¿Cuántos presidentes se necesitan para restaurar el Monumento Nacional a la Bandera?
En nueve años, se hicieron tres licitaciones diferentes y el primer presupuesto representa en pesos apenas un 6% de la última licitación aceptada por el gobierno de Alberto Fernández. Actualmente, las obras están paradas y el Estado le debe a la empresa encargada cerca de 400 millones de pesos.
- Ciudad
- Jun 20, 2024
POR MANUEL PAROLA
Las obras de restauración del Monumento Nacional a la Bandera fueron anunciadas por primera vez el 20 de junio de 2015, en un acto por el Día de la Bandera liderado por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Desde entonces, el derrotero del monumento más importante de la ciudad no ha hecho más que extenderse en el tiempo, al cabo que el lavado de rostro del mítico barco de mármol puede medirse en licitaciones caídas, en años, en presidentes y en escándalos.
A pocos meses de las elecciones presidenciales, la Jefa de Estado anunció las obras de restauración del Monumento, las cuales fueron licitadas por la Nación en $58.700.000 (lo que equivaldría a 6,45 millones de dólares de aquel entonces), mientras que el plazo aproximado para la obra era de doce meses.
Por aquellos días, el movimiento de papeles e influencias que terminaría en tan esperado anuncio fue llevado adelante por la intendenta Mónica Fein en compañía de empresarios locales e integrantes de la Cámara de la Mediana Empresa (Came), quienes formalizaron el pedido de otorgamiento de esas obras el 27 de febrero de ese mismo año y rápidamente en junio se asignó la partida presupuestaria.
Originalmente, el estudio de costos entregado al gobierno nacional contemplaba las obras de accesibilidad al Monumento y a sus diferentes áreas, la sala de las Provincias, climatización de la sala de las Banderas, un nuevo motor para el ascensor y la impermeabilización del hormigón armado, revestido en mármol travertino de toda la zona del Patio Cívico y el Propileo.
La segunda licitación
No obstante, las obras apenas comenzarían a marchar a paso lento y el cambio de signo político en Argentina trajo consigo una nueva licitación por parte del gobierno de Mauricio Macri, que en julio del 2016 firmó un nuevo convenio con el municipio, liderado en ese entonces por una reelecta Mónica Fein, quien aceptó un cambio de paradigma en todo sentido en la planificación de las obras.
El nuevo convenio, firmado por las autoridades municipales y el Estado nacional, con la rúbrica de Rogelio Frigerio que en esos años cumplía funciones como el ministro del Interior de Cambiemos, y del secretario de Obras Públicas, Daniel Chaín, proponía tres cambios significativos: dividir los pagos de la obra entre Nación y Municipio (70-30 respectivamente), un aumento del presupuesto del 43,5% con un estudio de costos de 135 millones de pesos (o 9 millones de dólares, a valores de julio de 2016, por encima de lo costeado apenas 13 meses antes) y una ampliación de los elementos a poner en valor y, por consiguiente, de los plazos de obra a 18 meses.
El nuevo plan de refacción sería financiado por Nación por suma de $95 millones de pesos, mientras que la Municipalidad colocaría el monto restante y se haría cargo del diseño, contratación, ejecución, inspección y mantenimiento de las obras, según establecía el acuerdo.
Firmado el acuerdo entre ambos Estados, el llamado para la segunda licitación fue realizado el 30 de agosto de 2016 para llevar adelante la Etapa I de la restauración del Monumento, lo cual abarcaba la reparación de estructuras de hormigón, revestimientos, impermeabilizaciones, sellados, la creación de rampas y salvaescaleras, y la renovación de la Sala de las Provincias.
Los sobres fueron abiertos en septiembre y la municipalidad le otorgó la licitación a la empresa Creaurban S.A., del Grupo ODS y ex integrante del grupo Socma (Sociedades Macri) de Franco Macri, padre de Mauricio, jefe de Estado. Franco se había desprendido de la empresa el mismo día que su hijo lanzó su candidatura a Jefe de Gobierno porteño, para venderla a Ángelo Calcaterra, nada más y nada menos que primo del entonces presidente Mauricio.
La elección de la empresa relacionada a la familia presidencial trajo polémica a nivel nacional, dado que fue puesto en duda que la oferta de Creaurban S.A fuera la más baja, siendo que además la empresa no tenía antecedentes de haber trabajado en la ciudad.
En su momento, la concejala de La Cámpora Marina Magnani sostuvo que resultaba «al menos sospechoso que una empresa sin radicación en la ciudad pueda generar la infraestructura necesaria para realizar las obras comprometidas, a un precio inferior que las empresas locales».
«Lo que resulta inadmisible es que realicen una licitación hecha a medida de la familia presidencial utilizando el símbolo de la soberanía nacional, otra muestra más de desprecio por la Patria, y un segundo agravio al Monumento a la Bandera», concluyó. Sin embargo, la licitación siguió su curso y algunas operaciones de diagnóstico comenzaron en marzo del 2017.
A la postre, en marzo de 2018 la Municipalidad hizo pública su preocupación sobre las demoras en los pagos por parte del gobierno de la Nación. El Monumento tomó un color más claro dado que se habían realizado tareas de limpieza, pero el proyecto estaba lejos de terminar.
El pliego entregado a la empresa del primo presidencial estipulaba que las obras debían concluir exitosamente en septiembre de 2018, pero apenas estaba completada el 35% de las obras. En ese escenario, llegó 2019 y la situación sólo empeoró: el gobierno saliente de Mauricio Macri extendió los plazos por medio de una prórroga hasta septiembre de 2019 y pasó de 147 millones de pesos anunciados a 74 millones: medio millón por encima de la mitad del presupuesto inicial. En dólares, el presupuesto era de 1.973.333 a valores de esa fecha, menos de una tercera parte.
El derrotero de las obras no vio fin con el visto bueno del poder central y en febrero de 2019 el Estado Nacional cesó el contrato con Creaurban S.A.
Otro gobierno, otra etapa
El obrador que descansaba de frente a la proa del Monumento era parte del paisaje del Parque Nacional Monumento a la Bandera desde hacía cinco años, hasta que fue retirado el 21 de septiembre de 2020, en medio de una pandemia que consternó al mundo y que se llevó puestas las promesas de un nuevo presidente, Alberto Fernández, de terminar las obras del Monumento.
En julio de 2022, el gobierno del Frente de Todos lanzó una nueva licitación, tras prometer la reactivación y finalización de las obras, pero hubo un problema: la inversión presupuestada había sido de 530 millones de pesos (es decir, 4.281.098,5 dólares a valores de julio de 2022) pero los sobres entregados por las empresas interesadas en llevar adelante la emblemática tarea eran muy superiores a ese monto, duplicando el presupuesto a invertir. Inflación y descontrol cambiario mediante.
Finalmente, el sobre por el cual se adjudicó la obra a la empresa rosarina Dyscon fue por 967 millones de pesos, que a valores de esos días, eran 6, 699 millones de dólares (por encima del monto original de 2015 en la divisa norteamericana), con un plazo de obra de nueve meses. Al momento de adjudicarse la licitación, los plazos daban a entender que el 27 de febrero de 2024 el presidente entrante debería poder llevar adelante un acto en un Monumento completamente restaurado. Pero no.
La era de la motosierra y algo más
El cambio de gobierno entre el Frente de Todos y La Libertad Avanza dejó como prolegómeno un gran problema para la empresa Dyscon, dado que el gobierno saliente dejó como saldo un muy importante atraso en los pagos y en la actualización de los montos para financiar las obras.
El 5 de marzo la constructora rosarina informó a la Secretaría de Obras Públicas (ex Ministerio nacional de Obras Públicas) el freno de las operaciones debido a la falta de presupuesto.
«La empresa Dyscon SA consensuó con la Inspección de Obra, a cargo de personal técnico de la Secretaría de Obras Públicas (ex Ministerio de Obras Públicas de la Nación) la neutralización de los plazos de la obra MHN Puesta en Valor del Monumento Nacional a la Bandera – Etapa II”, detallaron en un comunicado publicado por la firma y agregó: «La neutralización de plazos de una obra es una alternativa existente en contratos de obra pública que se puede dar por diferentes motivos, como técnicos (imposibilidad técnica de ejecutar un tipo de obra, faltantes de materiales irremplazables en la misma, falta de defunciones referidas a cambios proyectuales, etc.) o contractuales (falta de recursos económicos), entre otros».
Según explicaron desde la empresa, el gobierno de Javier Milei arrastra una deuda de cerca de 400 millones de pesos por trabajos ya realizados, mientras que el gobierno de Fernández no había actualizado los montos desde abril de 2023: «Los motivos que llevaron a tomar la decisión (de detener los trabajos) están basados en el atraso en los pagos, teniendo en cuenta que el último certificado abonado a la empresa corresponde a agosto de 2023 (a valores de abril de ese año)”. A su vez, el texto de la constructora precisó que “esto significa que a la empresa le están abonando con precios de hace 11 meses».
Mariano Schor, titular de Dyscon y presidente de la Cámara Argentina de la Construcción regional Rosario, explicó a Rosario/12 que “cuando la gestión anterior se fue, quedó una deuda que no se cobró y hasta el momento no pudimos cobrarla tampoco con este gobierno. Ya no tenemos más capacidad financiera para seguir soportando”.
El referente de los empresarios constructores aseguró que los diálogos con el Ministerio de Infraestructura de la Nación persisten, pero se trata de “funcionarios de carrera” que no tienen directivas claras, tras el despido del responsable del área, Guillermo Ferraro, a principios de año, abonando a la incertidumbre general.
“A comienzos de año, cuando todavía estaba el ministro Ferraro, nos llamaron y nos dijeron que efectivamente querían continuar la obra. Incluso nos consultaron si había posibilidad de que estuvieran listas para el 20 de junio, a lo que nosotros respondimos que no había inconveniente. A partir de eso se aceleraron los trabajos y se empezaron tareas nuevas, con esa fecha como límite en el cronograma. Pero junto a eso planteamos que necesitábamos un flujo de fondos para poder continuarlas. Hasta el día de hoy, 6 meses después, no tuvimos respuestas”, relató Schor.
Sin embargo, a horas de la fecha citada, el Monumento sigue como ocho años, tres licitaciones y dos presidentes antes: rodeado de andamios.

