JUEVES, 04 DE JUN.

Condenan a una agente como parte de un grupo policial que armaba causa y cobraba coimas

La joven de 21 años, Lucía Bellizi, fue sentenciada a 3 años y quedará en libertad. Pero no podrá volver a ejercer como miembro de la fuerza de seguridad. Otros 11 uniformados están implicado en la trama.

 

El juez penal de primera instancia Alejandro Negroni homologó un procedimiento abreviado por el cual fue condenada a 3 años de prisión condicional -es decir, en libertad bajo una serie de reglas- a la policía Lucía Bellizi (21) e inhabilitación perpetua para ejercer ese cargo en la fuerza de seguridad. En un juicio abreviado, el fiscal Federico Rébola -en reemplazo de su par Pablo Socca– la acusó de una serie de delitos, entre ellos falsedad ideológica de instrumento publico; cohecho pasivo (recibir coimas); omisión de persecución penal y de denunciar; incumplimiento de los deberes de funcionario publico; privación ilegal de la libertad y amenazas coactivas, según informó este miércoles la Fiscalía Regional Rosario.

La mujer condenada forma parte de una investigación que inició el fiscal Socca y que involucra a otros 11 policías, de la Brigada Motorizada y de la seccional 10ª de Rosario. La pesquisa determinó, hasta el momento, que los policías armaban causas a personas que vendían droga, mantenían relaciones con otros microtraficantes que les pasaban datos, plantaron estupefacientes a un joven, lo golpearon y le cobraron 2 millones de pesos a un “transa” de Parque Casas para liberarlo. También se apoderaron de una arma y municiones durante un procedimiento, en el que solo registraron en el acta parte de lo efectivamente secuestrado.

En ese legajo judicial están imputados con prisión preventiva los agentes Dylan Ezequiel Pérez (23); Rodrigo Tomás Ramírez (23); Ricardo Font (27), Marcelo Borovachi (26) y Jesús Soria (31), según informó el Ministerio Publico de la Acusación (MPA). También están formalmente acusados pero en libertad durante el proceso la médica policial Mara Romano y el miembro de la Motorizada Oscar Alberto Pérez, al igual que los integrantes de la comisaría 10ª el comisario Mario Humberto Trejo, los subcomisarios Alejandro Marcelo Medini y Amador Pablo Ferrer, y la suboficial Fátima Aldana Bustamante, involucrados en la detención irregular de una de las víctimas de una causa armada.

Los episodios investigados comenzaron el 22 de noviembre del año pasado cuando personal de la Brigada Motorizada realizó un procedimiento en el cual identificaron a dos personas en la calle, en Antequera y Fournier, que trasladaban dos armas, tres cargadores y una caja de municiones. Uno de los demorados, Rubén “Rana” Gusmaroli, un “transa” de Parque Casas, no quedó registrado en el acta de procedimiento. Según la investigación del fiscal, lo policías le pidieron en efectivo $2.000.000 para dejarlos en libertad.

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Tampoco quedaron registradas en el acta la totalidad de las armas y municiones secuestradas. Además, luego se supo que uno de los policías de la Motorizada, Jesús Soria, había conseguido el teléfono del “Rana” de otra mujer vinculada al narcomenudeo, y le mandó mensajes haciéndose pasar por otra persona para concretar la compra de armas que el delincuente ofrecía. Pactaron el lugar para la transacción y cuando Gusmaroli estaba en camino fue detenido en el procedimiento “trucho”.

La mujer también quedó imputada por pasarle a Soria los datos del “transa” que terminó extorsionado. Según la investigación que inició Socca, luego de ese episodio, el policía Soria -a partir del 2 de diciembre- “se comunicó con el damnificado” en varias oportunidades y fue hasta su domicilio “ante la negativa de este de aportar datos”. El suboficial, entonces, “decidió exigirle que venda el automóvil y le entregue veinte millones de pesos a cambio de procurar su impunidad y no denunciarlo a las autoridades”, sostuvo el MPA.

La policía Bellizi también quedó implicada en otro procedimiento irregular, ocurrido el 27 de enero de este año en en Superí al 2000, cuando “abusando de sus funciones” privó ilegalmente de la libertad a una hombre de 31 años y a una mujer de 72, a quienes interceptó -junto a otros policías involucrados en la causa- y detuvo bajo la excusa de que vendían drogas al menudeo.

De acuerdo a la investigación de la Fiscalía, Belliza sacó dos bolsas con cocaína que le plantaron a los demorados, quienes finalmente terminaron acusados por ese delito y con prisión preventiva. En el acta de procedimientos escribieron que el damnificado había querido extorsionar a los policías.

“Se les imputa, en primer lugar, haber omitido mencionar la presencia en el lugar del hecho, de un menor de 15 años (familiar de la damnificada), como la persona que estaría vendiendo estupefacientes en la vía pública; haberlo retenido -junto a la otra persona, para luego dejar que se retire, sin dejar constancia. Este accionar por ser menor no punible y no ser funcional a los fines que se proponían”, sostuvo la acusación.

En esas circunstancias, los uniformados golpearon y apalearon a una de las personas, que terminó detenida en la seccional 10ª, e impidieron durante una semana que sus familiares pudieran verlo, para que no advirtieran las heridas sufridas. Por todo eso, la suboficial Belliza fue condenada a través de un juicio abreviado a 3 años de prisión condicional, por lo que seguirá en libertad mientras cumple la sentencia. Además, el acuerdo incluye la inhabilitación perpetua para volver a la fuerza de seguridad.

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