Extranjerización en la Mesopotamia: avances en la cuenca del Paraná y qué hubiera implicado modificar la ley de tierras
Desde el Observatorio de Tierras advirtieron que la extranjerización de la tierra en la Mesopotamia se profundiza con el avance del proyecto conocido como “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, que elimina límites para la compra de tierras rurales por capitales extranjeros. Señalan que el proceso ya afecta con fuerza a la cuenca del río Paraná y a departamentos clave de Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
- Conclusión en Buenos Aires
- Por Aldo Battisacco
- Ago 6, 2026
Desde el Observatorio de Tierras del Conicet, Pablo Volkind, Matías Oberlin Molina, Julieta Caggiano, Gabriela Elias, Micaela Medero Larrosa, Maia Sol Ilutovich y Thomás Artopoulos señalan que la extranjerización de la tierra en la Mesopotamia se profundiza y se consolida con el avance del proyecto conocido como “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, que elimina límites a la compra de tierras rurales por parte de capitales extranjeros. Con ese marco, afirman que el proceso ya golpea con fuerza un corredor estratégico: la cuenca del río Paraná.
El trabajo sostiene que Misiones, Corrientes y Entre Ríos –provincias que se extienden a lo largo del Paraná, desde la Triple Frontera hasta el Delta- reúnen departamentos especialmente comprometidos en materia de propiedad extranjera. En ese corredor, la estructura productiva y el control territorial aparecen como los ejes del debate: quién decide el uso de la tierra, bajo qué modelo productivo y con qué impacto en el desarrollo local.
Misiones
En Misiones, el peso del capital chileno resulta determinante. Es la provincia más extranjerizada de la región, con el 11,29% de su territorio (más de 325.750 hectáreas) en manos de capitales extranjeros. Allí, explican que en lugar de una distribución amplia por nacionalidades, predomina un actor: el chileno, que concentraría casi ocho de cada diez hectáreas extranjerizadas. El nombre que aparece como caso central es Arauco, la firma forestal chilena, que -a través de sociedades vinculadas como Alto Paraná S.A.- sería propietaria de más de 240.000 hectáreas. El modelo que describen es el de monocultivo a gran escala para producción de celulosa (pino y eucalipto), con efectos sobre la producción diversificada y el arraigo de pequeños productores.

La investigación expone que la extranjerización se concentra especialmente en los departamentos con frente sobre el río Paraná. De ese modo, ubica a Iguazú como el de mayor proporción, con casi el 40% de su superficie rural en manos extranjeras (114.400 hectáreas), seguido por Montecarlo (18,4%), General San Martín (16,8%) y Eldorado (16,2%).
La lectura política y social se completa con testimonios y advertencias locales: el intendente de Puerto Libertad, en el departamento de Iguazú, sostiene que la extranjerización genera “complejidades” para el desarrollo de los pueblos y que alrededor del 80% de las tierras útiles del municipio pertenecerían a una sola empresa, dificultando el crecimiento urbano y la planificación de obras. El texto suma que esta preocupación se repite en al menos otros 20 municipios.
Esta crítica aparece también sostenida por un rechazo colectivo: un comunicado conjunto firmado por más de 30 organizaciones sociales, gremiales, productivas y políticas de Misiones, que habrían presentado datos para reforzar el diagnóstico. Según el trabajo de investigación, tres empresas concentrarían más del 20% de la tierra rural provincial y el 14% de las mejores tierras productivas misioneras pertenecería a capitales extranjeros.
Corrientes
En Corrientes, el cuadro es distinto en composición, pero similar en magnitud y patrón. De acuerdo con el texto, la extranjerización alcanza el 7,63% de la superficie provincial (unas 554.000 hectáreas). Se indica que el capital estaría más diversificado: Estados Unidos lideraría con más de 122.000 hectáreas; le seguirían el chileno (95.400), el holandés (72.000) y el luxemburgués (69.400). El artículo agrega una interpretación para el caso “luxemburgués”: al tratarse de un país asociado a estructuras societarias que pueden oficiar como “pantalla” o vehículos de inversión, la titularidad registrada no necesariamente reflejaría el dueño real de la tierra, particularmente en departamentos arroceros como Goya, Esquina y Curuzú Cuatiá.

Entre los departamentos correntinos con mayor extranjerización se menciona Ituzaingó, con casi el 34% (93.850 hectáreas) donde el capital holandés controlaría gran parte del total; y Berón de Astrada, con un 32,7% (23.325 hectáreas) con presencia española. El texto ubica luego a Santo Tomé (14%), donde dominaría un bloque de capital chileno vinculado al negocio forestal, además de Concepción (13,5%) y San Miguel (11,4%).
Finalmente, el artículo conecta estos datos con la expansión de la agricultura de gran escala. Sostiene que el avance del capital estadounidense se relaciona con la consolidación de posiciones en la producción orientada al arroz, en zonas vinculadas a humedales y áreas cercanas al Iberá, destacando el caso de Mercedes como el de mayor peso: allí el capital estadounidense sumaría más de 47.500 hectáreas, seguido por Curuzú Cuatiá y San Miguel.
En ese escenario, el corredor del Paraná vuelve a aparecer como un eje territorial. Señalan que, de los 24 departamentos correntinos, al menos ocho tienen frente sobre el río Paraná: Ituzaingó, Itatí, San Cosme, Capital, Empedrado, Bella Vista, Goya, Lavalle y Esquina. El texto remarca que varios de ellos –empezando por Ituzaingó- se encuentran directamente sobre la ribera del río, reforzando la idea de que la cuenca funciona como un “corredor” donde se concentra el fenómeno de extranjerización.
Entre Ríos
Entre Ríos, la provincia mesopotámica más austral del conjunto analizado, registra un nivel de extranjerización menor que Misiones y Corrientes, pero aun así significativo: el 3,23% de su territorio, unas 247.000 hectáreas, estaría en manos de capitales extranjeros. Según los datos del texto, el fenómeno no responde a un solo actor ni a una sola nacionalidad, sino que se expresa como un mosaico de orígenes europeos y regionales.

En esa distribución, el capital uruguayo aparece primero, con más de 44.000 hectáreas. Luego se ubican el italiano (40.700), el holandés (36.000), el español (34.600) y el francés (28.500). En conjunto, la extranjerización se concentra con más fuerza en algunos puntos de la provincia y marca una lógica territorial vinculada a las cuencas fluviales.
Los departamentos con mayor proporción de tierras extranjerizadas son La Paz (8,76%) y Gualeguay (8,57%), ambos ubicados sobre la cuenca del Paraná. Más adelante se ubican Concordia (5,68%) y Federal (3,78%), en áreas asociadas al río Uruguay. A partir de esa geografía, el artículo señala que de los 17 departamentos entrerrianos, seis tienen frente sobre el Paraná: La Paz, Diamante, Paraná (Capital), Victoria, Gualeguay e Islas del Ibicuy, este último, además, en el Delta. En tanto, otros departamentos muestran relación directa con el Uruguay: Concordia, Federación, Colón, Gualeguaychú, San Salvador y Villaguay.
El texto también propone que, más allá del porcentaje global, la extranjerización “tiene su propia lógica” en cada zona según los perfiles dominantes de capital. En Concordia, por ejemplo, predominaría el capital alemán; en Federal, el italiano; y en La Paz y Gualeguay se repartirían capitales holandeses, españoles y uruguayos, con una explicación histórica para estos últimos vinculada a compras de campos en áreas linderas con la frontera este.
Juan Echeverria – Federación Agraria Argentina
Para describir el impacto productivo, el artículo recupera declaraciones de Juan Echeverría, exdirigente de la Federación Agraria Argentina e integrante de Bases Federadas. Echeverría sostiene que el mecanismo en funcionamiento desplaza al pequeño productor: los “pools de siembra” y actores financieros que operan con lógica extractiva en agricultura, según su relato, empujan fuera a quienes tienen campos alquilados. En su zona, señala, el alquiler de un campo por un año habría pasado de pagarse a valores fijos de “seis quintales” a aparecer con ofertas de “diez quintales” por parte de pools locales, presionando la capacidad de competencia de los arrendatarios.

En el marco de la discusión sobre la “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, el texto ubica como argumento oficial que la apertura sin límites a la compra extranjera aumentaría el valor de la tierra y beneficiaría a sus propietarios. Cita la postura del senador Joaquín Benegas Lynch, quien plantea que un campo de 2.000 o 3.000 dólares por hectárea podría pasar a 6.000 o 7.000 si se elimina el tope a la demanda extranjera.
La contracara de ese enfoque, es que la suba general del precio no favorece a quienes no poseen tierra sino que dependen de ella: quienes alquilan o producen en arrendamiento. A medida que el valor del campo crece, también suben los alquileres, y se vuelve más difícil competir con capitales extranjeros y con grandes grupos locales que pueden pagar precios que el productor familiar no logra igualar.
El estudio de los especialistas enlaza esa dinámica con casos previos que menciona en otras provincias: la presión sobre pequeños productores y su desplazamiento frente a modelos de gran escala, ya sea en Misiones con el avance forestal y el reordenamiento del mercado yerbatero, o en Corrientes y Entre Ríos con la escalada en el costo de la tierra y la concentración de la capacidad de compra.

