El valor ambiental y ecológico de las aves autóctonas que Entre Ríos y Santa Fe autorizaron cazar
"La gente tiene que entender que los patos no están aislados, sino que justamente forman parte de todo un ecosistema que muchas veces al retirarle un elemento, se resiente", sostuvo el docente e integrante del Centro para el Estudio y Defensa de las Aves Silvestres (CEYDAS) Gabriel Bonomi.
- Ecología
- Por Alejandro Maidana
- Jun 14, 2025
A través de la Resolución Nº 00000094 del pasado 29 de abril, el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe autorizó la temporada de caza de Pato Picazo, Sirirí Pampa y Sirirí Colorado desde el 1º de mayo al 31 de julio en los departamentos 9 de Julio, Vera, San Cristóbal, General Obligado, San Justo y San Javier. La autorización lleva la firma del Ministro Enrique Estévez, quien recibiera durísimas críticas el año pasado debido al escándalo por la matanza de patos protegidos en un coto de San Javier a manos de cazadores estadounidenses, lo que dejó en evidencia la falta de control por parte de este ministerio.
En julio de 2024, las irregularidades que se produjeron en los cotos así como la falta de control por parte de la Secretaría de Ambiente provincial, quedaron en evidencia al conocerse la matanza de patos protegidos en un coto de la localidad de San Javier a manos de cazadores estadounidenses, quienes exhibieron impunemente los cadáveres de los animales en sus redes sociales.
Todas las especies que cuya caza se autoriza, son especies autóctonas, propias de nuestra región y forman parte del ecosistema de la misma. No se trata de especies perjudiciales ni de las denominadas plagas, sí, en algunas otras provincias, se ha autorizado la matanza de algunas especies que son perjudiciales para el ganado, como por ejemplo el puma.
En este caso, nuestros patos y perdices, no son especies consideradas plagas ninguna y tampoco son abundantes, estos no son datos menores al momento de debatir y mantener informada a la población. Para poder considerar si son abundantes o no, deberían existir estudios durante muchos años, hacemos referencia a estudios serios e imparciales, ya sea de universidades o entidades como el CONICET.
Cabe destacar que no existen dichos estudios, si pululan los solicitados y abonados por las cámaras de turismo cinegético, es decir, de las propias cámaras de los cazadores, obviamente eso no tiene ningún tipo de validez por el sesgo de origen. “Más allá de esto, desde CEYDAS insistimos que no se trata de especies abundantes ni de plagas, no son exóticas, no son perjudiciales y tienen un muy alto valor desde el punto de vista ecológico”, indicó en dialogo con Conclusión el docente e integrante del Centro para el Estudio y Defensa de las Aves Silvestres Gabriel Bonomi.
Estas especies por un lado forman parte de la cadena trófica, los patos, por ejemplo, se alimentan sobre todo de vegetales. “Estas aves consumen plantas acuáticas y mantienen a raya a las mismas, además, son presas de muchísimos predadores como, por ejemplo, el puma, el zorro, el lobito de río y aves rapaces. La gente tiene que entender que los patos no están aislados, sino que justamente forman parte de todo un ecosistema que muchas veces al retirarle un elemento, este se resiente. Se genera un efecto dominó y no sólo se ven perjudicadas las especies que se ataca, sino muchas otras con las que esta especie se interrelaciona”, sostuvo.
El aspecto más importante que hay que considerar, es que principalmente los patos que se autorizan a matar tanto en Entre Ríos como en Santa Fe, integran una familia (anátidos) de especies migratorias. “Esto es muy pero muy importante ¿Por qué? Porque a lo largo de toda su ruta migratoria, que muchas veces es de miles de kilómetros, nuestros patos migran hasta el centro de Brasil y su costa atlántica, Bolivia, Uruguay, e incluso hasta la Patagonia. Es decir, sus rutas migratorias son muy pero muy grandes, ellos trasladan en sus plumas, en sus picos y en sus patas, huevos de peces, de invertebrados, de anfibios, y semillas de plantas acuáticas que se les pegan al estar en el agua, se pegan en sus plumas, en sus patas, en sus picos, y de esta manera ellos los trasladan y los dispersan a lo largo de toda esa ruta migratoria, cumpliendo un rol muy pero muy importante que se llama dispersión.”
Claro está que esto no sería posible de no ser por las aves. Un claro ejemplo de ellos es cuando alguien crea una pequeña represa o un pequeño tajamar, y al poco tiempo este se llena de peces, y ¿cómo llegan esos peces? Lo hacen a través de las aves, a través de sus plumas, picos y patas. “Por otro lado, y considerando el aprovechamiento económico que se puede dar de la variedad de aves que hay tanto en la provincia de Entre Ríos como en la de Santa Fe, la mala gestión que hacen los gobiernos de este recurso es concreto. Nosotros entendemos que se pueden realizar o se pueden llevar a cabo alternativas de mayor respeto y cuidado con el ambiente que pueden generar, incluso, recursos económicos a través del aprovechamiento turístico como lo hacen otras provincias”.
El turismo de naturaleza que le llaman, avistaje de aves y fotografías de la naturaleza que quizás no vayan a derramar la misma cantidad de dinero que el turismo cinegético, pero sí van a cuidar mucho más el recurso a través de actividades sustentables. “La caza claramente no es sustentable, algunos sostienen que estas matanzas dan trabajo a un cierto número de personas, mínimo en realidad, pero bueno, dan trabajo. En realidad, lo que se tiene que buscar, a lo que tienen que apuntar los gobiernos, es a generar fuentes de trabajo más genuinas y respetuosas con el ecosistema y con el entorno natural. En definitiva, porque es también una tendencia de nuestra sociedad, hay un cambio de paradigma en que la gente vea este tipo de actividades como lo que son, crueles, irresponsables, anacrónicas, incluso muy violentas. La sugerencia que podemos dar, es cambiar hacia actividades que apunten a un aprovechamiento económico del recurso, pero desde un lugar de mayor respeto y cuidado hacia el entorno natural”, concluyó Grabriel Bonomi.

