DOMINGO, 23 DE AGO.

Cuando los Rolling Stones estuvieron al borde de la separación

La legendaria banda estuvo al borde de la desaparición durante los años 80, cuando Mick Jagger priorizó su trabajo solista y esa decisión lo enfrentó con Keith Richards. La paradoja fue que los dos demostraron que podían trabajar sin los Stones y para entonces, el futuro del grupo era incierto. Sin embargo, ninguno había conseguido reemplazar aquello que surgía de la combinación de ambos.

Luego de haber sobrevivido a la muerte de Brian Jones, cambios de formación, conflictos internos y los excesos de la década anterior, una de las crisis más profundas de la historia de los Rolling Stones se dio a medidados de los 80 cuando Mick Jagger priorizó su carrera solista por sobre el legendario grupo, situación que lo enfrentó directamente a Keith Richards y puso a la banda al borde de la ruptura.

La banda que parecía indestructible quedó en una situación inédita: Mick Jagger y Keith Richards ya no tenían la misma idea sobre su futuro. El conflicto no comenzó con una decisión formal de separarse, sino con una diferencia de prioridades. Mientras Richards consideraba que los Rolling Stones debían continuar, Jagger había empezado a construir una identidad artística por fuera del grupo.

Se trata de un período que puso en riesgo la continuidad de una de las sociedades creativas más importantes de la historia del rock aunque punto de quiebre había comenzado algunos años antes. En 1982, los Stones entraron en un prolongado período de inactividad, después de la gira de Tattoo You, que terminó Jagger aprovechó ese paréntesis para grabar su primer álbum solista, She’s the Boss, publicado en 1985.

Para Richards, sin embargo, el proyecto representaba algo más que una aventura paralela: era una señal de que su compañero estaba dejando de considerar a los Stones como el centro de su carrera y la tensión se hizo evidente durante la grabación de Dirty Work cuyas sesiones comenzaron en 1985, mientras Jagger promocionaba su debut solista, y su participación en el trabajo de la banda fue, según la reconstrucción de Prato, cada vez más distante.

Richards, Ronnie Wood y los demás músicos terminaron cargando con buena parte del trabajo, mientras Jagger registraba varias de sus voces por separado.

Para el guitarrista, la situación había llegado a un límite y la respuesta fue tomar distancia. Sentía que una carrera fuera de la banda era, en cierto modo, la prueba de que la sociedad con Jagger estaba fallando. Cuando Dirty Work salió en marzo de 1986, Jagger se negó a realizar una gira para presentarlo y continuó concentrado en su carrera individual.

La reacción de Richards fue comenzar también su propio recorrido fuera de los Stones. Formó los X-Pensive Winos y preparó el que sería su primer álbum solista, Talk Is Cheap. Pero había una diferencia fundamental entre ambos. Richards no veía su carrera individual como una alternativa a los Stones, sino como una consecuencia de la imposibilidad de mantener funcionando al grupo. Jagger, en cambio, no parecía compartir esa preocupación.

El guitarrista comenzó a referirse públicamente a Jagger como «Her Majesty», un apodo que expresaba su percepción de que su compañero se había vuelto demasiado preocupado por su estatus y su propia figura. Años después sería todavía más directo al relacionar la carrera solista de Jagger con el ego.

La paradoja fue que ambos demostraron que podían trabajar sin los Stones y para entonces, el futuro de los Rolling Stones era incierto. Jagger había probado que podía construir una carrera sin Richards, mientras que Richards había demostrado que también podía hacerlo sin Jagger. Sin embargo, ninguno había conseguido reemplazar aquello que surgía de la combinación de ambos.

Finalmente en enero de 1989, Jagger y Richards volvieron a encontrarse en el estudio y comenzaron a escribir canciones. En apenas dos días, tenían cinco o seis temas en desarrollo. La vieja química había reaparecido y la música terminó funcionando como el terreno común que las discusiones personales habían dejado en segundo plano.

De aquellas sesiones surgió Steel Wheels, publicado en 1989, y luego una gigantesca gira mundial. Los Rolling Stones estaban nuevamente juntos. La reconciliación, sin embargo, no borró los años de enfrentamiento. La relación entre Jagger y Richards había cambiado definitivamente: ambos habían comprobado que podían sobrevivir individualmente, pero también que había algo que ninguno podía reproducir por separado.

La crisis de los años 80 terminó convirtiéndose así en una prueba decisiva para la banda. Jagger buscó demostrar que su identidad no dependía de los Stones; Richards respondió defendiendo la sociedad que había construido junto a él. Al final, los dos caminos solistas terminaron confirmando, paradójicamente, la misma conclusión: podían existir por separado, pero la música que habían creado juntos seguía siendo irreemplazable.

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