Y al final… ¿quién ganó?
Las caras de preocupación en el búnker socialista y los discursos de Fein y Lifschitz sintetizaron lo que fue un domingo con vaivenes. Ahora es tiempo de sacar conclusiones.
- Política
- Abr 20, 2015
En el boxeo ningún campeón puede conformarse con ganar por puntos. La iniciativa mediática tomada por el oficialismo procurando marcar la cancha tuvo un efecto relativo, pues el precandidato Miguel Lifschitz intentó posicionarse anticipadamente con relativa convicción en su palabra. Se diría que trasuntaba la misma cautela y dubitancia con la que declaró en la tarde de ayer, al votar, en la escuela Alberdi de Ayacucho al 1500.
A partir del inusitado esfuerzo, que no se condecía con los guarismos que arrojaba la pagina oficial de Santa Fe, nadie del Frente Progresista Cívico y Social secundó al ex intendente de Rosario, y hasta podría afirmarse que se convirtió en el vocero de sí mismo. Faltaron apoyos y sobraron ausencias. Direccionaba intenciones hacia dentro del Frente y hacia afuera, llegando a todo el electorado santafesino.
La «provocación» fue mayúscula cuando en el búnker del PRO encendieron motores y la irrupción de Miguel Del Sel le agregó ritmo al festejo. Habló de gobernar Santa Fe pero no anunció un triunfo electoral. Esto amplió el interrogante de quienes asistían impávídos al festival de impresiciones que nacían en el seno de las fuerzas que tenían la responsabilidad de gobernar la provincia.
Y así, el festival fue tomando color, las urnas gritaban más fuertes que las palabras, tal vez no era la mesura la que envolvió a los precandidatos. En la Fluvial de Rosario, la intendenta revalidó el discurso del precandidato a gobernador del oficialismo, ostentando un resultado que le adjudicaba un triunfo cuestionable, los cuatro años de gestión no fueron suficientes para imponer la diferencia. La gestión de Mónica Fein navegó en un mare magnun de flaquezas. La pregunta es más que obligada: ¿que advirtió el electorado en Anita Martínez?
La noche continuó con las irrupciones de Miguel Lifschitz, que repetía una y otra vez lo que hasta el cierre de esta cobertura nadie tenía en claro: ¿quién ganó?

