JUEVES, 04 DE JUN.

Lo de todos los miércoles: nueva represión contra los jubilados en el Congreso

Efectivos de Seguridad nacional arremetieron con palos y gases contra los adultos mayores, evitando que se manifiesten sobre la Avenida Rivadavia, en Capital Federal. Se llevaron detenido al padre Paco Olveira. Varios heridos.

 

Otro miércoles y la moneda corriente de siempre en el Congreso: nueva represión contra los jubilados. Una práctica que empezó a hacerse habitual por parte del Gobierno desde hace meses, utilizando todo su aparato estatal violento para dispersar las protestas contra las políticas de ajuste y el recorte de medicamentos.

En ese sentido, efectivos de Seguridad nacional arremetieron con palos y gases contra los adultos mayores, evitando que se manifiesten sobre la Avenida Rivadavia, en Capital Federal. Se llevaron detenido al padre Paco Olveira, quien nuevamente fue golpeado por las Fuerzas Federales. Además, hay varios heridos.

 

Prefectura Naval, Gendarmería y la Policía Federal volvieron a aplicar el protocolo antipiquetes contra los manifestantes, violentándolos salvajemente, anulando el derecho legítimo a la protesta. El sector social más vulnerable reclama por aumento de haberes y contra el atropello a sus derechos básicos, lo que imposibilita vivir con una jubilación digna y deteriora aún más la calidad de vida.

Todo empezó cerca de las 15. La tensión comenzó cuando la Policía avanzó a pie, con escudos y gas lacrimógeno contra un grupo de manifestantes que se encontraban sobre la Avenida Callao. Ante esto, se produjeron empujones y forcejeos entre los jubilados y los efectivos policiales.

Como cada miércoles, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, desplegó un extenso operativo alrededor del Congreso, vallándolo completamente para evitar el acercamiento de los jubilados a la zona, con un despliegue de fuerzas numeroso, llenando de efectivos las veredas e interrumpiendo el tránsito en el lugar.

Bullrich lleva adelante un movimiento gigantesco, gastando millones de pesos en violencia institucional, con el solo objetivo de impedir un reclamo completamente legítimo: el de jubilados y jubiladas que -en el caso de quienes perciben la mínima- cobran cerca de $350.000.

El Gobierno justifica su modelo de miseria planificada con represión contra los más necesitados, que esta vez fueron acompañados por los curas en la lucha, los cuales también se solidarizaron y respaldaron al padre Paco en la protesta. De hecho, se encontraban rezando hasta que las Fuerzas de Seguridad decidieron avanzar con el operativo para disuadir a los manifestantes.

 

 

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