JUEVES, 04 DE JUN.

Reforma de la Ley de Glaciares: cuando el agua, la vida y las economías regionales están en juego

La aprobación del proyecto era un compromiso asumido por Casa Rosada con los gobernadores de provincias cordilleranas que buscaban una legislación más permisiva. “Si llega a concretarse, va a generar daño, no solo a corto plazo, sino en décadas”, indicó el biólogo e investigador del Conicet, Guillermo Folguera, en diálogo con Conclusión.

 

A finales de febrero el Gobierno logró aprobar con media sanción en el Senado de la Nación la reforma de la ley de Glaciares. El resultado desató el festejo eufórico de los altos funcionarios de Casa Rosada: la iniciativa se aprobó con 40 votos afirmativos, 31 rechazos y una abstención, y ahora la escena se trasladará a la Cámara de Diputados.

La aprobación del proyecto era un compromiso asumido por Casa Rosada con los gobernadores de provincias cordilleranas que buscaban una legislación más dinámica y menos rígida para destrabar y multiplicar las inversiones en minería e hidrocarburos. Una “devolución” de gentilezas a quienes apoyaron con sus senadores y diputados la Reforma Laboral y vienen siendo alfiles al servicio de la agenda nacional.

La rancia y falaz idea de que el extractivismo oficia de mediación para aumentar las exportaciones, y que dicha actividad haría crecer el PBI, desencadenando el bienestar de las mayorías, en esta tierra no tiene sustento alguno. Sin embargo, ese simplismo está repleto de problemas, y muchos de ellos quedan en evidencia en los sectores extractivistas.

Si bien estos son una de las principales fuentes de expansión de las exportaciones y captación de inversiones, también causan serios impactos ambientales, fuertes tensiones sociales (que en varios casos estallan en conflictos), su generación de empleo es modesta y, en general, no resuelven los problemas de pobreza y desigualdad, más bien los multiplica. Extractivismo, dependencia, pobreza y deuda externa y eterna, una rueda sin límite que vuelve una y otra vez transformada en el cuento de la buena pipa.

Lo que ha significado la media sanción vinculada con la ley de glaciares, combina la falta de sorpresa en cuanto al acompañamiento de senadores, ya que lo sabíamos absolutamente cómplices del sector corporativo, y de un enojo brutal por una modificación de ley que, si llega a concretarse, va a generar daño, no solo a corto plazo, sino en décadas”, sostuvo el biólogo e investigador del Conicet Guillermo Folguera en dialogo con Conclusión.

Para las personas interesadas en conocer la ley de glaciares, deben saber que existe un inventario que arrojó cerca de 1800 glaciares y ambientes periglaciares y que están protegidos. “Básicamente lo que estamos vivenciando es el intento de eliminar directamente la ley, el espíritu de la misma busca poner a disposición de los gobernadores, bajo pedido de las mineras, a esos 1.800 glaciares y ambientes periglaciares. O sea, a partir de la aprobación que puede darse en diputados, una minera va a poder requerir sacar del inventario un glaciar en ambiente periglaciar para su explotación de oro, plata, cobre o litio. Significa sacar una defensa de los territorios clarísimas sin que importen las consecuencias”.

La importancia de los glaciares y ambientes periglaciares son más que obvias, pero no está mal recordarlo, ya que estamos hablando de ecosistemas fundamentales de vida, humana y no humana, como puede ser un río, una montaña, una laguna. “También significan fuentes de agua fundamentales para una parte muy importante de nuestro país, principalmente en Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, y la lista continua. Además, significa quitar una fuente de producción, no se trata de la falsa dicotomía de ambiente versus extractivismo, ya que estamos discutiendo formas de producción, sin olvidar lo que significa esto para las economías regionales”, enfatizó Guillermo Folguera.

Cuando no hay agua, no hay manera de producir, basta con recordar lo sucedido en San Juan, una provincia que desapareció como fuente de producción clave, por ejemplo, de cebolla, cuando se aprueba la megaminería en el territorio. “Sin dejar pasar la contaminación del agua por parte de la actividad minera. Recordemos por ejemplo la cuenca del Río Negro y su contaminación por fracking. Río Negro dejó de ser productor de fruta de exportación para darle hoy esas frutas contaminadas a las escuelas locales, estamos hablando realmente de una alteración de la matriz productiva y un empobrecimiento de nuestra población, sumado a un ensanchamiento notable de las desigualdades sociales”.

Por todo lo antes mencionado, por la importancia del elemento vital para la vida, los pueblos y las economías regionales, el número de exponentes anotados para poder brindar su voz en la audiencia pública, supera los 40.000. “Estamos alertando sobre la importancia de defender la ley de glaciares con una batería comprobable y contundente de argumentos, tratando de que Diputados no continúe el ejemplo de los Senadores. Le recordamos a las comunidades que están escuchando, que esto, por supuesto, no es el final, es en todo caso la continuación de una lucha histórica. Si finalmente se llega a eliminar la ley, habrá que continuar por otros medios como hizo Famatina, echando a cinco mineras en la Rioja. Independientemente de lo que decidan los diputados y diputadas, la organización social será la única alternativa a estos planes corporativos que tienen el aval de una parte muy importante de nuestros dirigentes y del Poder Judicial”, concluyó Guillermo Folguera.

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