Diego Armesto: «Ante tanta anomia boba, solo te puede guiar la Constitución Nacional»
El abogado constitucionalista, sostiene que se vive en una suerte de mar de confusiones, cuando se interpone la subjetividad y la violencia para resolver situaciones que son propias de la vida social. El norte de toda comunidad, para construir es el diálogo.
- Conclusión en Buenos Aires
- Por Aldo Battisacco
- Sep 17, 2025
El abogado constitucionalista Diego Armesto, sostiene que en medio de «tanta anomia “boba” la regla ordenadora es la Constitución Nacional, por ser la norma suprema que tiene como centro y objeto a la persona humana». Además, cargó contra los promotores de la grieta, destacó que los conflictos se resuelven por medio del diálogo y que la solución es política, lo que está pasando hoy en una crisis política porque todos hablan de la cuestión económica, parece que en Argentina solamente se habla de economía”.
Armesto expresó que se debe “gobernar conforme la regla constitucional”, y si esta premisa se cumpliera “no estaríamos en estos momentos con tantas discusiones y tantas diferencias”. En términos históricos, el proceso que llevó a la sanción de la Constitución Nacional, es “la conjunción de las batallas políticas que existían antes de 1853. Es decir, perdedores y vencedores en un texto constitucional”, y agregó, “si acá solamente estás a favor de la grieta y persistis en la grieta y crees que con la grieta ganas, lo único que haces, es que cada vez la grieta sea más profunda”.
Para el constitucionalista, insistir con la grieta solo lleva a que “los problemas de los argentinos no terminen de resolverse, es decir, el argentino pasa como si nada, pasa como un alma en pena dando vuelta, mientras la política discute, si sos corrupto, o no. Y cuando la política se mete en esa discusión y saca de foco a la persona, que es la finalidad más profunda que tiene la Constitución, automáticamente termina en lo que está pasando hoy, una crisis política porque todos hablan de la cuestión económica, parece que en Argentina solamente se habla de economía”.
El letrado, compartió su convicción al expresar que “la discusión es política y tiene consecuencias económicas. Cuando vos no tenés el ordenador, que es la ley, tenes un problema”. “Hay un debate público que se concentra en un discurso de odio de no reconocer las diferencias con el otro y especialmente en profundizar la grieta sin tener como norte algo que es muy importante, que es nada más y nada menos que la búsqueda de esos lugares comunes que hacen al consenso, al diálogo”-
En la misma línea, Armesto entiende que ese apego por la institucionalidad, “permite que cada uno de los poderes haga la mejor producción legislativa, judicial o ejecutiva promulgando leyes que favorezcan al ciudadano de a pie. Cuando se apartan del enfoque principal, el principio pro homines, que significa que el derecho tiene que estar al servicio de la persona, hay problemas”.
Y parte de esos problemas – manifiesta Armesto- se profundizan cuando, como hoy ”el verdadero sujeto es el déficit y el plan económico. Ayer jugaba con unas palabras, donde todos podemos coincidir, podemos estar de acuerdo que el déficit fiscal no se negocia, pero tampoco podemos permitir que parte de la negociación sea la educación y la salud. Es decir, eso tampoco se negocia. Porque, una de las prioridades principales y funciones del Estado, es la educación y la salud, podrás decir es un discurso viejo o antiguo, pero está en la Constitución, si no te gusta modifica la Constitución, pero necesariamente hay conceptos en la Constitución y especialmente a partir de la reforma constitucional de 1994, donde se otorgó jerarquía constitucional a los tratados internacionales de derechos humanos, que la Argentina está obligada a cumplir”.
“Entonces, caes en una discusión estéril, sin sentido, donde no tenes en cuenta al otro, donde obturas el debate público, nuestra Constitución es la Constitución liberal y no cambió de ser liberal, pero tiene un sesgo social también y además, no puedo rehusar de conceptos que están en la Constitución, por ejemplo, si tomas el artículo 75 inciso 19 que es la cláusula del progreso, el Congreso argentino está obligado a que todo el desarrollo económico debe estar apuntado a lo social y bajo el concepto de la justicia social”, expresó el especialista.
El concepto de justicia social ha sido desvirtuado por la política, porque la justicia social es seguridad social, la justicia social es tener salud, la justicia social también es tener educación primaria y secundaria, acceso a la salud, sanidad del medio ambiente. Hay problemas porque lo que tenemos desvirtuado en la Argentina son los enfoques, la forma en que se establecen los parámetros o las pautas de construcción jurídica
Para Armesto, “el resultado de una buena aplicación normativa de ley o de aplicar la Constitución es que tenés seguridad jurídica”, y aporta con sentido común que es eso “que te reclaman todos. Si no tenés seguridad jurídica, no viene una inversión”. Las malas consecuencia devienen de vivir en un país sin institucionalidad”.
Diego Armesto es categórico a la hora de afirmar que la construcción comunitaria y la convivencia se fundan en “el diálogo, la palabra mágica, dialogar, hablar, respetar al otro, construir a partir de la diferencia, tender puentes. La solución está ahí”, pero subyace la “veda de hablar de la construcción colectiva, una construcción que se da a partir del acuerdo entre varios y en esta instancia hay que recordar que fueron nuestras provincias las que decidieron juntarse para darnos una Constitución federal después de la batalla de Caseros en 1852 donde obviamente uno denota claramente la intención de tener una constitución nacional”.

