MARTES, 20 DE OCT.

La medicina forense es clave en las investigaciones criminales

Rosario cuenta con el Instituto Médico Legal que absorbe la demanda de la ciudad y una amplia región, con un cuerpo profesional de excelencia que trabaja a destajo. Conclusión habló con su directora y un médico forense.

Por Alejandra Ojeda Garnero

La medicina legal es fundamental en las investigaciones criminales porque brinda los elementos científicos para determinar los motivos de una muerte violenta, y sobre todo puede hallar rastros del o los posibles asesinos de la víctima.

Para tratar de entender este mundo donde se trabaja con la muerte, Conclusión visitó el Instituto Médico Legal (IML) de Rosario y dialogó con su directora Alicia Cadierno y Raúl Rodríguez, integrante del cuerpo de médicos forenses.

El edificio se inauguró en el año 1985 y fue construido especialmente para que funcione el Instituto Médico Legal (IML), “pero se adecuó a nuestra realidad”, comenzó Cadierno. Un dato importante es que está estructurado de la misma forma que el Instituto Noguchi de Los Ángeles, ya que el primer director en aquel entonces, Leo Lencioni viajó a Estados Unidos para traer los planos. Eso indica que “existen varios espacios de laboratorios que adecuamos a la realidad de nuestro país”, aclaró.

Pero antes de su inauguración ¿dónde se realizaban las autopsias? Previo a la construcción del edificio actual, el lugar donde se desarrollaba la tarea tanatológica era en el cementerio El Salvador, en un espacio donde termina la calle Suipacha, apenas cruzando 27 de Febrero.

A partir del 1985 empezó a funcionar el instituto que responde a las necesidades de investigación de la segunda circunscripción de la provincia que incluye a Rosario, San Lorenzo, Cañada de Gómez, Casilda y Villa Constitución. Una población de un millón y medio de personas.

El IML tiene capacidad para cubrir esa demanda y está equipado y se sigue equipando en los últimos años. “El recurso humano es altamente y específicamente capacitado para el trabajo que se realiza en el instituto”, destacó la directora.

“Por lo que representa la zona, existe una importante cantidad de médicos legistas, especialidad que es necesaria como requisito para ejercer como médico forense. La tarea que realizan se divide en dos áreas con tareas fundamentales, la tanatología y lo que atañe a los delitos contra la integridad sexual, dos cuestiones que son altamente especificas del forense y que ocupa la mayor parte del tiempo”, señaló Cadierno.

Quienes realizan autopsias se especializan en “la tanatología que estudia todas las circunstancias que rodean a la muerte, antes y después, en lo relacionado con lo criminal. Se asocia a la autopsia desde el momento que ingresa un cuerpo son vida y a pedido del fiscal”, explicó.

No todos los casos de muerte llegan a la sala de autopsias, hoy el Código Procesal Penal determina que todo lo que es muerte violenta o muerte dudosa de criminalidad tiene que ir a autopsia y el procedimiento se realiza a partir de la orden del fiscal. El cuerpo ingresa a la sala de autopsia y allí comienza en trabajo del médico forense.

Los resultados que determine la autopsia serán fundamentales para la investigación judicial porque permite tener elementos de rigor científico para demostrar si la persona fallecida fue asesinada o murió de forma natural.

En los casos de muerte natural, puede firmar el acta de defunción un médico del servicio asistencial o el médico de policía que llegó al lugar, si el examen en el lugar no hace presumir una muerte violenta y se descarta la participación de terceros, no es necesario realizar autopsia. Situación que muchas veces pone incómodos a los familiares.

En cuanto a los problemas que enfrentan a diario, la doctora Cadierno explicó que “dentro del instituto existe un equilibrio entre los profesionales,  técnicos, tanto con el personal administrativo, la guardia policial y demás es la coordinación de trabajo porque existen momentos de tranquilidad y otras donde se producen una gran cantidad de ingresos”, pero aseguró que “se trabaja coordinadamente”.

Dentro del total de cuerpos que ingresa al Instituto la mayor complejidad se presenta “en los casos con herida de arma de fuego porque la autopsia es particularmente complicada en relación al hallazgo del proyectil”.

En estos casos la complejidad pasa porque “se debe determinar cuántas heridas existen, si existen proyectiles retenidos (balas en el cuerpo), porque esto va a posibilitar identificar el arma incriminada, también se debe establecer la trayectoria y la distancia del disparo, entre otros datos relevantes para la causa judicial”.

Los casos se complejizan más debido a la ola de violencia que vive la ciudad y por este motivo “estamos viendo casos con múltiples heridas de arma de fuego, en otro momento veíamos hasta cuatro heridas, hoy estamos viendo catorce, quince, dieciocho disparos que tienen una complejidad mucho mayor y debemos dar respuesta no sólo por la causa de muerte sino por la trayectoria de los disparos, si se encontraron proyectiles adentro, si corresponden a una misma arma”, explicó Rodríguez

El resultado de la autopsia con todos los detalles se va a sumar a la investigación judicial para determinar cómo fueron los hechos que produjeron la muerte y si existieron dos o más tiradores y cuál fue la herida mortal y esto hace a la incriminación de una u otra persona.

La causa indeterminada de muerte es algo que es cuestionado, sobre todo en los casos más mediáticos, pero tiene una explicación y los profesionales la expresaron claramente: “La medicina hoy se basa en la evidencia y para eso contamos con profesionales altamente capacitados, en anatomopatólogía, toxicología, genética forense. Si luego de haber evaluado todos los estudios no se puede arribar a una causa definitiva, y si no contamos con la aparatología necesaria para determinar si hubo un tóxico x, por ejemplo, no podemos afirmar que falleció por ese toxico, es por eso que a veces la causa es indeterminada”, es decir si no existe una prueba objetiva, científica y demostrable no se puede afirmar una causa determinada y estarían faltando a la verdad.

“Actualmente el instituto cuenta con metodología diagnostica que permite hacer afirmaciones con un respaldo científico, concreto e incontrastable”, pero no en todos los casos es posible.

“Gracias a una gestión de Raúl Rodríguez se logró incorporar la tomografía multi slice en casos que fueron mediatizados, donde era necesario establecer si había lesiones traumáticas relacionadas con una muerte violenta”, agregó Cadierno.

La tomografía multi slice es un estudio de imagen que tiene especificidad en lo que refiere a las lesiones óseas, en veinticinco segundos hace un escaneo del cuerpo y permite hacer reconstrucciones tridimensionales y confirmar el diagnóstico. Se realizan en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria que cuenta con un tomógrafo de última generación.

Este estudio marca el avance y el profesionalismo con el que se trabaja en Rosario, porque no existe otro lugar en el país que utilice esta tecnología en cuerpos sin vida, solo se utiliza en personas vivas.

Además, para realizar su trabajo cotidiano el IML “cuenta con un equipo radiológico digital de última generación, está equipado con cámaras digitales, servicio de anatomía histopatología que atiende a toda  la provincia, el departamento de toxicología está equipado con un cromatógrafo (estudia los tipos de sustancia que se hallan en los cuerpo, ej: alcohol) que es de fase gaseosa y la unidad de genética forense que da respuesta a todo lo que tiene que ver con la identificación genética de la provincia”, detalló la doctora.

El departamento de identificación genética, que antes se dedicaba sólo a determinar filiaciones, ahora se dedica a la parte criminalística, brindando un apoyo científico irrefutable.

Los médicos trabajan en forma interdisciplinaria, donde participan todos los profesionales del instituto, “eso nos hace crecer y estamos al nivel de cualquier institución de medicina forense del país, seguro”, indico Rodríguez.

Existe un convenio base de la Corte Suprema de Justicia con la Universidad de Rosario por medio del cual si existe el recurso en otra institución se puede utilizar, sin necesidad de realizar ninguna gestión previa.

En ese marco, “tenemos también un convenio con la facultad de Veterinarias, para realizar las autopsias a los animales que murieron en algún hecho violento, como maltrato, alevosía o crueldad, delito establecido por la ley de maltrato animal y como tal debe ser investigado”, un dato llamativo y novedoso que se realiza en el IML.

Para este fin los profesionales de Veterinarias se trasladan al IML para practicar las autopsias de animales. En general, se realizan estas prácticas a caballos o perros, entre otros. Aunque en algún momento se realizaron muchas autopsias por envenenamiento de animales domésticos y de granja.

So diversas las tareas que desempeñan los profesionales del IML, “también se estudian restos óseos. El Equipo Argentino de Antropología Forense trabaja también en el IML para la identificación de los huesos”.

El IML no descansa, el trabajo es arduo y continuo. La actividad se desarrolla durante las 24 horas del día los 365 días del año. Aunque existen horarios establecidos para realizar las autopsias, en los cuales se encuentra el equipo completo de profesionales que debe intervenir, si es necesario y el caso lo requiere se puede modificar y realizar un estudio en horas de la madrugada, o en cualquier otro horario.

Los equipos están compuestos por un total de nueve médicos forenses, de los cuales cinco realizan la actividad tanatológica (autopsias) y cuatro desarrollan su tarea en el consultorio del Tribunal donde atienden los casos de accidentados, abusos sexuales y violencia familiar, es decir todas las personas vivas.

“A la muerte no se acostumbra nadie”, aseguran los profesionales, pero “uno desplaza la atención, niega el hecho del fin de la persona y se encuentra con un elemento de trabajo objetivo que tiene que investigar. Aunque algunas personas consideran que somos más fríos que el resto no es así”, aclaró Cadierno.

En tanto Rodríguez entiende que “uno desarrolla mecanismos de defensa porque uno viene trabajar todos los días y se encuentra con una o más personas fallecidas y si no desarrollamos mecanismos de defensa, nos pondríamos a llorar con todos los familiares que están llorando a su deudo”.

Si bien están preparados para enfrentar todos los días el trabajo, no escapa a ellos la conmoción en algunos casos particulares, y así contaron que el más impactante que les toco vivir fue “la tragedia de calle Salta 2141, llegaban cadáveres todo el tiempo y a la media hora que ingresaba se hacía la autopsia. Trabajamos 24 horas corridas. Éramos muy pocos forenses pero colaboramos en todo lo que estuvo a nuestro alcance”, indicó Rodríguez.

Por otra parte, en los casos de identificación de cadáveres NN se debe seguir un protocolo. “La metodología incluye fotografía exhaustiva, de todos los ángulos, sobre todo facial, el reconocimiento de todas las marcas, tatuajes, características fisonómicas, la ropa que tiene puesta, pertenencias que pueda llevar o algún tipo de documentación, la ficha odontológica, y material de ADN para una eventual identificación genética, también una pericial radiológica es fundamental porque una lesión antigua puede permitir la identificación por comparación”.

En los últimos días surgió una controversia sobre la identificación de una menor que luego apareció viva en otro lugar. “La confusión surgió por parte de la madre que vino a identificarla, aseguro que era su hija luego le comunico al fiscal que su hija estaba viva”.

El procedimiento de identificación directa es el más común que se utiliza y consiste en la confirmación de un familiar directo o de un amigo, que se realiza a través del reconocimiento efectivo y la persona que retira el cuerpo firma un acta.

De todos modos, “siempre se guarda material genético para una eventual identificación de ADN, pero si a un familiar le decimos que tiene que esperar 15 días para confirmar la identidad por a través de ADN sería terrible”, aseguraron al unísono.

El Servicio se mejoró sensiblemente con el aporte del secuenciador que permite automatizar el estudio de ADN y mayor cantidad de evaluaciones por tiempo. Pero el recurso humano es fundamental en esta área porque no pertenece al Poder Judicial, y es el que opera el aparato y elabora los informes. Es una tarea sumamente especifica y requiere un trabajo acorde a la demanda y hoy contamos con una sola bioquímica y dos técnicos que realizan ese trabajo para toda la provincia de Santa Fe.

La identificación por ADN se incorporó a la investigación criminal con mayor frecuencia ya que antes solo se utilizaba para filiaciones. No existe para este fin un banco de ADN, se trabaja con las muestras que se toman en cada caso y ese material será estudiado en el marco de esa causa en particular.

“Los informes que genera el IML son integrales y se realizan con gran responsabilidad”, indicaron los profesionales.

 

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