Dos minutos antes de la medianoche, cuando ya lo aguardaban sus ministros y los 18 mandatarios provinciales, que accedieron a participar de la firma del llamado «Pacto de Mayo», sentados frente a la Casa Histórica, el presidente Javier Milei hizo su aparición en el centro de la escena para dar inicio a la ceremonia. 

Milei lanzó así la segunda fase de su gestión, al presentar y detallar los 10 puntos del acuerdo que tuvo una tibia adhesión. «La Argentina se encuenta ante un punto de inflexión. Los puntos de quiebre en la historia de una nación no son momentos de paz y tranquilidad, son momentos de dificultad y conflicto, donde todo parece cuesta arriba. Son momentos en los que el abismo se hace tan claro que el cambio se convierte en una obligación y una urgencia», dijo el Presidente a poco de comenzar su discurso, luego de haber firmado el Pacto en el salón de jura de la independencia. 

La idea del Gobierno en todo momento fue darle un tono patriótico y fundacional al muy estudiado evento, en el que se siguieron a rajatabla cada uno de los pasos estipulados de antemano. Lo único que se cambió fue el horario de inicio, ya que estaba prevista una vigilia antes de las medianoche, pero finalmente Milei llegó más tarde, justo a tiempo para que a las 0 horas, una banda en vivo entonara las estrofas de Himno Nacional.

Así comenzó la jornada del Día de la Independencia, que en sus primeros minutos tuvo la firma del demorado pacto de diez puntos. Uno a uno fueron desfilando los 18 gobernadores que accedieron a ser parte de la ceremonia,  para plasmar con tinta sus firmas en el acta, algunos más incómodos que otros a la hora de saludarse con el Presidente, especialmente el peronista de Catamarca, Raúl Jalil, y el mandatario de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.

Antes que los mandatoarios provinciales, también firmaron el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, en representación del Parlamento, ya que no estaba presente la vicepresidenta Victoria Villarruel, que acusó un estado gripal.

Sorprendió que también suscribiera al pacto la secretaria general de la Presidencia, hermana e inseparable del jefe de Estado, Karina Milei, que no representó a provincias o instituciones.

Si bien el Gabinete estuvo casi completo, ya que la ausente con aviso fue la canciller Diana Mondino, que seguía en Paraguay en la Cumbre del Mercosur a la que el Presidente decidió no asistir, sorprendieron algunas ausencias, como la de los representantes de la Corte Suprema de la Nación, los referentes de agrupaciones gauchas a la hora de cantar el Himno Nacional a la medianoche, así como la no realización de la acostumbrada ceremonia interreligiosa.

El único juez que dio el presente fue el miembro de la Cámara Nacional Electoral Alberto Dalla Vía, que tomó un discreto asiento en las filas del fondo.

Quién sí tuvo un lugar de privilegio fue el ex presidente Mauricio Macri, que se ubicó junto al otro ex jefe de Estado que aceptó la invitación, el puntano Adolfo Rodríguez Saá.

Uno de los momentos más esperados de la noche fue el encuentro entre Macri y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Era la primera vez que se encontraban luego de que explotara la interna dentro del PRO por la discusión sobre qué tipo de relación debe mantener el partido con La Libertad Avanza.

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En medio de la tensión y con muchas miradas posadas sobre ambos, Bullrich fue quien tomó la iniciativa y se acercó a saludar a Macri, ya que fue de las últimas en llegar. Si bien primero lo pasó de largo mientras abrazaba a otros dirigentes y compañeros de Gabinete, antes de sentarse en su lugar asignado la funcionaria se acercó al líder del PRO para saludarlo. Hubo beso y un pequeño abrazo, una muestra pública de convivencia, aunque por dentro la relación está lejos de recomponerse.

Milei habló en un tono que intentó conciliar con los opositores presentes, a fin de inaugurar una nueva página en su gobierno, a casi siete meses del inicio. El rol que de ahora en más tendrán los gobernadores que eligieron estar este 9 de Julio en Tucumán es parte de los interrogantes que todavía quedan abiertos en la administración libertaria.

El paso del jefe de Estado por la capital provincial fue fugaz, ya que arribó pasadas las 23 y finalizado el acto emprendió el regreso a Buenos Aires para encarar los eventos programados para el Día de la Independencia en la Ciudad, con Tedeum y desfile militar incluidos.

El control fue tan estricto, bajo la coordinación de la Casa Militar, que el segundo día y cierre de la Gran Fiesta de la Independencia, en la explanada de la Casa de Gobierno, terminó a las 21 con la actuación del Chaqueño Palavecino. La desconcentración de la multitud fue lenta, lo que derivó en roces con personal policial.