Un año sin Loan: la familia no se rinde y clama por la verdad
A doce meses de la desaparición de Loan Danilo Peña, sus padres renuevan el pedido de justicia con una convicción intacta, creen que su hijo está vivo. La causa ya tiene 17 imputados, pero aún no ofrece respuestas claras.
- Info general
- Jun 13, 2025
A un año de la misteriosa desaparición de Loan Danilo Peña, el niño correntino que conmovió al país, la angustia de su familia sigue intacta. Lejos de perder las esperanzas, sus padres, José Peña y María Noguera, sostienen con firmeza que su hijo está vivo y renuevan el reclamo por justicia y verdad. En una causa con 17 personas imputadas y múltiples hipótesis abiertas, la ausencia de Loan continúa siendo un dolor abierto que aún no encuentra explicación.
Desde aquel 13 de junio de 2024, cuando se vio por última vez a Loan, hoy con seis años, su familia no dejó de buscarlo ni un solo día. En declaraciones recientes a medios locales, los padres del niño volvieron a expresar su dolor, pero también su fe inquebrantable. “La angustia que tenemos no es que no se avanzó nada, sino de no saber la verdad”, confesó José Peña, reflejando el vacío que dejó la falta de respuestas.
Con el paso del tiempo, la teoría de un accidente o una pérdida en el monte fue completamente descartada por la familia. María Noguera fue contundente “Loan no se pudo haber perdido. Él no conocía la zona, le tenía miedo al monte y a las vacas”. Para ella, las circunstancias indican otra cosa “a Loan se lo llevaron. No avisaron en el momento para ganar tiempo”.
En este sentido, la madre recordó que la última vez que lo vio fue cuando él insistió en acompañar a su padre a un almuerzo en casa de su abuela, Catalina. Aquel día, según José Peña, nadie sabía que el niño asistiría, lo que desmiente la idea de una reunión organizada. “Llevaba comida para dos o tres personas, no para un grupo grande”, aseguró. Entre las personas que estaban presentes ese día, figuran varios de los hoy imputados, como Carlos Pérez y Victoria Caillava, cuya presencia, según el padre habría evitado su asistencia si lo hubiese sabido de antemano.
Por otra parte, José apuntó con firmeza a dos personas a Antonio Benítez, quien fue directamente al naranjal cuando comenzó la búsqueda, y su propia hermana Laudelina, señalando que ambos “saben más de lo que dicen”. Esta sospecha se refuerza con el testimonio de María, quien está convencida de que “alguien miente” y que existe un “pacto de silencio” entre los involucrados. “Quiero que me digan qué hicieron con Loan o dónde está”, pidió con desesperación.
Pese a las especulaciones, los padres descartan tajantemente cualquier acusación que los vincule con la venta o desaparición de su hijo. “Si lo hubiéramos vendido, ¿por qué seguiríamos peleando por él?”, respondió María ante los dichos de defensores de los imputados.
En cuanto al proceso judicial, la familia mantiene una mirada positiva hacia la jueza Cristina Pozzer Penzo, a quien reconocen por su compromiso y valentía “Está dejando la piel en el caso”, afirmó José Peña. Para ellos, los cuestionamientos hacia la magistrada responden a “intereses políticos y policiales”.
Sin embargo, también hubo desilusiones. José y María mencionaron con dolor la actitud de abogados anteriores como Fernando Burlando y José Gallego, quienes aseguran abandonaron la causa. “Nunca estaba, no venía, y cuando dijo que el caso estaba al 98%, se fue”, recordaron.
En medio del dolor, María encuentra algo de consuelo en los sueños “Soñé que estaba jugando, con el buzo que me llevaron para peritar”. Sin embargo, la ausencia de su hijo la golpea todos los días. “Veo la hora de entrada a la escuela, los chicos con el delantal… y prefiero no mirar a la calle. Me acuerdo de él y quiero salir a buscarlo”, expresó al diario local El Libertador.
En la habitación de Loan todo sigue igual. Su cama, sus cosas, su espacio, intactos. “Yo lo espero. Estoy con esa fe que Loan está”, repite su madre. Para la familia, el tiempo no borra, pero tampoco debilita la esperanza. “No podemos festejar sin el cumpleañero. Si vuelve, volvemos a vivir”, concluye María.

