Lautaro Alvaredo, el joven de 19 años que estaba internado con muerte cerebral tras haber sido golpeado a la salida de un boliche en la localidad bonaerense de Gregorio de Laferrere, falleció este viernes tras casi dos semanas de internación.

El chico había sido ingresado a la clínica Mariano Moreno, de esa localidad, el mismo día de la agresión, pero su estado era «irreversible», de acuerdo al pronóstico de los médicos.

Sin embargo, los padres se habían negado a desconectarlo del respirador artificial, ya que mantenían alguna esperanza de recuperación, sobre todo luego de haber visto algunas pequeñas señales motrices.

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De hecho, los progenitores habían confiado que Lautaro movía los dedos y hombros cuando era estimulado, por lo cual no permitieron la intervención del Incucai para donar sus órganos. Los doctores, por su parte, explicaron que una de las posibilidades es que esas reacciones hayan sido «reflejos eléctricos» provenientes de la médula, ya que se comprobó que el panorama era tan grave como el primer día.

Con respecto a la situación judicial, por el momento solo hay dos jóvenes detenidos: se trata de Fabricio Román Stella, de 18 años, e Ian Agustín Noguera Galeano, de 19, quienes se entregaron en una comisaría cercana, acusados de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de tres o más personas».

El pasado 6 de noviembre, luego de una discusión en el boliche Cyryx, situado en la avenida Luro al 5.700 de la localidad bonaerense de Gregorio de Laferrere, a la salida se produjo una pelea en la que Lautaro fue agredido a patadas en la cabeza.

El crimen de Lautaro, de similares características al de Fernando Báez Sosa en 2020, es investigado por el fiscal Matías Folino, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática Homicidios Dolosos del Departamento Judicial La Matanza.