Día de la Bandera: encendidos discursos oficiales a una semana de las elecciones
El gobernador Pullaro y el intendente Javkin encabezaron los actos oficiales por el 205º aniversario de la muerte del general Manuel Belgrano. Sin banderas de agrupaciones partidarias, la política se coló en el escenario.
- Ciudad
- Jun 20, 2025
El gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, encabezaron este viernes junto a la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, los actos oficiales por el 205º aniversario del fallecimiento del general Manuel Belgrano, fecha en que se conmemora el Día de la Bandera. En la proa del monumento nacional que evoca la insignia patria que por primera vez fue izada en esta ciudad el 27 de febrero de 1812, el jefe comunal dio un fuerte discurso en el que aseguró que “Rosario sufrió mucho, pagamos con vida el abandono de algunos, pagamos con horror el silencio cómplice de otros”, pero rescató una ciudad que está en proceso de “reconstrucción”. También el mandatario provincial señaló que “Rosario fue abandonada y olvidada por el Gobierno nacional anterior, pero esta ciudad que se está poniendo de pie, que está recuperando el orgullo y el autoestima, está venciendo a los violentos que la quisieron poner de rodillas”.
Sin las banderas partidarias ni las movilizaciones organizadas que tanta polémica y debate generaron en otros años, los actos oficiales por el Día de la Bandera tuvieron ese carácter “cívico” que entonces se manifestaba en forma de añoranza. Sin embargo, los discursos del gobernador y del intendente no fueron meras reflexiones históricas sobre el creador de la bandera, sino que estuvieron teñidos -legítimamente- de las consideraciones políticas de la coyuntura. En un contexto particular: en poco más de una semana la ciudad va a elecciones para renovar 13 bancas en su Concejo Municipal, y ambos dirigentes tienen interese en juego en esos comicios.
El acto se inició pocos minutos después de las 10, que era la hora prevista, con el saludo del gobernador a la Agrupación 20 de Junio del Ejército Argentino, a lo que siguió la interpretación de Aurora por parte de la banda sinfónica de la Policía de Rosario mientras se izaba la bandera en el mástil mayor del monumento. Los mismos músicos de la fuerza de seguridad provincial fueron los encargados de interpretar más tarde el Himno Nacional Argentino.
Ira y arrebatos
El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, realizó luego una invocación religiosa en la que pidió “por el bien común, la justicia y la paz”. El pastor también rogó “por todos nuestros hermanos que no han accedido a los bienes para vivir una vida digna conforme a la naturaleza humana”.
También pareció destinar unas palabras al Gobierno nacional, al pedirle a Jesús: “Aleja de nosotros los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad”. Además, el titular de arquidiócesis local pidió “una mano tendida para el que sufre, los descartados, los que viven en la calle”, enumeración en la que también inluyó a “los niños y los ancianos, a los que trabajan y no llegan a fin de mes”, una legión cada vez más numerosa.
Martín también resaltó en sus palabras que “el grado de civilización de una Nación se mide por cómo protege a los más necesitados y los más débiles”, lo que en el contexto actual puede interpretarse como un inequívoco mensaje político. “Que la patria sea cobijo y hogar para todos”, solicitó el arzobispo.
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De buenos y malos
Luego de Martín, en términos cronológicos, fue el turno del intendente Javkin, quien empleó la tribuna de la que disponía en el acto -al que se acercaron bastantes vecinos y visitantes- para castigar con palabras graves al gobierno de Alberto Fernández y Omar Perotti, y destacar las virtudes que ve en el de Pullaro y Javier Milei, en materia de seguridad pública. El principal problema de la ciudad en la última década.
“Si algo aprendimos los rosarinos del legado de Belgrano, es que bajar la bandera nunca es una opción, que rendirse no es una palabra que esté en nuestro diccionario”, sostuvo el intendente al inicio de su discurso en la proa del Monumento a la Bandera.
“Todos los que estamos acá sabemos lo que hemos vivido y no lo vamos a olvidar. Rosario sufrió mucho, pagamos con vida el abandono de algunos, pagamos con horror el silencio cómplice de otros, soltaron presos, se liberaron las cárceles y nos dejaron solos en manos del terror”, añadió Javkin, quien desde hace tiempo trazó una línea divisora entre buenos y malos, incluyéndose, lógicamente, en el primer grupo.
Si bien no hizo nombres propios, se refirió a “ellos” como a aquellos que “abandonaron” a Rosario, en referencia al gobierno nacional de Alberto y al provincial de Perotti, que gestionaron ambas administraciones en cuatro de los más de diez años que la ciudad exhibió tasas de violencia altamente lesiva muy superiores a la media del país.
“Nuestros padres fundadores nunca abandonaron a su gente en medio de una batalla”, sostuvo Javkin para agregar que “ellos sí lo hicieron y para nosotros no tienen perdón”. Pero, abundó el mandatario local, “algo bueno pasó en medio de esas noches de espanto, porque fue justo ahí cuando más nos unimos los de acá”.
Como contracara, en la segunda parte de sus palabras, el titular del Departamento Ejecutivo municipal se refrió al cambio de la ciudad desde hace un año. “Fue justo ahí que nos juramentamos que de esa también íbamos a salir con valentía a la rosarina, a la santafesina. Fue justo ahí cuando nos vimos más atacados que nos plantamos con firmeza frente a las mafias que estaban a milímetros de quedarse con esta ciudad”.
También, dijo, “fue justo ahí que la gente buena de esta ciudad dijo ‘ya basta’. Fue justo ahí que unimos una tropa de un millón de valientes. Fue justo ahí que guiados por este gobernador invencible empezamos a acorralar a las lacras que nos estaban matando. Fue justo ahí que llegaron las luces azules que tanto pedíamos. Fue justo ahí que la Nación mandó a las Fuerzas Federales que nos corresponden por derecho y que por derecho se tienen que quedar. Y fue justo ahí que todos juntos les dimos una batalla como nunca nadie les había dado”.
De todos modos, destinó unas palabras de reproche al presidente Javier Milei, quien encabezó un acto por el Día de la Bandera en el Campo Argentino de Polo. “Acá deberían estar cada 20 de junio los líderes nacionales a la vera de este río Paraná. Los esperábamos para agradecerles en parte nuestra paz recuperada, y para pedirle que no se paren las obras que le corresponden a la Nación”, sostuvo.
El juego de las diferencias
Cuando Pullaro hizo uso de la palabra, luego del intendente que lo calificó de “gobernador invencible”, el mandatario planteó una idea de unidad al señalar que “la bandera está por encima de nuestras diferencias, es unidad, es respeto por el otro, es el sueño de la independencia, es identidad colectiva, que muchas veces nos han querido arrebatar, pero que cada 20 de junio juramos defender en este Monumento”.
Pero enseguida abandonó esa posición por una político partidaria, al criticar al gobierno nacional anterior y distinguirse del actual. “Rosario fue abandonada y olvidada por el Gobierno nacional anterior, pero esta ciudad que se está poniendo de pie, que está recuperando el orgullo y el autoestima, está venciendo a los violentos que la quisieron poner de rodillas. Estamos en la etapa de la pacificación, hoy los violentos no tienen más poder que el Estado”, dijo.
En esa línea, agrego que “cuando termine este proceso y tengamos la infraestructura carcelaria y policial, esta ciudad va a recuperar los niveles de paz y de seguridad que siempre quisimos. Hoy, hay menos delito que en muchas localidades de la República Argentina de similares características”. Entonces prometió que “se viene la segunda etapa, de reconstrucción, de grandes obras, de la cultura, del turismo, del deporte. Rosario se va a convertir en la capital del interior del país”.
Pullaro destacó la importancia de que los puertos y el aeropuerto de Rosario se “abran al mundo”, para que la ciudad sea el eje de la región. “Aquí, a los pies del Monumento Nacional a la Bandera, vamos a defender al campo y le vamos a pedir al Gobierno nacional que termine con las malditas retenciones. Vamos a cuidar a la industria y vamos a pedir que se limiten las importaciones para cuidar a nuestras fábricas”, pregonó.
Y se diferenció del modelo libertario: “La única manera que Argentina va a salir adelante es si fortalece su sistema productivo. No lo va a hacer a través de la especulación y el capital financiero. Por eso este interior que empuja todos los días necesita obras de infraestructura, que las rutas nacionales estén en condiciones, que se invierta en energía, gas y electricidad para tener la potencia que necesita la industria”.
Tras los discursos, el acto continuó con la promesa de lealtad a la bandera de alumnos de escuelas locales y de otros puntos del país. Y, una vez concluidas esa instancia protocolar, comenzaron los espectáculos musicales, el tradicional concurso gastronómico de asado a la estaca y actividades culturales que se extienden en el Parque a la Bandera durante toda la jornada.
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