MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Juicio histórico por la caza de un yaguareté en Formosa: cuatro acusados enfrentan la posibilidad de prisión efectiva

Las imágenes del animal colgado circularon rápidamente en redes sociales, provocando una ola de indignación y repudio público.

Este martes comenzó en Formosa un juicio sin precedentes en la historia judicial argentina: por primera vez, cuatro personas son juzgadas penalmente por matar a un ejemplar de yaguareté, una de las especies más amenazadas del país, protegida por ley como Monumento Natural Nacional.

El caso se remonta a julio de 2024, cuando en la zona rural de Estanislao del Campo, en el oeste formoseño, los acusados -Walter Hugo Ponce De León, Claudio Cisneros, Viterman Ponce De León y Máximo Cisneros- fueron denunciados por haber cazado, faenado y exhibido públicamente el cuerpo de un yaguareté. Las imágenes del animal colgado circularon rápidamente en redes sociales, provocando una ola de indignación y repudio público. La reacción social fue determinante para que la Justicia Federal avanzara en una causa que, de otro modo, podría haber quedado archivada, como ha ocurrido en el pasado con numerosos delitos ambientales.

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El yaguareté es una especie en peligro crítico de extinción. Se estima que en todo el país quedan menos de 250 ejemplares en libertad, y apenas una veintena en el Gran Chaco argentino. Su protección está garantizada por la Ley 25.463, que lo declara Monumento Natural Nacional, y por la Ley Nacional de Fauna N.º 22.421, además de estar incluido en convenios internacionales como Cites. Aun así, los delitos contra esta especie rara vez llegan a juicio.

En esta ocasión, el juicio oral y público se extenderá durante tres jornadas en el Juzgado Federal N.º 1 de Formosa, a cargo del juez Pablo Morán. Es el primer proceso en su tipo en el que se contempla la posibilidad concreta de una pena de prisión efectiva para los responsables. Pero no solo por eso se trata de un juicio histórico: por primera vez, una ONG ambientalista -la Fundación Red Yaguaretéinterviene en calidad de querellante en una causa por crimen contra la fauna silvestre. La acción penal también es impulsada por la Administración de Parques Nacionales y la Fiscalía de Estado de la provincia.

En declaraciones a la prensa, Nicolás Lodeiro Ocampo, director ejecutivo de Red Yaguareté, subrayó la importancia del proceso: “Ya es un juicio histórico, aunque no haya condena. Pero lo que esperamos es una sentencia ejemplificadora que demuestre que matar a un Monumento Natural tiene consecuencias reales”.

Por su parte, Natalia Cardozo, abogada de Parques Nacionales, explicó que este caso se encuadra en una política de fortalecimiento institucional para que el Estado intervenga activamente en delitos contra la biodiversidad.

Tres de los acusados llegan al juicio con arresto domiciliario, con permiso para salir a trabajar durante el día. Durante una reciente entrevista, todos se defendieron asegurando que no eran cazadores y que mataron al animal por miedo, creyendo que era un puma. “Estábamos caminando en el monte, apareció y tuvimos que decidir: era él o nosotros”, explicó uno de ellos. También manifestaron desconocer que se trataba de una especie protegida y se mostraron afectados por las consecuencias judiciales y sociales que afrontan desde entonces.

Pese a los intentos de relativizar el hecho, la querella sostiene que no fue un acto de supervivencia ni un accidente, sino una acción deliberada. La pena máxima que podrían recibir los imputados es de tres años de prisión, aunque hasta ahora nunca se ha dictado una condena firme por matar un yaguareté en Argentina.

Más allá del fallo que finalmente dicte el tribunal, el juicio ya es considerado un punto de inflexión en la protección de la fauna silvestre. Para las organizaciones ambientalistas, este es un paso necesario para consolidar una jurisprudencia que permita aplicar con más firmeza las leyes de conservación en un país que, pese a contar con normativa avanzada, aún padece de una profunda debilidad en su aplicación efectiva.

“Nos cansamos de ver causas que se archivan sin consecuencias. Por eso este juicio tiene un valor enorme: si se sienta un precedente, no va a ser tan fácil matar a una especie en peligro y seguir como si nada”, concluyó Lodeiro.

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