  era todo juego, y él era la persona que nos tenía que cuidar, entonces nunca supimos que lo que él hacía estaba mal. Hasta que fuimos grandes y entendimos. Eso no era amor de padre…»

La importancia de denunciar y el mito de la falsa denuncia

Las hermanas también se refirieron a el concepto del que tanto se habla en estos días y con el que se suele desautorizar a las víctimas, la «falsa denuncia». «¿Por qué denunciar algo así sino fuera verdad? ¿Qué ganaríamos?. Estaríamos festejando el día del padre, esto da dolor y vergüenza, es una cosa que se arrastra en el alma… Se trata de nuestra familia y de nuestro padre… no sólo fuimos lastimadas y traicionadas por él, sino por todos los demás, madre, hermanos, tías que nos dieron la espalda, que nos tratan de locas…nadie, nadie se somete a este dolor y a este sufrimiento por nada. Sólo queremos que se sepa la verdad y que no salga nunca más, es lo único que pedimos. Hay que denunciar, es muy importante».

En ese sentido, también en diálogo con este medio, Verónica, la madre de L. contó que actualmente su hija está con tratamiento psicológico y reconoció que sigue con mucho miedo. También reflexionó sobre la importancia de escuchar lo que los hijos dicen y darles crédito. «Tenemos que escucharlos y creerle. Eso es lo que podría decirles a otras madres, que crean en sus hijas, que tengan la edad que tengan, las escuchen, porque somos sus mamás y estamos para eso»

 

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