LUNES, 03 DE AGO.
Entrevista

Alicia Salinas presenta Díscola: “Suelto el libro para que haga su propia vida”

La cita será el viernes 7 de agosto a las 19 en el Centro Cultural Contraviento. Habrá un set de música y poesía en vivo que contará con la participación de la poeta Mariana Vacs y del pianista Sebastián Romero. "La voz poética en este libro está más picante, como decidida", dijo la autora sobre su flamante obra.

Siempre es una muy buena noticia cuando se produce una creación artística, máxime si se da en el marco de un contexto difícil y hostil. Es por eso que hay que celebrar el lanzamiento del nuevo libro de Alicia Salinas. Se trata de “Díscola”, su sexta publicación, que ya está disponible en algunas librerías de la ciudad y que la autora presentará el viernes 7 de agosto a las 19 en Centro Cultural Contraviento  (Rodríguez 721). Habrá un set de música y poesía en vivo que contará con la participación de la poeta Mariana Vacs y del pianista Sebastián Romero

El libro está editado por Ramos Generales, un sello rosarino independiente creado en 2020 por la narradora María Angélica Scotti y el periodista y dramaturgo Walter Operto, quien actualmente lo dirige.

“Los poemas que terminaron en Díscola ya venían empujando y también como una idea de estructura y de tono porque si algunos son de años anteriores, se terminaron acomodando en esa estructura. Gran parte del libro sí está conformada por una sección que se llama Fórmulas para la rebeldía que nació, con más fuerza y la segunda parte se llama Máquina del tiempo. Están separadas porque si bien hay continuidades o una relación de afinidad, lo que tiene la segunda parte es que los poemas son más largos y tienen referencias concretas a la ciudad”, dijo la autora del flamante libro, en diálogo con Conclusión.

Al brindar más detalles acerca de su obra, la poeta agregó que “uno de los poemas habla sobre la plaza Sarmiento, y nombra al Normal 1, el otro menciona a Tablada, porque yo pasé mis primeros años en ese barrio. Y respecto a Fórmulas para la rebeldía, está trabajado, a su vez, en cuatro sub secciones que tienen que ver con elementos esenciales. Esas sub secciones son fluídas, flamígeras, orgánicas y líquidas. Hay como un eje, un andarivel, que tiene que ver con la rebeldía, la indocilidad, la zozobra, las reacciones frente a lo que nos incomoda, nos desajusta, nos molesta, nos oprime que no es solamente pensar en lo social o en lo económico sino también en lo personal, en lo familiar, en todos los ámbitos, y cómo uno intenta pulsar o impulsar para producir un cambio”.

“Hay toda una reflexión desde lo poético, por eso digo que el libro no es un manual de instrucciones, sino que hay algo del orden de ese tópico que se pone en juego, y la resolución es lírica, es poética. Pero a su vez los poemas están agrupados, porque en fluídas aparece el viento, la sombra, el aire. Predominan esos elementos en los poemas. Y en flamígeras predomina el fuego, la ceniza, el humo y las brasas”, expresó la escritora, quien tiene una importante trayectoria en medios de comunicación como El Ciudadano y La Capital.

Alicia Salinas nació en 1976 en Rosario, donde siempre vivió. Trabaja como periodista en medios gráficos/digitales, como comunicadora social y docente. Escribe poesía, prosa periodística y teatro. Ha publicado los siguientes títulos de poesía: La sumergida (2003), Gallina ciega (2009), Tierra (2017), Teoría de la niebla (2019) y Luz de giro (2023). Poemas suyos fueron incluidos en antologías nacionales y extranjeras, algunos traducidos al inglés, al portugués y al francés. Díscola es su sexto libro de poesía.

-En cierto punto ¿Díscola se trata de una obra conceptual?
-Se terminaron armando así, y la sucesión de los poemas no es una casualidad. En los libros anteriores, yo voy agrupando los poemas por algún motivo. En ningún caso es una simple recopilación. Pero en este quizás hay un salto hacia algo, o una apuesta más integral, en un cruce de toda esta cuestión de la indocilidad y de lo díscolo. También con esos elementos con los que ha trabajado históricamente la ciencia, desde los alquimistas y siempre como formas de entender el mundo a partir de los elementos. De hecho el primer poema que introduce a esta serie se llama Método y es introductorio a las secciones en donde se van a ver estos poemas por elementos. Ese poema, menciona a una filósofa antigua, que es Hiparquia, y se rescata la figura de esta mujer rebelde, porque contradijo a su familia, a su clase, al sistema patriarcal que le asignaba un rol determinado, y dejó las actividades domésticas para intervenir en asuntos del orden del conocimiento y de la ciencia. Ella era una filósofa.¿Cuáles son las distintas formas de hacer lo que hizo Hiparquia hoy? Pero no necesariamente contra un Estado, sino a veces contra nuestra propia naturaleza, contra nuestro propio yo, que nos coarta y nos impide vivir en armonía y en coherencia con lo que en realidad queremos ser. Eso que nos impide conectarnos con nuestro deseo. Entonces la voz poética va por muchos lugares, va explorando eso, ese elemento díscolo que está y que a veces deja de estar y es un problema, porque somos demasiado dóciles. Y se ve que eso estaba presente en mí, y se fue a lo artístico, porque en definitiva el poema es una artesanía con palabras. 

-¿Qué te motivó desde tu penúltimo libro que editaste en 2023, hasta el nuevo que pasaron como tres años? ¿Qué cosas te inspiraron a la hora de escribir Díscola?
-Si bien el anterior se publica en 2023, que había sido seleccionado porque la Editorial Baltasara hace una convocatoria para publicar sus libros y elige. Yo a ese ya lo había presentado en diciembre de 2022. En febrero o marzo me anunciaron que había sido elegido para su publicación, y lo presentamos en agosto del 2023. Pero el anterior venía desde la pandemia. En cambio este es bien post-pandemia. Entonces estaba en mí, y creo que también estaba en el aire, en lo colectivo, una percepción o una sensación de que algo profundo estaba cambiando y de que queríamos cambiar. Ojo que a veces el cambio no es bueno: La pandemia, la peste, es un cambio, pero como ha sucedido toda la vida, que ha habido pestes en el planeta Tierra, se morían millones de personas, y pasaban cosas diferentes. Esta cuestión de la transformación de lo cíclico, es algo que a mí me preocupa como persona y como artista, porque siempre está en mi poesía. Pero a su vez creo que esa percepción o sensación, (por eso digo percepción o sensación), porque a una persona que está en el mismo lugar puede no tener esa sensación. Yo creo que no era la única que la tenía. Creo que había muchas personas que estaban disconformes, que había quejas, que la queja estaba en el aire, porque cambia lo tecnológico, cambian los gobiernos, cambia el clima, y uno todavía quedó con el delay de lo anterior, entonces se producen esos desajustes, y no estás bien en consonancia con el contexto. Yo creo que toda esa experiencia, en definitiva me ha inspirado a qué se puede hacer para cambiar, qué se debe hacer para cambiar, lo cual no significa que se dé una respuesta, sino que hay una preocupación por esa dimensión. Hay un intento, hay un deseo, porque esos desajustes que yo experimentaba no me llevaban a la quietud, no me llevaban a la depresión, no me llevaban a bajar la cabeza, no me llevaban a resignarme sino a buscar otros modos de ser y o estar en el mundo, de vivir con mayor libertad, con mayor coherencia, con el deseo propio, que a lo mejor mi deseo no es el mismo que el otro, entonces no puede haber una respuesta universal. Pero sí creo que vale la pena hacer el intento por encontrar ese equilibrio.

-¿Destacarías algo en especial de la obra? ¿O alguna particularidad que quisieras resaltar?
-No sé, porque dicen que los que escribimos, sobre todo los que hacemos poesía, somos los que menos sabemos sobre el libro. En definitiva, se completa con cada lector. Estoy con muchas ganas de que el libro llegue a los lectores, estoy contenta porque sale por la editorial Ramos Generales, que publica autores santafesinos y además es un sello independiente, en un momento en el que están amenazados los sellos independientes, y todo el ecosistema de librerías, autores, editoriales, así que eso también es un poco díscolo, seguir insistiendo con esto de hacer poesía en un mundo que quiere lo literal, lo práctico, lo útil. Ahí también hay como un gesto de resistencia. Y tenía ganas de que el libro y la obra llegara al público, porque si bien yo digo que son momentos, los de creación, de interioridad, de introspección, y que a lo mejor, un poema lleva años en cerrarse. Y este es un momento distinto, de apertura, de encuentro, de leer los poemas, de hacerlos conocer, de darles la bienvenida, de que hagan su propia vida, de que con suerte puedan tocar algún corazón y conmover. Lo que el artista busca es llegar a otro.

-Exacto, en tu caso desde la pluma; en el músico, desde un instrumento o el micrófono si es cantante; el pintor desde su cuadro. En definitiva cada uno busca conmover desde el arte en sus diferentes expresiones…
-A veces no es que uno lo hace con una expectativa o con un cálculo, porque puede pasar que sabés dónde empezás y no adonde vas a llegar, y ocurren cosas impredecibles y espontáneas en el propio hecho poético. Yo no quiero dar un mensaje tan direccionado. Hago poesía y en este momento para mí es de máxima entrega porque suelto el libro para que haga su propia vida y vamos a ver qué pasa.

-¿Hay algo que te parezca importante agregar con respecto a Díscola, tus otras obras o a los poemas en general?
-Yo digo los libros de poemas, y los poemas no se explican. Sí es cierto que, la gente pregunta más o menos de qué va. Mi primer libro se llama La sumergida y la voz poética es la de una desaparecida, que está hablando del fondo del Río de la Plata. Allí hay una temática, pero son múltiples las temáticas, porque estamos hablando de fórmulas líquidas, no sólo del agua. Es polisémica la poesía, salta para distintos lugares. Entonces, te ponen en un brete cuando tenés que hablar de tu propio libro. Yo lo que sí siento es que la voz poética en este libro está más picante, como decidida. A lo mejor en otros libros fue más suave o fue más blanda, pero la vida no es uniforme, y los libros de poesía tampoco, porque si no serían repeticiones. A veces uno encuentra un lugar que le resulta cómodo y se queda. Acá hay una variación dentro de una continuidad, porque soy la misma persona y la misma persona que hace poesía, quiero decir. Pero hay un matiz de la voz, y hay que ver cómo resuena eso en los demás. Es inocultable que en este ciclo aparezca este tono.

 
 
 
 
 
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