Los sueños de Elma: con un concierto coral y de cámara, se estrenó la suite del documental sobre la madre de un héroe de Malvinas
Ante más de 80 artistas en escena, la música del film adaptada y compuesta por Bruno Valenti fue interpretada en vivo en la cripta de la parroquia María Auxiliadora, por el coro Polyphonia dirigido por Agustín Cartabia, junto a una orquesta de cámara. "La música tiene el poder de invocar ciertas emociones", expresaron los músicos que pasaron por los estudios de Conclusión.
- Cultura
- Por Juan Manuel Martellotto
- May 31, 2026
Luego de un sacrificado trabajo que llevó meses de dedicación, sacrificio y pasión, se estrenó la suite del documental “Los sueños de Elma”, con el coro Polyphonia junto a una orquesta de cámara, plasmado en un concierto en vivo, que finalmente se pudo concretar con más de 80 artistas en escena y un público que rebasó la capacidad de la cripta de la parroquia María Auxiliadora de Rosario, emplazada junto al Colegio Salesiano San José.
“La música en formato suite, nace en base a la música del documental Los Sueños de Elma, Historia de una Madre de Malvinas. Concretamente lo que hicimos fue tomar fragmentos de la música del film y armar una especie de obra que tenga una autonomía propia, en la cual no dependa de la existencia del mismo o de que la gente justamente haya experimentado verlo, sino que la música por sí sola pueda contar una historia e invite de alguna manera a la audiencia a vivir una experiencia, independientemente de la película”, dice en diálogo con Conclusión, el músico, compositor y productor Bruno Valenti, creador de la suite.
“Si bien la música surge del documental, tiene una autonomía propia, y así nace la suite cuando yo vivía en Mar del Plata. Un par de años después tengo el lujo de conocer a Agustín y le cuento del proyecto, luego de haber vivido con él una presentación del Coro Polyphonia, que realmente me había encantado, y pude visualizar cómo sería la interpretación de la suite con ese coro, así que le hago la propuesta de hacer una adaptación de la suite a formato coral y orquesta. Empezamos a tener algunas reuniones y a adaptar la música que era para orquesta sinfónica a formato coral con orquesta de cuerdas, piano y percusión”, agrega mientras recuerda la génesis del proyecto.
“El proceso de adaptación fue no sólo orgánico, a ese tipo de ensamble, sino específicamente al coro de Polyphonia en sí, que tiene sus particularidades, porque estamos hablando de trabajar con seres humanos, no es solamente escribir música para una soprano, sino para tal persona en particular, donde el Director coral, con su experiencia conocía en detalle cuáles eran sus posibilidades y cómo era conveniente adaptar la música para que rindiera de la mejor manera”, detalla el compositor.
Agustín Cartabia, el Director del coro Polyphonia, complementa lo dicho al expresar que “la idea surgió de adaptar la suite a esta formación de coro y orquesta. Empezamos rápidamente a trabajar sobre ello y yo les dije cuáles eran las particularidades que tenía el grupo y cuál era la mejor manera de abordar la obra para el grupo en sí. Bruno ya conoce acerca de cómo componer para este tipo de formaciones, pero quizá teniendo los datos específicos de cómo trabaja y cuáles son las especificidades del coro, iba a rendir mucho más el trabajo de composición y de puesta para lograr este vivo y la grabación que se hizo también de un material para tener algo audiovisual y después hacer difusión con toda la cuestión que viene luego”.
Al ser consultados por las dificultades que tuvieron que sortear en el proceso y cómo las fueron resolviendo, Valenti relata que “como la composición original es de formato instrumental, al adaptarlo a formato coro nos encontramos con un pequeño detalle que los cantantes tenían que interpretar algún tipo de letra. Obviamente siempre podían cantar alguna vocal y también iba a estar bien, pero se nos abrió la oportunidad de poder llevar la obra a un nuevo nivel donde ya realmente sea un poco más específico el mensaje y que no quedara en formato instrumental, sino que tuviera un mensaje adicional que implicara una letra con un mensaje más específico basado en el documental. Así que para mí en lo personal fue un desafío completamente nuevo y no lo puedo juzgar yo porque es como mi pequeño hijo, pero creo elevó el valor de la obra aportándole un ingrediente adicional muy importante”.
El documental Los sueños de Elma trata sobre Elma Pelozo, una mujer de 80 años quien es madre de Gabino, un joven que murió durante la guerra de las Malvinas y fue sepultado como “Soldado sólo conocido por Dios” al no poder comprobarse su identidad. Elma quiere conocer a Geoffrey Cardozo, la persona que enterró a su hijo con honores, y viajar a las Malvinas para visitar su tumba.
Al referirse al proceso creativo, considera que es difícil describirlo “porque es algo muy personal y cambia de proyecto en proyecto, pero en este caso en concreto, tratándose de algo tan personal para mí, en el cual estuve tan involucrado, donde tuve tanta posibilidad de hablar con el director en detalle, que él me contara sus experiencias durante el proyecto, a mí en lo personal me resultó más simple, porque sabía muy bien de qué estaba hablando y cuál era el mensaje que se quería comunicar, que tiene que ver justamente con el tema de la composición en función de un proyecto más grande, como puede ser el caso de una película, donde la música está al servicio de una historia. No es una composición de una música fuera de contexto, sino que nace de la historia y está al servicio de ésta, que muchas veces el juicio que se puede hacer de la música fuera de contexto, no es el mismo que cuando está dentro del contexto para el que fue creada”.
-¿En que momento se te ocurrió llevar la música de la película para la suite con orquesta sinfónica y como fue madurando esa cuestión?
Bruno Valenti: En realidad la paleta instrumental que se utilizó fue de una orquesta sinfónica con guitarra, la versión original, que después fue adaptada a piano y orquesta y con coro, en el caso de lo que hicimos con la suite, con Agustín y Polyphonia, pero la concepción de la música ya fue en formato sinfónico, sin pensar que eso después se podía interpretar en vivo. La película se estrenó en el Festival Internacional de Mar del Plata en el 2023, con la presencia tanto de su director Miguel Monforte, también Julio Aro que es un ex combatiente y presidente de la Fundación No me olvides. Fue muy emotivo. Cuento algo (con permiso de Julio), quien estando allí previo a la proyección, me confiesa que no había visto el documental porque le movilizaba un montón de experiencias vividas y no quería exponerse porque eso era como revivir la historia. Sí había escuchado la música fuera del contexto del documental y le había servido como disparador para crear una especie de historia propia conectada con sus propias vivencias pero sin estar expuesto a la historia en sí misma. Eso me sirvió como una especie de disparador para pensar que quizás la música tiene el poder de invocar ciertas emociones y poder llevarla a la gente en un recorrido emocional sin necesariamente haber visto el documental. Son experiencias distintas. No es ni mejor ni peor.
-Hay otro desafío, porque al no ser concebido originalmente con la idea de presentarlo en vivo, aparecieron las dificultades…
Bruno Valenti: Sí, es un buen punto, porque en realidad, a veces la música en sí por sí sola no siempre tiene la autonomía como para sobrevivir fuera del proyecto, porque yendo a un ejemplo práctico, cuando tiene que convivir mucho con un diálogo, en el caso de un documental sobre todo, donde hay muchas entrevistas, la música tiene que encontrar una especie de segundo plano, donde no compita jerárquicamente con los entrevistados, sino que complementa la historia o agrega algún elemento narrativo o emocional que no esté ya por sí sólo dentro de lo que relatan los entrevistados. En este caso creo que hay un balance bastante bien logrado, en el sentido de que la música funciona para apoyar lo narrativo, pero a su vez tiene cierta autonomía. Habrá que ver el documental para entender un poco mejor lo que estoy planteando así en abstracto, pero hay momentos donde la música está en segundo plano y otros donde pasa al primer plano y la música es la que te está contando la historia. Y a la hora de hacer la adaptación a formato suite, gran parte de lo que se hizo fue tomar esos momentos más protagónicos de la música, donde la gente pudiera disfrutar o experimentar algo con mayor riqueza musical. A veces, tenés en el documental una sola nota que a lo mejor eso uno no escucharía si fuera fuera el contexto, pero es lo que necesita el documental.
-¿Y ustedes cómo vivieron la experiencia en vivo del estreno en la cripta de La Parroquia de la María Auxiliadora? ¿Cómo fue la recepción por parte del público?
Agustín Cartabia: Para empezar, primero aclarar que fue un trabajo muy arduo. Estuvimos mucho tiempo preparando no sólo lo musical, eso también hay que aclararlo porque lleva a todo una logística ya trabajar con tanta gente a armar la escena visual también de lo que va a ser la presentación porque había en juego luces, todo lo que tenga que ver con lo escénico, la vestimenta, la ubicación de las personas que participan, fue todo un trabajo y después todo lo que vino en la parte en el momento de hacer la música fue todo muy emocionante, fue un lleno de sala. La gente acompañó muchísimo en todo lo que uno recibe después de un espectáculo con los aplausos, los saludos, con el público que se acerca después a hablar, a felicitar pero fue todo muy cálido y un momento muy esperado porque se trabajó muchísimo.
Bruno Valenti: Mucho estrés. Fueron meses de preparación para el show donde no sólo nos tocaba encargarnos de la parte musical sino también oficiar un poco de productores del evento porque había muchas variables como la contratación del sonido, de las luces y las cuatro cámaras que registraron el evento. Hay un registro audiovisual que se hizo que va a permitir que la gente que no pudo estar presente ese día pueda acceder a un vídeo que muestra lo que se vivió en ese momento. Toda la gestión de producción de esas variables lleva un montón de energía.
Agustín Cartabia: Pusimos toda la energía y logramos llevar adelante este proyecto antes de mitad de año porque queríamos que esté dentro del mes del aniversario de Malvinas y queremos que lleguen al mayor público posible para que si alguien no pudo estar en el estreno lo pueda volver a vivenciar, o lo pueda ver puesto en escena de la misma manera o lo más parecido posible a lo que fue el estreno. Sabemos que el estreno fue especial pero seguramente volver a hacerla también lo será.
-En la producción de espectáculos, hay cuestiones que a uno lo exceden totalmente y a veces toca lidiar con cosas independientemente de la voluntad que uno tenga…
Bruno Valenti: La otra vez, Agustín dijo algo que me quedó resonando y me parece muy interesante y tiene que ver con el arte de delegar, y yo creo que al menos de mi parte, hay mucho despliegue porque estoy acostumbrado a trabajar sólo en posproducción en mi estudio y tomarme el tiempo que sea necesario para la cuestión creativa y no siempre me toca lidiar justamente con la tercerización y veo que es súper importante el tener un equipo que realmente te apoye y en el cual uno pueda confiar es fundamental. En este caso tuvimos mucha suerte sobre todo con el tema del coro y los músicos que estuvieron muy involucrados en el proyecto y dejaron un pedazo de su corazón del proyecto. Yo estoy eternamente agradecido con ellos. No siempre pasa porque muchas veces les llega una partitura, ellos la tocan porque es lo que tienen que hacer pero no siempre se involucran realmente.
-¿Querés significar que de alguna manera ellos se sienten parte del proyecto?
Bruno Valenti: Totalmente. Pasa que es una historia con tanto peso por sí sola que también es difícil no involucrarse. Todo el mundo se identifica con Malvinas y en una historia donde hay involucrada la madre de un soldado caído es muy difícil no empatizar con algo así, incluso sin ser madre, cuando hablamos de lo que es una pérdida. Cualquiera entiende lo que es una pérdida de un ser querido, y empatizar desde ese punto de vista incluso también hace que lo que uno expresa sea de otra manera porque cuando uno escribe la música, la partitura no suena a música. La partitura es como un mapa para que después el músico la convierta en música. Es fundamental entender lo que estás cantando o estás tocando para que realmente la expresión, la forma en la que uno traduce esas notas de un papel a música sea lo que uno está buscando.
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Bruno Valenti: brunovalenti_music













