Por Guido Brunet

Desde hace cuatro temporadas fluye en el dial Caramelos Surtidos, un programa producido por personas con diferentes padecimientos psíquicos. Expresarse, comunicarse, pero también reconocer la tarea como una forma de desempeñarse laboralmente, son algunos de los fines que persigue el proyecto -que podría describirse como algo parecido a La Colifata, pero en Rosario-. Todo, a partir de la posibilidad de la apropiación de la palabra, ese bien tan preciado y a veces tan esquivo.

Sergio, uno de los integrantes del envío, lo describe como “un programa variado que habla sobre diferentes tópicos de la realidad humana, como deportes, mística, música, poesía -escrito a veces por los propios participante de la sección- y salud mental”.

El grupo tiene aproximadamente quince integrantes, mitad miembros de la Casa del Paraná y mitad de El Puente. Casa del Paraná es una entidad ubicada en la zona sur de Rosario, que tiene como objetivo la inclusión en la sociedad y en el trabajo de personas con diferentes problemas psíquicos. Mientras que El Puente pertenece al dispositivo de salud mental del Hospital Roque Sáenz Peña y allí se desarrollan talleres de teatro, literatura y música.

Susana Giménez fue quien unió los dos grupos. Susana es locutora, integrante tanto de Casa del Paraná como de El Puente e invitó al grupo del Hospital a participar del programa.“Vinieron los de El Puente y rearmamos el programa”, cuenta Sergio.

Susana Pignante, médica del Roque Sáenz Peña, explica que “el objetivo es que cada uno pueda expresarse o comunicarse a través de lo artístico. Todos tenemos un potencial para desarrollar y para algunos es más fácil un lenguaje que otro para comunicarnos. Entonces el espacio funciona como un abanico de talleres. Es una forma de poder crear salud. Porque cuando uno puede expresarse y comunicarse libremente y encontrarse con otros en una actividad, eso es muy saludable”.

Sebastián Carpignano, responsable de talleres, destaca que, como sucede en el programa, los espacios “son un lugar de expresión, entonces terminan siendo terapeúticos”.

“Nuestros miembros aquí pueden lograr su autonomía, confiar en sí mismos y lograr un proyecto de vida. Aquí se los ubica en un lugar de horizontalidad, tienen voz, participan, trabajan y restituyen los lazos sociales. Acá se sienten valorados, necesitados”, detalla Rita Larrañaga, directora de Casa del Paraná, institución que tienen como principal finalidad la inclusión social y laboral de sus miembros.

Por ese camino transita Caramelos Surtidos. El programa surgió de un proyecto de extensión de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario. En un comienzo realizaban micros que eran transmitidos por Radio Universidad, hasta que en 2013 se “independizaron” y comenzaron a transmitir desde FM La Hormiga, la radio de la Biblioteca Popular Pocho Lepratti.

 

Uno de sus responsables del proyecto, Benjamin Andrés Monti Falicoff, docente de la materia Producción Radiofónica de la carrera de Comunicación Social de la UNR, comenta que “cuando lo pensamos, lo pensamos como una inclusión socio-laboral”. Tanto él como los alumnos de Comunicación Social que colaboran, encaran la labor como una oportunidad para los integrantes del programa de trabajar dentro del ámbito de la comunicación.

Monti incluso cuenta que algunos integrantes salieron a vender publicidad y que en oportunidades los miembros se han presentado como trabajadores de radio. “Entonces nosotros dijimos ‘ya está, esto era lo que queríamos’. Porque antes había otras formas de presentarse que tenían que ver con la cuestión patológica. O sea, se referían más a lo que les faltaba que a lo que son. Para mí eso es lo más importante y lo más rescatable”, subraya el docente. Y complementa: “Lo de expresarse también es importante… pero uno es un poco lo que hace”.

El equipo se presentó en diferentes encuentros académicos para relatar su experiencia, como por ejemplo, el Congreso de la Democracia organizado por la UNR, las jornadas Radio del Fin del Siglo en Paraná y el Congreso de Psicología Social, entre otros eventos. “Y la intención también es que el grupo pueda formar a otras personas interesadas en participar o en desarrollar nuevos programas”, dice Monti.

El docente señala que el programa es “un espacio de interacción con otros, pares y no pares, universitarios y no universitarios y también con otras organizaciones”. Además, dentro del envío se realizan “cruces” con otras radios. O sea, “cada uno que viene al programa el grupo lo entrevista”, relata Monti. Además, como todo programa de radio, “requiere una coordinación, un trabajo en equipo, una elaboración que se va desarrollando en la semana”.

Los hacedores del programa

Uno de los primeros conductores, Mariano González, hace algunos años es miembro de la Casa del Paraná, pero antes de comenzar el programa de radio ya tenía conocimientos sobre el medio, debido a que Mariano es periodista deportivo recibido en el Ieser. “Armamos la cocina de Caramelos en la Siberia (en el Labso, estudio de la Facultad de Comunicación Social de la UNR), allí hacemos la artística y, además, todas las semanas confeccionamos el guión”. “Lo que también está bueno es la solidaridad que hay en el grupo, si alguno se olvida de algo, lo vamos ayudando”, cuenta Mariano.

Anteriormente los conductores fijos eran Mariano González y Susana Giménez, sin embargo desde 2016 se implementó una nueva modalidad que consiste en que los animadores roten de un programa a otro. De esta forma, todos cuentan con la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos y afrontar diferentes responsabilidades.

Otro de los tantos integrantes de Caramelos Surtidos es Miguel, músico y miembros de Casa del Paraná, que todas las semanas comenta las novedades de su banda Confites Radiactivos, la cual ya tiene un disco en su haber. Miguel tiene 36 años y cuenta que desde los 23 años sufre de padecimiento psiquiátrico y hace cinco años comenzó a acudir a la entidad. Pero nunca abandonó su pasión: “Lo importante es hacer música”, afirma.

El proyecto se podría decir que tiene el mismo norte, lo importante es hacer. Ya que como la música en la vida de Miguel, la radio es una forma de expresión y una posibilidad de desarrollo personal y laboral. Para este grupo, entonces, el hacer significó apropiarse de la palabra. Porque la palabra, como el trabajo, es salud.

Caramelos Surtidos se emite todos los viernes a las 15.30 por FM La Hormiga 104.3.