MARTES, 20 DE OCT.

¿La polarización volverá a derrotar al Frente Progresista?

El lugar del Frente Progresista y de Santa Fe dentro de una grieta nacional que se profundiza. La imagen positiva de Lifschitz y la cosecha de Contigiani. Replanteo de campaña. La pata territorial y la pata discursiva. Opciones. Por Jorge Alberto Ripani.

Por Jorge Alberto Ripani*

El resultado de las PASO en Santa Fe fue el ejemplo más cabal de la polarización que vive el país. La derrota de las avenidas del medio se llevó puesto, incluso al Frente Progresista gobernante. Así, les fue parcialmente bien a los dos que se benefician con la grieta: Unidad Ciudadana dentro del Frente Justicialista (516.803 votos) y Cambiemos (500.832). Pasaron a segunda vuelta, superando el “piso proscriptivo” como le llama la izquierda cosmopolita: Jorge Boasso 6 %, el FIT 2.14 %, Del Frade con casi 3 %, Ciudad Futura con casi 3 %, Amalia Granata con 3,54 % y Diego Giuliano 4,23 %.

De repetirse este escenario, los ganadores meten 4 diputados nacionales, Cambiemos 3 y el Frente Progresista 2.

¿Cómo sigue esto para los socialistas? El Frente Progresista sacó 220.728 votos y es la segunda vez que no logra “alambrar” (término que le hemos leído por primera vez a Mauricio Maronna) la provincia. Hermes Binner había cosechado una dura derrota en la categoría a Senador Nacional hace dos años. Con el diario del lunes, la decisión del gobernador de no desdoblar las elecciones provinciales y nacionales, dio malos resultados en lo electoral: se le nacionalizó la elección; consecuentemente complicó a las candidaturas locales (léase Javkin, Jatón en Santa Fe y los candidatos a presidentes comunales progresistas). Y buenos resultados en cuanto a porotear a los verdaderos radicales progresistas. La permanencia de radicales dentro del Frente Progresista  en lo provincial y en Cambiemos en lo nacional era insostenible ideológicamente, desde cualquier óptica.

Entre los derrotados de las llamadas avenidas del medio (Massa, Randazzo, Lousteau, De la Sota-Schiaretti, etc.), está el PS. Las avenidas del medio, quedaron como una callecita y en octubre serán una cortada. Sin embargo, creemos que si alguno de estos espacios tiene alguna mínima chance de que no se lo siga comiendo la polarización, son los que son oficialismo en sus provincias. Para eso sus principales dirigentes (Lifschitz, Bonfatti, Binner), deben encerrarse en una sala, convocar seriamente a su rival en la interna María Eugenia Smuck, a los demás radicales progresistas (Pullaro, Fascendini, Henn), tal vez también a Rubén Giustiniani con miras a 2019, a la juventud del partido y  juramentarse salir a caminar localidad por localidad y barrio por barrio de Rosario –lo territorial- junto con su candidato Luis Contigiani. También recorrer todos los set de TV posibles. Como dijo Enzo Faletto, “En una conversación incidental con Fernando Henrique Cardoso, él me dijo: “Mira, cambio con gusto 300 mítines de plaza por 5 minutos en televisión. En Brasil, en 5 minutos de televisión llego a 60, 70 millones de personas. Con 300 mítines de plaza no llego ni a 250.000, y esa es una diferencia enorme.”

Tenemos que ser bien claros en esto: la situación de cara a octubre del Frente Progresista es como la de un equipo que va perdiendo por dos o tres goles y quedan 15 o 20 minutos de juego. Debe poner toda la carne en el asador en los próximos 40 días. En cuanto a los barrios de Rosario, si bien es cierto que el PS tiene una deuda pendiente en relación al centro en cuanto a obras, también es cierto que ha decaído la presencia territorial militante en comparación con Roy López Molina o el peronismo. Lifschitz hablo de mayor “compromiso militante”. De eso se trata. Sabemos que todos los partidos se apiolan con el paso del tiempo. El mayor compromiso militante es una de las patas a fortalecer, depende de las pasiones, del entusiasmo y también depende de los recursos que se bajen de arriba para el asistencialismo.

El resultado máximo al que podría aspirar es el retorno del escenario de 3 tercios, donde se lleven 3 diputados cada uno. Siguiendo a David Narciso “La otra cuestión es de dónde sacar esos votos. Hay 200 localidades donde no hubo primarias, más de 40 boletas que no superaron el piso y no estarán en la general y alianzas adversarias que se cree que no podrán evitar fuga de votos”. En muchas de esas 200 localidades es gobierno y ahora tiene que revalidarlo. Para quitarle votos a Boasso, debería crecer por derecha, cuestión difícil pues en todo caso, esos votos migrarían a Cambiemos. “Caranchear” (como dice el turco Asís) al FIT por izquierda, parece difícil, puesto que ese espacio está en su piso mínimo y sus votantes son fieles. Caranchear  un voto de centro izquierda no peronista por el lado de Del Frade y Tepp parece un tanto posible. Y fundamentalmente tienen que salir a re-enamorar a los votantes que ya los han acompañado, a ese 18% que le falta para llegar a lo que sacó en 2015.

En lo discursivo-comunicacional, es distinta una avenida del medio que no es gobierno y que formaba parte de alguno de los dos polos como Randazzo, Massa o Lousteau que el Partido Socialista que es gobierno hace muchos años en Santa Fe y nunca formó parte de las dos identidades aglutinantes. Consiguientemente debe intentar volver a “alambrar la provincia”. En vez de referirse constantemente a la agenda mediática hegemónica impuesta desde CABA, debe hablar de los problemas cotidianos de las localidades santafesinas. Seguramente tiene logros por mostrar. Debe priorizar la defensa federal de Santa Fe e intentar tildar a los otros candidatos como los candidatos de Buenos Aires. A diferencia de lo que creen algunos de que deberían pegarse a Macri o a Cristina, pensamos que el socialismo no puede hacer eso. Su única alternativa es mirar la elección con ojos provinciales y que ocurra lo que tenga que ocurrir.

Si bien es distinto a intención de voto, la imagen positiva de Miguel Lifschitz es alta, alrededor de 50 %, Luis Contigiani sacó 12 %. Hasta ahora no se conocen encuestas provinciales serias de cara a octubre y todas se parecen más a operaciones. Todavía Contigiani, tiene un alto grado de desconocimiento. Creemos que las declaraciones del gobernador, en el sentido de una futura presidencia, han sido acertadas y que necesitan mayor cobertura, pues dan el mensaje de que hay un modelo santafesino presentable y exportable.

Ahora han escogido a Galassi como Jefe de Campaña y es una elección saludable. Siguiendo con Narciso “En 2007, la campaña que permitió a Binner alcanzar la Casa Gris tuvo su pata política con Bonfatti, y la comunicacional con Galassi. En 2011, con Bonfatti lanzado a suceder a Binner, Galassi concentró ambos roles. Y terminó siendo clave en esa gestión: ministro de Gobierno en lo formal, jefe de gabinete en la práctica.”

Por ahora, el Frente Progresista puede sacar 1, 2 o 3 diputados nacionales. Si saca 1 no estará acabado y si saca 3, no será un cheque en blanco. El 2019 está lejos y no se sabe de qué color estará pintado.

* Docente de las materias Historia Constitucional Argentina y Latinoamericana de la Facultad de Derecho UNR y Vicepresidente del Instituto de Derecho Público y Ciencia Política del Colegio de Abogados de Rosario.

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