La aparición de Matías Pera y un testimonio clave en el juicio al «Panadero»
El detallado relato que brindó como testigo echó luz sobre cómo se estructuraban las actividades de los integrantes de la barrabrava rojinegra cuando Ochoa se convirtió en líder y sobre las luchas internas entre sus integrantes.
- Judiciales
- Feb 15, 2017
Este miércoles tuvo lugar otra agitada jornada en los Tribunales Provinciales de Rosario, dónde continúan las audiencias del juicio al ex líder de la barra brava de Newell´s Diego «Panadero» Ochoa, acusado de ser el instigador del homicidio de su antecesor, Roberto «Pimpi» Caminos.
La particularidad de la jornada estuvo dada por la presencia de Matías Pera y el ex presidente del club Rosario Central, Horacio Daniel Usandizaga. El primero de ellos dos tuvo un lugar protagónico en la audiencia de hoy, brindando un jugoso testimonio como testigo.
La declaración de Pera resultó esclarecedora en cuanto a manejos y estructuras dentro de la barra brava rojinegra en el tiempo en que el «Panadero» tomó el control de la misma.
El ex barra rojinegra declaró que se había conformado un «grupo de choque» del cual Ochoa era el líder y él mismo era partícipe. Y dio claros detalles de como operaba ese grupo, cómo se reunían y cómo decidían qué se iba a introducir dentro del club y de que manera.
Una larga lista de conocidos nombres se desprendieron del testimonio de Pera, Maxi «el Quemadito» Rodríguez, Sergio «el Quemado» Rodríguez, quien también estará presente en el día de hoy como testigo, «Betito» Godoy, quien ya fue condenado por la muerte de «Pimpi» Caminos, Diego Báez y el «Pollo» Bassi entre otros. Todos esos nombres,entre los que se incluyó, fueron sindicados por Pera como los principales cabecillas de ese «grupo de choque» que operaba dentro de la barrabrava de Newell´s para desplazar a Roberto Caminos y quedarse con el liderazgo de la misma.
Según el testimonio de Pera, el «Panadero» tenía «mucha» cabida dentro de la Comisión Directiva del club y que «se hacía lo que él quería». Además, declaró que Guillermo Lorente, el entonces presidente de la institución, respondía directamente a Ochoa y le daba lo que él pedía, como entradas, como carnets, como socios plenos, entre otras cosas. También dio detalles de cómo se ingresaban determinados tipos de objetos al club, como armas, durante los partidos y reveló que ya estaban dentro de la institución cuando se realizaba la requisa. Dio el nombre de al menos dos policías que participaban en esas operaciones.
Además relató que Ochoa, para que este grupo respondiera a su mando, les había prometido muchas cosas. Y se puso de ejemplo a sí mismo, señalando que le había ofrecido ser parte del gimnasio del club y trabajar como «patovica» en los espectáculos que allí se realizaban, y «nunca cumplió ninguna de esas promesas».
«Desde el primer día que pisé la cancha, la pisé resentido porque Ochoa nunca cumplió con lo que había prometido, ni a mi, ni a todos los que estábamos ayudándolo para que el Pimpi Caminos saliera e ingresara él a dirigir la barra», señaló Pera.
Algo que enfatizó Pera en su declaración es que este supuesto grupo de choque se dividía entre los «patovicas» y los «pistoleros». Los primeros, entre los que se ubicó, se ocupaban de «golpear cuando era necesario» o «cuando no se pudiera disparar», o bien para custodiar a el «Panadero».
Matías Pera fue condenado a tres años de prisión en junio de 2015 por asaltar y golpear a Diego «Panadero» Ochoa, en un incidente que pasó a la historia como la «entangada», ocurrido en septiembre de 2010. La sentencia fue apelada por su entonces defensor, Marcos Cella, y confirmada en septiembre de 2016.

