El gobierno de Macri ofreció un rostro poco agradable al mundo a horas de que comience la cumbre mundial de la OMC en Buenos Aires. La decisión de impedir el ingreso al país del activista noruego Petter Titland y disponer su deportación a Brasil, ya generó un conflicto diplomático. La canciller de ese país Ine Eriksen Soreide anticipó que exigirá explicaciones a la cancillería y el escándalo ya llegó a medios internacionales como el New York Times.

“Pedimos disculpas por la decisión argentina de cancelar la suscripción y de denegar la entrada a varios participantes de ONG, incluido Petter Titland, titular de Attac Noruega. Creemos que el diálogo con la sociedad civil es una parte importante de la cooperación internacional también en la OMC. La decisión de Argentina es desafortunada y envía una señal equivocada”, afirmó a ABC News el asesor de comunicación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega, Guri Solberg, cuando fue consultado por la decisión del Gobierno de deportar a Titland y otros miembros de ONG del mundo que iban a participar de la reunión de la OMC, que se realizará en Buenos Aires del 10 al 13 de diciembre.

El hecho sucedió esta madrugada, cuando el ciudadano noruego y varios integrantes de diferentes ONG del mundo llegaron a Ezeiza y fueron retenidos y, posteriormente, la mayoría de ellos deportados.

Mejor suerte corrió la ONG Siemenpuu, ya que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia presionó para que rebocaran la negativa a ingresar al país y logró el acceso de la organización.

Titland lidera un grupo que logró repatriar miles de millones de dólares fugados de Noruega a paraísos fiscales y brega por la aplicación de la tasa Tobin a los capitales financieros.

“El equipo de Seguridad de la organización de esta Conferencia Ministerial anticipó a la OMC la existencia de algunos inscriptos, registrados por dicha Organización en nombre de algunas ONG’s, que habían hecho explícitos llamamientos a manifestaciones de violencia a través de las redes sociales, expresando su vocación de generar esquemas de intimidación y caos”, sostuvo el canciller Jorge Faurie en un comunicado, para justificar la decisión.

Por Twitter, Titland difundió una carta en inglés dirigida a Faurie de parte del área de Comercio de la Unión Europea. En ella le expresan “preocupación” por la decisión argentina de revocar la acreditación para la cumbre de la OMC. En la misiva se preguntan “cómo es posible que ONGs de Europa a las que le revocan la acreditación sean una amenaza para la seguridad”.

La periodista inglesa Sally Burch, de la Agencia Latinoamericana de Información, tampoco pudo ingresar al país. Quedó detenida en Ezeiza y la deportaron a Ecuador, donde vive.

Burch habló desde Ezeiza antes de ser deportada: “Pienso que es una actitud poco democrática del gobierno de Argentina que no quiere que estemos en la Organización Mundial de Comercio”, afirmó .

El CELS había presentado un habeas corpus para evitar que la deporten, pero fue rechazado por la justicia federal y recién este viernes la Cámara Federal de La Plata le dio curso, pero la periodista ya estaba rumbo a Quito.

“Soy periodista británica y estoy siendo rechazada para entrar en la Argentina. Soy parte de un grupo de 60 personas que no pueden participar de la cumbre de la OMC”, explicó Burch.

“Cuando llegué a Migraciones dije que entraba como turista y aparecí en una lista que no podía entrar”, contó Burch a Radio 10. Precisamente ese fue el argumento del Gobierno, la periodista declaró que venía en viaje de turismo, no de trabajo.