Macri presionó a la cúpula de la CGT para bajar el tono de la protesta gremial
El Presidente llamó a los sindicalistas para que levantaran la marcha del martes y no llamaran a un paro. Los jefes de la central sindical aceptaron a medias el pedido.
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- Mar 9, 2017
El presidente de la República, Mauricio Macri, se ocupó en forma personal de seguir las decisiones de los jefes sindicales del peronismo sobre la movilización y el llamado a una huelga nacional, un suceso que finalmente no tiene fecha prevista.
El viernes 3, Macri se enteró por uno de los ministros que en una reunión de los gremialistas más influyentes de la CGT se habían discutido dos posiciones diferentes pero no del todo disímilesrespecto a la medida de fuerza que anunciaría la central obrera.
Macri utilizó varios métodos de persuasión para evitar que ocurran las dos cosas. Hacía varios días le había liberado fondos multimillonarios a las obras sociales sindicales a los que el Estado les debía presupuesto destinado para atender a sus pacientes No quería ni movilización el martes, y menos que se informe frente a una multitud cuándo sería el primer gran paro que enfrentaría su gestión. Según reconstruyó Clarín en base a fuentes sindicales que fueron testigo de estos hechos, el mismo Presidente habló por teléfono para quejarse e intentar persuadir a los cegetistas de que no tomen esas dos acciones de reclamo en un mismo día. No ocurrió.
Clarín pudo saber en base a fuentes que conocieron detalles de esta trama, que el Presidente recibió una respuesta dual.
El lunes fueron otros funcionarios los que intentaron “operar” políticamente con el triunvirato cegesita, y también con otros gremialistas con los que mantienen amistades de años. Mario Quintana, vicejefe de Gabinete, habló con la cúpula de la CGT y con el el siempre oficialista jefe de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés “El Centauro” Rodríguez, aprendiz de los placeres que dan las buenas obras de arte.
Esas gestiones no lograron frenar la marcha ni la pelea que se desató frente al escenario en el que, por primera vez en años, se mostraron unidos los secretarios generales de la CGT antikirchnerista con jefes de los movimientos sociales que habían sido ultraoficialistas en la última década, como Emilio Pérsico, del Movimiento Evita.
El presidente no evitó que la movilización del martes inundara de manifestantes al centro porteño.
Pero la fecha de la huelga que tanto lo aquejaba no se formalizó.
El tiempo dirá.

