SáBADO, 22 DE AGO.

La morosidad de las familias dejó de crecer en junio, aunque continúa en niveles muy elevados

La leve disminución se produjo por la mejoría en tarjetas y menos deudores irrecuperables. En el caso de las empresas, el indicador se ubicó en alrededor del 3,5%. El índice general había mantenido una tendencia ascendente desde noviembre de 2024.

 

 

La morosidad en las deudas de las familias dejó de crecer en junio por primera vez en un año y medio y registró un leve retroceso. Según el Banco Central, la tasa de irregularidad en préstamos personales y saldos de tarjetas de crédito se ubicó en 12,77%, frente al 12,79% de mayo. El dato representa una mejora marginal, aunque el nivel continúa siendo elevado y refleja las dificultades que atraviesa el consumo.

El indicador de irregularidad del crédito para el conjunto del sistema financiero también mostró una baja y quedó en 7,6%, 0,1 puntos porcentuales menos que en mayo. La mejora se explicó principalmente por una desaceleración en el crecimiento de la cartera con atrasos y por un aumento real del financiamiento total. El índice general había mantenido una tendencia ascendente desde noviembre de 2024.

El comportamiento fue diferente según el tipo de crédito. El BCRA señaló que durante junio disminuyó la morosidad en las tarjetas de crédito, mientras que aumentó en los préstamos personales y prendarios. En el caso de los hipotecarios no se registraron modificaciones significativas, por lo que la mejora del indicador general fue limitada.

Una de las razones que explicó el retroceso fue el traspaso a cuentas de irrecuperables fuera de balance de deudores que hasta mayo figuraban en situación irregular.

En otras palabras, las entidades financieras desprendieron parte de los créditos considerados incobrables, que dejaron de formar parte de sus balances y, por lo tanto, del cálculo de la morosidad bancaria.

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A ese efecto se sumó un incremento en la cantidad de créditos vigentes, que contribuyó a reducir el porcentaje de mora sobre el total de los préstamos. Sin embargo, el dato general no implica una mejora uniforme: algunos segmentos vinculados con las familias, especialmente los préstamos personales y prendarios, continuaron mostrando señales de deterioro.

En el caso de las empresas, la morosidad se ubicó en junio en alrededor del 3,5%. La autoridad monetaria detectó una desmejora en compañías vinculadas con la construcción, el comercio y la industria, mientras que en el sector de producción primaria registró una «ligera disminución».

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