Valeria Schapira: “Descubrí que tenía muchas cosas que no había llorado lo suficiente”
La periodista y escritora rosarina presentó su nuevo libro “Rea(R)marme”, en el que cuenta en primera persona, su camino hacia la salida de una depresión.
- Cultura
- Por Mario Luzuriaga
- May 23, 2025
Valeria Schapira es una de las periodistas que siempre está contando nuevas experiencias y las transmite a través de Internet y en sus libros. En esta oportunidad, expone un momento de su vida en el que atravesó por mucha oscuridad. De ese episodio es que nació “Rea(R)marme”, un libro que narra un proceso de reconstrucción, y recorre un camino para rearmar las piezas de un corazón que quedó desarmado después de pérdidas, de destratos, y de un vínculo muy insano.
La escritora habló con Conclusión acerca de este momento y de cómo se sale, o no, del todo, de la depresión.
– ¿Por qué te animaste a contar este rearmado de tu vida?
– En realidad el libro me escribió a mí, generalmente soy escrita por las cosas. Tuve un período muy oscuro, estuve con depresión, y digo que “vomité” de ese momento un montón de escritos. En el medio la editorial me pidió una reedición de “Dolores del alma”, un libro que se lanzó hace más de diez años; y me dije que no era la misma de ese libro, entonces pedí escribir otra cosa. Estaba transitando este momento y me sentía que estaba dentro de un lavarropas, por momentos estaba estable, y por otros, empezaba a centrifugar. Era un período de turbulencia total que después pude ponerle un nombre que era la depresión. Me costaba horrores levantarme de la cama, pero después me enchufaba y viajaba por el mundo y escribía; pero no estaba bien. Después vino la propuesta de este libro, que es mi relato en primera persona, pero viene hilvanado con un montón de reflexiones sobre la salud mental y las cosas que realmente importan.
– ¿Cómo está estructurado el libro?
– Mi editora hizo que vaya transitando desde la oscuridad hacia la luz. Empiezo por perderme, las sombras, lo que me significó el arte, la depresión, el dolor de un desamor, hasta llegar al camino de salida, que por suerte lo pude transitar.
– ¿Fue difícil transitar ese camino hacia la luz?
– No es fácil, no se si terminé o si se termina alguna vez. Descubrí en el lavarropas este en donde empezó todo, había una serie de cosas que confluyeron. Un desamor, una relación que no fue una pareja, que tuvo sus componentes abusivos, emocionalmente hablando; hubo circunstancias externas que me fueron metiendo de a poco en una oscuridad tan fea, que llegué a pensar cosas muy feas. Y como entiendo que, a estas alturas, tenía muchas herramientas pedí ayuda. Si bien me atendía un terapeuta, me fui de raje al padre Ignacio, empecé a trabajar con una especialista en duelos; y descubrí que tenía muchas cosas que no había llorado lo suficiente. Más allá de todo lo que detonó esta depresión, que no creo que sea una sola causa, confluyeron un montón de cosas, creo que había cosas que no las terminé de llorar.
– ¿Escribir este libro fue esa luz para salir de la oscuridad?
– Esto fue un vómito realmente, pero la parte de la edición fue más linda porque le fui agregando textos cuando me empecé a sentir mejor. Al principio, los manuscritos originales eran un bajón, porque lo estaba escribiendo una persona deprimida. Después se fue hilvanando con cosas muy lindas, ya que trabajo mucho mi parte espiritual, no así la religiosa, entonces hay muchos textos lindos y motivadores. Hay mucho del budismo porque me gusta mucho su filosofía; hay mucho texto inspirador que va más allá de lo que me pasó a mí. Hoy por hoy sigo siendo un ser humano común, que se pelea con alguien que te tira el auto encima, pero me conecto con cosas que disfruto, de dormir siestas eternas, comer rico y ver amigas. Me doy el lujo de paladear la vida, y no voy detrás de cosas superfluas. Soy un ser humano que busca estar mejor.
– ¿El amor y el desamor son causas que te llevan a la depresión?
– Confluyeron factores, porque este señor, no porque me haya enamorado. Me enamoré mal, con desesperación, y el amor y la desesperación nunca van de la mano. Pero claro, había una serie de circunstancias que confluyeron; primero el tema de la edad, tengo 55 años y las mujeres atravesamos cambios hormonales muy importantes que también aportan a nuestros estados anímicos. Empecé a constelar con una persona muy irresponsable, no es la primera vez que me pasa, era muy trucho y eso no está bueno. Cuando uno está en un estado de mucha vulnerabilidad se agarra de cualquier cosa. Yo hice terapia toda mi vida, pero estaba en la maratón del sanar y me lo cruzo. Fue una relación corta pero intensa, donde se mezclo de todo y la pasé muy mal, y ni siquiera se enteró.
– Es importante que el otro se de cuenta de las consecuencias que le deja a uno.
– Yo creo que hay personas que no quieren darse cuenta, que no les importa. Durante el proceso le decía que no la estaba pasando bien, pero bueno fue un catalizador que pasará al recuerdo. Lo importante es qué nos pasa a los que establecemos este tipo de vínculos, cuando estamos en vulnerabilidad, y cuando estamos muy en carne viva, y en vez de escapar, agarramos el salero y nos barnizamos de sal.

