Se rompe el alto el fuego entre Israel y Hamas y multitudinarias manifestaciones anti-gubernamentales en Serbia
Santiago Toffoli y Emilio Ordoñez analizan una nueva semana de tensión en medio oriente y las masivas manifestaciones en el país europeo en rechazo al gobierno de Alexander Vucic.
- Café Internacional
- Mar 26, 2025
En otra edición de Café Internacional la atención se centró en dos de los puntos más calientes del globo. Una vez más, la región que ocupó lo principal del análisis es Medio Oriente, tras la ruptura de la tregua entre Israel y el grupo islamista Hamas vigente desde mediados de enero, ruptura que se concretó en nuevos ataques israelíes al territorio palestino. Por otro lado, los Balcanes vuelven a ser noticia con la continuidad de las manifestaciones antigubernamentales en Serbia, que representan el desafío más importante para el Ejecutivo conducido por Alexander Vucic, en una región volátil donde los ecos de la guerra civil en los años ‘90 todavía resuenan con intensidad.
El fin del alto el fuego en Gaza estuvo precedido de semanas de incertidumbre en torno al futuro del plan de tres fases, que involucraba tanto la retirada definitiva del ejército israelí como un plan de reconstrucción integral de la infraestructura local. La disputa entre ambas partes se centró en la intención de extender la primera fase de la tregua, centrada principalmente en el intercambio de rehenes israelíes por presos palestinos. Las diferencias en torno a las implicancias de esta extensión, sumadas a la presión de Estados Unidos en este sentido, propiciaron el retorno a la fase armada del conflicto por parte de Israel. En la entrevista con la analista del IREMAI (UNR) Sara Matelica, se abordaron los interrogantes que suscita esta vuelta a las armas. ¿Vuelve todo a fojas cero? ¿Hay una coordinación entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu o hay competencia entre ambos por la gestión del conflicto? Estos y otros interrogantes son hoy la clave que define el derrotero futuro del conflicto.
Por otro lado, el temor a la inestabilidad política en Serbia preocupa en Europa, que sigue con atención las manifestaciones que desde hace cuatro meses mantienen bajo presión al presidente Alexander Vucic, y que ya han forzado la renuncia de tres funcionarios, incluido el primer ministro Milos Vucevic. Todo se desató el pasado mes de noviembre con el derrumbe de la marquesina de la estación de trenes de Novi Sad, la segunda ciudad en importancia en Serbia, y que dejó un saldo de 14 muertos. Desde entonces, las muestras de descontento, encabezadas por el colectivo de estudiantes universitarios, fueron creciendo tanto en lo territorial como en cuanto a representatividad, llegando a convocar la mayor manifestación en la capital, Belgrado, desde la caída del fallecido ex presidente Slobodan Milosevic en octubre de 2000. En una región sensible como los Balcanes, donde todavía resuenan las repercusiones de la guerra civil que destrozó a Yugoslavia, cualquier variación de la dinámica política es vista con recelo. El análisis recorre no sólo las causas profundas de estas manifestaciones sino el papel de actores como Estados Unidos, China o Rusia en Serbia, de forma de entender la posición real del propio presidente.
Finalmente, en la clásica Última Columna, Lautaro Murialdo siguió el camino trazado por el análisis de la situación serbia y lo que dejó la guerra civil yugoslava para abordar ésta última desde la ruptura de amistades de personas pertenecientes a distintas comunidades. En este caso, Murialdo recomendó el documental “Once Brothers”, en el cual la leyenda del básquet serbio Vlade Divac recuenta su amistad con otra leyenda, el croata Drazen Petrovic, y como la guerra destruyó la amistad entre ambos, un divorcio que empezó, paradójicamente, en los mismos festejos del campeonato mundial obtenido en Argentina en 1990, y en el que un rosarino parece haber jugado un papel relevante, en una trama digna de un cuento de Fontanarrosa.

