Por David Narciso

Si la definición de candidaturas en Santa Fe fuera a la vieja usanza, con internas cerradas y organizadas por cada partido, María Eugenia Bielsa probablemente estaría despidiéndose de sus aspiraciones a pelear la Gobernación de Santa Fe. Su adversario, el senador Omar Perotti, en teoría salió mejor parado del armado de listas si se considera que cerró con la mayoría de los senadores departamentales del PJ, Unidad Ciudadana, intendentes, presidentes comunales, sindicatos y el Frente Renovador.

Pero las internas no son cerradas, por lo tanto no sólo votan afiliados peronistas. Tampoco las organiza una junta electoral controlada por el sector dominante del partido. Con el sistema electoral vigente las primarias o internas son abiertas y obligatorias, por lo que se estima que ambos precandidatos estarán a consideración de entre el 60 y 70% del padrón total que históricamente participa en la primera vuelta. Al mismo tiempo se sufraga con boleta única, instrumento electoral al que Bielsa le sacó provecho en 2011 (última elección de la que participó) y en el que centra sus esperanzas ahora.

Esos tres datos –primarias abiertas, obligatorias y boleta única– no anulan pero relativizan el peso de los aparatos partidarios y sectoriales. Equilibran el juego, incentivan la competencia, garantizan visibilidad a todos y oportunidades para los que arrancan de atrás.

Perotti y Bielsa disputaron hasta último momento por el apoyo de Unidad Ciudadana. Ganó el senador. El kirchnerismo más orgánico juega en sus listas. ¿Jugará para él? No son pocos los que recuerdan que a diferencia de la boleta sábana que tracciona y arrastra desde arriba hacia abajo, la boleta única moviliza el voto cruzado.

En pocas palabras: haber cedido el 50% de los 10 primeros lugares de la lista de diputados no garantiza que La Cámpora y La Corriente de Agustín Rossi lo voten como precandidato a gobernador o como gobernador si supera la primaria. Explicado en términos de un film de ciencia ficción en el espacio, el kirchnerismo vendría a ser el “huésped” que para asegurarse el porvenir de la especie habita un cuerpo extraño cuya suerte le es ajena.

Desde el día que cerró la inscripción de listas, la pregunta del millón es qué harán con su voto los desconcertados y enojados votantes afines al kirchnerismo. El deseo y la apuesta de María Eugenia Bielsa es que la elijan a ella en la categoría gobernador por empatía ideológica. Se esperanza con un rechazo al acuerdo Perotti-Rossi-Cristina, sin perjuicio de que esos mismos electores respalden la lista de precandidatos a diputados que integran La Cámpora y La Corriente y encabeza Leandro Busatto. Al fin de cuentas para eso está la boleta única.

Palabras más, palabras menos, esa idea transmitió a los suyos el fin de semana al referirse al acuerdo Perotti-kirchnerismo. “…es un tema de la dirigencia. A veces, la dirigencia no interpreta la voluntad de sus representados. No lo tomemos como una traición. Los militantes de Unidad Ciudadana van a elegir y estoy segura que nos van a votar a nosotros por coherencia. ¡Por coherencia!”, reprodujo Rosario/12. Urnas contradiciendo y corrigiendo dirigentes.

Elecciones son elecciones

Mientras Bielsa aviva el fuego poniendo en duda que el votante kirchnerista se trague a Perotti, otros se preguntan cómo le cae esa alianza a los potenciales votantes del senador. Incluso a esos votantes peronistas antikirchneristas que en las dos últimas elecciones prefirieron fugarse al PRO y que Perotti se propone repatriar.

¿Tenía otra opción Perotti? ¿Era preferible que no “contaminara” con kirchnerismo su oferta electoral, si al fin de cuentas desde 2008 sus posicionamientos marcaron distancia con la ex presidenta?

Los tiempos cambiaron. El escenario nacional es otro y en la provincia no hay forma de que el peronismo pueda ganar si no es con “unidad en la diversidad”, amontonados o a como sea. Perotti es el primero que lo entiende y por eso asume el riesgo de asociarse. Sin el kirchnerismo no tiene chances.

Esa toma de riesgos va acompañada de un esfuerzo discursivo para consolidar la idea de que el kirchnerismo ya no contamina tanto a Perotti y que Perotti no desdibuja tanto al kirchnerismo. Se ampara y justifica con los acuerdos de unidad cerrados en otras provincias, por ejemplo la vecina Entre Ríos, y una bajada de línea desde el Instituto Patria que fomenta la unidad para sacar a Macri del gobierno. En idioma santafesino se traduciría: unidad para sacar del poder al Frente Progresista.

Antecedentes

Bielsa se aferra a la oportunidad que le abre la boleta única ante el acuerdo Perotti-kirchnerismo. Antecedentes de voto cruzado en cantidades significativas hay varios. El primero fue en el mismo debut de la boleta única, en 2011, cuando como cabeza de la lista de diputados provinciales la propia Bielsa conquistó para el peronismo la Cámara de Diputados al mismo tiempo que Antonio Bonfatti era electo gobernador, dibujándose un escenario institucional inédito para la provincia.

La elección general de 2015 también fue dramática con el voto cruzado como protagonista. Lifschitz se convirtió en gobernador con 584 mil votos y poco más de 1.500 por encima de Miguel del Sel. Mientras ambos contaban voto a voto ante la mirada de todo el país, en la categoría diputados los resultados fueron astronómicamente diferentes: Bonfatti como cabeza de lista del Frente Progresista cosechaba 765 mil sufragios y la lista del PRO 340 mil.

El arriba y el abajo

La alianza Perotti-kirchnerismo rompió los esquemas y le quita previsibilidad al resultado final. También en cada pueblo y ciudad hay armados cruzados que no necesariamente obedecen a las alianzas construidas a nivel provincial.

Cada localidad conformó el frente Juntos de acuerdo a su realidad y las relaciones de fuerzas internas. Si se quiere uno de los ejemplos visibles, entre muchos, es el del Movimiento Evita. Sin lugar en las listas de Perotti y Bielsa optó por ser prescindente en la interna provincial y llevar lista propia de precandidatos a diputados en alianza con la UOM Rosario y un ex presidente de Federación Agraria. En Rosario, la lista de concejales que encabeza Eduardo Toniolli apoya a Roberto Sukerman, que por pertenencia orgánica termina alineado con Perotti, mientras en Santa Fe la lista del Evita impulsa al candidato de Bielsa, José Cesoni.

Como se ve, demasiadas variables abiertas en la interna peronista.