MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Incendios en la Patagonia: desfinanciamiento, sequía, intencionalidad y ¿geoingeniería climática?

En el marco de un vendaval de hipótesis y acusaciones cruzadas, y mientras las llamas siguen manifestándose en el sur del país, el ex guardaparque Alejandro Beletzky compartió un medular análisis sobre el inicio y tratamiento del fuego.

Los incendios forestales han ocurrido toda la vida en la Patagonia. En distintos momentos, y con distintas características, pero nunca tan temprano, como se padecieron tanto en noviembre como en diciembre ¿Y esto a qué se debe? ¿Existe un argumento que rompa con la polarización de la opinión? ¿Qué papel juega la geoingeniería climática?

Alejandro Beletzky tiene una vasta experiencia como guardaparque, radicado en Bariloche, dispensa gran parte de su tiempo a la vigilancia de los suelos e incluso, del propio cielo. Sobre la prolongada sequía que atraviesa el sur patagónico, Beletzky es contundente: “Se habla mucho de cambio climático o calentamiento global, en realidad, la definición correcta que quiero introducir, es la de geogenería climática. O séa, la atmósfera siendo intervenida artificialmente por un programa global en el cual la Argentina también es partícipe”.

Cuando se habla de “deshidratar” la estratosfera para obtener beneficios climáticos, los investigadores que dieron a conocer su programa científico, sostuvieron que se trata de eliminar el vapor de agua de la estratosfera, capa en la que actúa como gas de efecto invernadero (GEI) y es muy abundante, lo que ayudaría a mitigar el cambio climático. “Sobre las estelas que dejan los aviones, los gobiernos hablan de condensación, pero no, no se trata de vapor de condensación, es intervención climática en la alta atmósfera de la Argentina. Con esto quiero comenzar a fundamentar mi análisis sobre lo que viene sucediendo en la Patagonia”, disparó el ex guardaparque.

Si bien es innegable la existencia del cambio climático, y por añadidura, un calentamiento global, esto tiene su profundización gracias a las prácticas antes mencionadas. En la Argentina, esto comenzó prácticamente hace 13 o 14 años intensivamente afectando de alguna manera, por ejemplo, nuestra Patagonia. El año pasado, el séptimo esquema más importante de Bariloche, fue el de la condición de nieve, no hubo nieve, quiere decir que no tenemos caudal de agua en los arroyos, la esponja verde, que es la capa de bosque que protege los parques nacionales, está seca o apenas húmeda».

El escenario se mostró propicio para un incendio forestal ¿esto quiere decir que el fuego se iniciaría rápidamente? No precisamente, pero si le abre las puertas a que cualquier inicio de fuego, se puede transformar en un gran incendio forestal. “Con la intención de escudriñar más a fondo, los invito a investigar a una científica argentina, Inés Camillioni, que es la que ha estudiado y ha participado en la geoingeniería climática. De hecho, contamos con un material documental de media hora justamente contestando a las cosas que están diciendo. Los focos de incendio se fueron generando desde mucho tiempo antes del último y devastador, pero la mayoría fueron controlados con más o menor dificultad. pero en el parque nacional Los Alerces, en el fondo del Lago Menéndez, evidentemente no pudo ser detenido como debería haber sido”.

La caída de un rayo en la cima de la montaña, dentro de un bosque de lengas, que son los árboles de altura, evidentemente fue detectado, por lo que dice la misma información que ha dado la gente de incendios, el fuego fue detectado el 9 de diciembre cuando se inició a fines de noviembre. “O séa, por lo menos pasó más de una semana, el año pasado sucedió lo mismo con el incendio del Lago Martín, quiere decir que acá empezamos a descubrir un primer problema, no estamos con capacidad de detección temporal de los focos, la detección temporal es vital, si vos al incendio lo detectas el primer día, en sus primeras horas, lo apagas”.

Satélites y drones para controlar que un pequeño foco de incendio, no se transforme en una pesadilla de enormes características. “Imagínate un área de 360 mil hectáreas, como es el parque Nahuel Huapi, o de 300.000 y pico como la del Parque Los Alerces, a estas áreas no la cubrías con un dron, tenés que tener aviones, antiguamente a los controles los hacíamos en conjunto con los aeroclubes. Esto era clave para detectar los focos después de una tormenta eléctrica, destacando, además, que las tormentas eléctricas en la Patagonia han aumentado en estos últimos años debido a la mencionada manipulación climática. La tormenta que desembocó en este brutal incendio, vino del Pacífico y termina chocando con una gran masa húmeda proveniente del norte argentino, esas dos masas al chocar, generaron un espectáculo de tormentas eléctricas”.

La falta de controles y los ambientes boscosos, como es el caso de Epuyén, tienen una característica mucho más complicada debido a su sembradío de coníferas y pinos exóticos de distintas partes del mundo, ya que hay europeos y de América. “Ese foco fue iniciado en un lugar distante a los campamentos, distante de la playa, distante a cualquier actividad, con lo cual creemos que ese fuego fue intencional, absolutamente intencional. Además, iniciado días de muchísimo calor, y con mucho viento en los valles. Si bien hay valles que tienen poco sol y suelen ser más húmedos, aquello que tienen más sol, suelen ser mucho más secos, por ello en esa parte el fuego se disparó muy rápidamente y avanzó a mucha velocidad. Por más que se hiciera un ataque, con las características del viento en esos días, no hubiera existido manera de frenarlo”, indicó Alejandro Beletzky.

Se trató de un combo de situaciones. Por un lado, hace dos años el gobierno nacional abandonó a su suerte la cuestión de los incendios forestales, desde la capacitación, hasta la contratación de más personal. “Hoy hay 380 combatientes del fuego y deberían haber 700, y estoy hablando solo de los parques nacionales patagónicos. Entonces, este es uno de los aspectos a tener en cuenta en el análisis, y por otro, es la intencionalidad. El año pasado se quemó Tolkeyén y se quemó Mallín Ahogado, ambos se trataron de incendios intencionales prendidos en dos momentos extremos. Allí viven mucha gente que no tiene titularidad de la tierra, pero sí tiene la posesión de la misma. Entonces, muchos de los que analizamos este tema, creemos que hubo incendios intencionales coronados para correr a la gente y apropiarse las tierras. Por ejemplo, Mallín Ahogado, es un lugar que tiene un centro de esquí nuevo que está creciendo de a poquito, pero además es un área muy especial. En realidad, toda la zona de la cuarta tierra es un área con un clima muy interesante, muy lindo, porque está mucho más abajo que el resto. Por ejemplo, Bariloche está a 760 metros y Mallín está solo a 100 metros sobre el nivel del mar, con lo cual es un clima interesantísimo”.

El despoblamiento coronado, o el repoblamiento con algunos intereses, son lo temas a tener muy en cuenta en el minucioso y versátil análisis de los incendios de la Patagonia. “Volviendo sobre los incendios intencionales, años atrás, hubo varios, sobre todo uno en torno al Paine, Chile, que fue prendido justamente por un soldado israelí de vacaciones, el mismo fue aprehendido. Semanas atrás sucedió lo mismo con un grupo de jóvenes en el Chaltén y en la zona del Hoyo, seguramente hay algún tipo de intención de repoblamiento o reutilización de la tierra. Por otro lado, la tierra quemada pierde valor, si bien después la misma se recuperará. El gobernador de Chubut, lo único que hizo, fue acusar livianamente a los mapuches, cuando no tienen una sola prueba y están siempre en la primera línea de batalla contra el fuego. Lo que si debería llamarle la atención, es que jamás se queman las tierras linderas al Lago Escondido patrimonio de Joe Lewis”.

“Convengamos, semanas atrás Manuel Adorni advirtió que acababan de bajar las leyes que protegían el suelo para ser utilizado hasta por lo menos 30, 40, 50 años después de un incendio. Esto abre la puerta a que cualquier tipo que quiera incendiar, para después bajar el valor de la tierra y apropiarse de la misma, lo haga. Todos los intendentes hablan, elucubran, criminalizan y reprimen, pero ninguno conoce el territorio y la complejidad del mismo para el acceso a la hora del combate con el fuego. El combo es sumamente explosivo y parece estar muy alejado de las soluciones rápidas y efectivas. Desfinanciamiento, sequía, intencionalidad y geoingeniería climática ¿Quién le pone el cascabel al gato?”, concluyó Beletzky.

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