Los diputados franceses debaten este viernes un proyecto de ley para dar un marco legal a las delicadas obras de restauración de la catedral de Notre Dame de París, parcialmente arrasada por un incendio hace casi un mes.

La restauración de la catedral, una obra maestra del arte gótico, que sufrió graves daños el 15 de abril en un voraz incendio, plantea un “desafío inédito”, técnico, arquitectónico y financiero para el gobierno francés, por lo que éste decidió otorgarle un marco legal.

Tras ser debatido por los diputados, el texto pasará al Senado el 27 de mayo.

El proyecto de ley prevé un dispositivo de gestión y control de las donaciones recibidas por parte de particulares, empresas y colectividades, que avecinan los 1.000 millones de euros.

El texto establece que todo deberá ser donado al Estado o a una institución pública y que los particulares que contribuyeron económicamente a la reconstrucción de la catedral parisina podrán beneficiarse de una desgravación fiscal.

Aunque aún no se ha evaluado oficialmente el valor de las obras de restauración de la catedral, cuyo techo y aguja se hundieron devorados por las llamas, varios expertos estiman el costo total de las obras en entre 600 a 700 millones de euros.

Algunos diputados han sugerido repartir el dinero restante, una vez concluidas las obras, entre otras catedrales o iglesias en peligro en Francia. Pero para poner fin a la polémica, el ministro de Cultura, Franck Riester, afirmó que todo el dinero recabado irá a Notre Dame.

La segunda parte del proyecto de ley es más controvertida. Plantea la creación por decreto de un establecimiento público encargado de concebir, realizar y coordinar las obras. Instaura asimismo, también por decreto, un régimen de derogación de las reglas de urbanismo y protección del medioambiente para agilizar las obras.

Algunas voces ya se han alzado para criticar este texto. “Hay un riesgo de crear precedentes. Hay demasiada precipitación”, estimó Stéphane Bern, especialista en temas de patrimonio.

Para algunos, la celeridad, responde al deseo del presidente Emmanuel Macron de reconstruir Notre Dame, uno de los monumentos más visitados en Europa, en un plazo de cinco años, es decir para 2024, año en el que París acogerá los Juegos Olímpicos.

Pese a que ha pasado cerca de un mes desde el devastador incendio, aún se desconoce qué lo provocó. Los primeros indicios apuntan a que el fuego se originó accidentalmente, probablemente por un cortocircuito.