Por Ariana Robles

No hay dudas que el amor de una madre lo puede todo, y mucho más si su hijo padece un problema de salud. Un ejemplo de ello son las madres de muchos chicos que padecen epilepsia refractaria, una grave enfermedad que les impide llevar una vida normal. Para ello, el único reparo es el aceite de marihuana. Por tal motivo, la esperanza por garantizarles calidad de vida a sus hijas las volvió cultivadoras, y en consecuencia, para el marco legislativo actual en Argentina: ilegales.

En este sentido, la lucha de las madres de niños con epilepsia, autismo, esclerosis múltiple, entre otras enfermedades complejas, tuvo un pequeño avance, ya que la semana pasada la Cámara de Diputados de Santa Fe dio media sanción al proyecto que garantiza el acceso a medicamentos elaborados a base de cannabis. En relación a esto, Conclusión dialogó con una de las integrantes de Mamá Cultiva, ONG que impulsa el uso del cannabis medicinal. 

valeria-salechValeria Salech, integrante de Mamá Cultiva, fundación sin fines de lucro que agrupa a madres de niños con epilepsia refractaria, cáncer y otras patologías que no han encontrado una mejoría con la medicina tradicional, contó cómo fue su experiencia. “Mi hijo tiene epilepsia y autismo, él estaba con la boca abierta todo el día, mirando un punto fijo y usando babero y pañales y ahora se ríe, me mira, participa y comenzó a decir muchas más palabras que antes”, señaló en diálogo con Conclusión.

“La vida que nosotras llevamos no se la deseamos a nadie porque hemos pasado por cosas muy tormentosas”, manifestó otra de las mamás de un niño con epilepsia haciendo referencia a la dura vida que afrontan junto a sus hijos, porque «un chico con autismo, por ejemplo, se da la cabeza contra la pared, se arranca las uñas, se pega a sí mismo y a su entorno; es casi imposible salir con él. Pero desde que se le aplica el aceite eso comienza a cambiar, son muchos más conscientes de lo que están viviendo.

Mamá Cultiva Argentina es la continuación de una organización chilena con el mismo nombre que funciona desde 2012, y cuya fundadora, Paulina Bobadilla, junto con otras madres, vieron cómo la calidad de vida de sus hijos y de toda la familia mejora con el consumo del aceite de cannabis, ya que al disminuir las convulsiones, sus hijos vuelven a tener contacto con su entorno.

El problema que tienen muchas de estas madres es que está prohibido cultivar, por ello piden con suma urgencia que se las blanquee.

“Si hoy entran a robar a mi casa, no puedo llamar a la policía porque se llevarían las plantas de marihuana que tengo en el patio y eso no está entre nuestras opciones. Antes teníamos chicos ultra dopados que a pesar de tomar 30 o 50 pastillas por día continuaban teniendo convulsiones y vivían desconectados totalmente con su entorno. Al aplicarles el aceite, en muchos casos, las convulsiones que eran 30 diarias bajan a la mitad y en otros desaparecen. Nuestra vida cambió radicalmente gracias a una planta”, manifestó Solich.

“Cada mamá tiene plantas en sus jardines de las cuales extraemos todas la resina y se la damos a nuestros hijos. Pero, la particularidad de la planta de cannabis es que tiene muchas variedades y a cada persona le funciona una distinta, con lo cual nosotras debemos cultivar las diversas plantas y nos ayudamos unas a las otras haciendo cultivos cooperativos, donde yo no sólo planto para mi hijo sino para varios chicos más. Cuando le aplicamos a nuestros hijos el aceite, el que no le hace efecto se lo damos a otra mamá. Por eso, que no se tenga en cuenta el cultivo es un problema”, agregó.

«Nuestra vida cambió radicalmente gracias a una planta”

Reclamo y legislaciones 

El reclamo de ellas pasa por un pedido de blanqueamiento: un listado de personas que muestre sus problemas y expliquen por qué motivo están cultivando marihuana.

La ley que prohíbe el autocultivo está vigente desde 1989 y fija prisión de 4 a 15 años y multas en australes. Se trata de la Ley Penal Nº 23.737 sobre la tenencia y tráfico de estupefacientes y que establece en su Art. 5º que “será reprimido con reclusión o prisión de cuatro a quince años y multa de seis mil a quinientos mil australes el que sin autorización o con destino ilegítimo: a) Siembre o cultive plantas o guarde semillas utilizables para producir estupefacientes, o materias primas, o elementos destinados a su producción o fabricación; b) Produzca, fabrique, extraiga o prepare estupefacientes”.

Cabe remarcar que en marzo de este año, ediles opositores al gobierno, había presentado en el Congreso un proyecto de ley que autorizaba el uso medicinal de la marihuana. La iniciativa proponía agregar un artículo a la ley de drogas para permitir el cultivo y la producción de la planta Cannabis sativa «cuando sea utilizada con fines terapéuticos o para la investigación de su posible eficacia como medicación terapéutica o para el control de síntomas o cuidados paliativos».

A diferencia de los debates de años anteriores sobre la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal, el proyecto presentado apuntaba exclusivamente a habilitar el uso de sustancias derivadas de la marihuana para utilizarlas en los tratamientos paliativos de enfermedades complejas, como la epilepsia refractaria, la esclerosis múltiple, algunos cánceres y la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Sin embargo, en ese momento el oficialismo no le dio ningún apoyo.

«El cannabis tiene muchas variedades y a cada persona le funciona distinto, con lo cual nosotras debemos cultivar las diversas plantas y nos ayudamos unas a las otras»

Situación a nivel provincial 

El texto aprobado en Diputados, la semana pasada, es una síntesis de proyectos con características similares, elaborados por los legisladores Joaquín Blanco, Paco Garibaldi y el presidente de la Cámara, Antonio Bonfatti.

En este sentido, prevé que se incorporen al Sistema de Salud Público Provincial los medicamentos a base de cannabis para el tratamiento de síndromes, trastornos, enfermedades y patologías tales como epilepsias, enfermedades degenerativas, enfermedades poco frecuentes, tratamiento del dolor, estrés post traumático, entre otros. Asimismo, señala que el Ministerio de Salud sea la autoridad de aplicación encargada de diseñar, coordinar y evaluar las políticas públicas relacionadas con la temática, además de propiciar la difusión y el debate público acerca de los aspectos relacionados a esta ley.

En la creación del proyecto participaron representantes del Ministerio de Salud de la provincia y diferentes organizaciones, entre ellas la  Asociación para Usuarios de Cannabis Medicinal, Mamas Cannabis Medicinal de Santa Fe (Macam), Mamá Cultiva y la Asociación Rosarina de Estudios Culturales (Arec), entre otros.  El mismo propone promover el acceso informado y seguro al cannabis medicinal como recurso terapéutico, de investigación, de uso científico y de producción pública.

 

 

 

Diputados aprobó utilización de aceite de cannabis con fines medicinales