JUEVES, 04 DE JUN.

Siete imputados de una banda liderada por una chica en Tablada por microtráfico de drogas

Brenda E. quedó en prisión preventiva como organizadora de una empresa criminal dedicada a la venta de estupefacientes y el uso de la violencia. Fue después de 39 allanamientos y 16 detenciones.

 

Tras los casi 40 allanamientos realizados el 23 de diciembre de 2024 en distintos domicilios principalmente del barrio Tablada, ubicado al sur de Rosario, siete personas fueron imputadas con prisión preventiva por microtráfico y asociación ilícita, que tenía el presunto objetivo de cometer “delitos indeterminados”. Según la acusación, llevada adelante por la fiscal Brenda Debiasi, la empresa criminal estaba al mando de una chica, Brenda Eliana E. (26), quien capitaneaba el comercio de estupefacientes al menudeo y organizaba el negocio y la violencia, en una operatorio que ejecutaban varones. Además, creen que los líderes daban las órdenes desde prisión.

Los procedimientos en los que fueron arrestadas 16 personas el 23 de diciembre último llamó la atención por la magnitud: participaron 450 policías y se emplearon 120 móviles. Como resultado, se secuestró poco más de un kilo de cocaína fraccionada para la venta, un puñado de marihuana, casi 15 millones de pesos, armas y teléfonos celulares.

En una audiencia realizada este jueves en el Centro de Justicia Penal, la fiscal Debiasi acusó a cuatro mujeres y tres varones como miembros de la banda que comerciaba drogas al menudeo, principalmente en barrio Tablada, y cometía hechos de violencia para ejercer ese negocio ilícito. Tras analizar las prueba ofrecida, la jueza María Trinidad Chiabrera tuvo por formalizada la imputación y le dictó prisión preventiva por dos años a todos los acusados.

Según la imputación, Brenda E. sería la jefa de la banda “extramuros”, ya que los investigadores creen que la conducción de la empresa criminal está en mano de personas presas. “Tenía a su cargo la organización de la asociación extramuros, gestionando y administrando las armas de fuego, el material estupefaciente y dinero para cumplir con el mandato que le encomendaron los eslabones superiores de la organización, que se estima se encuentran privados de su libertad”.

«Impartía las órdenes»

La chica de 26 años, consideró la fiscal, sería “quien impartía las órdenes y decisiones diarias de la organización y materializaba los conflictos armados con bandas antagónicas, con la finalidad de obtener mayores puntos de venta de material estupefaciente”.

Además, “otras personas identificadas que se encuentran con pedido de captura vigente, formaron parte e integraron la faz armada de la organización, encargándose de materializar y ejecutar de propia mano los encargos encomendado por los estamentos superiores, y que tenían como objetivo intimidar a las personas, atentar contra su vida, contra su integridad, contra su libertad y contra su seguridad”.

Según la acusación, para eso usaron “diferentes armas de fuego con elevado poder ofensivo, para así procurar excluir el accionar ilícito de la banda antagónica, logrando el control y expansión territorial”.

También fueron imputados Mario M. de 47 años; José C. de 42 años; Karen S. de 28; Yesica S. de 26; Lautaro R. de 22 años y Melani M. de 25, por el delito de asociación ilícita en carácter de miembros. La fiscal planteó que eran “las mujeres las que coordinan las actividades llevándose réditos económicos, mientras que los masculinos son los que ejecutores de los hechos”.

 

 

Todos fueron acusados de “haber formado parte de una asociación criminal con permanencia en el tiempo, estabilidad, división de tareas, asignación de roles y pertenencia de sus integrantes a la organización, que se dedicó a cometer delitos contra la vida, contra las personas, contra la libertad, contra la seguridad pública y contra la salud pública, desarrollando sus actividades ilícitas, principalmente, en el barrio Tablada localizado en la zona sur de la ciudad de Rosario”.

Debiasi detalló durante la audiencia Mario M., José C., Yésica S., Karen S., Lautaro R:, y Melani M., “junto a otras personas identificadas pero que no fueron habidas a la fecha y otras aún no identificadas, son quienes tenían a su cargo la comercialización del material estupefaciente bajo la modalidad microtráfico” en el barrio.

En el caso de Mario M., José C., y Karen S., “se ocupaban del resguardo de las motocicletas y las armas de fuego que disponía y detentaba la organización criminal, con la finalidad no sólo de realizar sus tareas de comercialización de manera segura, sino también para evitar la localización y secuestros de las mismas luego de cometidos hechos ilícitos, para así procurar la impunidad de su accionar”.

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