¿Quiénes son los políticos que más insultan en redes?: el uso de la agresión para anular el debate
Un estudio privado describió en detalle cuál es el mecanismo que degrada cotidianamente los niveles de discusión e identificó a los principales impulsores de esta dinámica.
- Internet
- Jul 28, 2025
El debate público está entrampado. Su degradación trepó a niveles inéditos y tiene responsables. Un informe privado relevó la discusión digital de los últimos años e identificó a los usuarios que más agreden, fundamentalmente a aquellos que toman distancia, marcan diferencias o directamente desmienten. El presidente Javier Milei es, por lejos, el político que acumula la mayor cantidad de insultos. Es una estrategia para acallar al disidente que escala y enturbia cualquier tipo de intercambio. A la vez, las esquirlas de las pantallas impactan en una convivencia ciudadana que ve incrementar la tensión y la violencia que las palabras generan.
El trabajo fue realizado por la consultora Ad Hoc y analizó el período que va de enero de 2023 a junio de 2025. Dejó por fuera del relevamiento expresiones que comúnmente se utilizan de manera exclamativa más que como insulto -como «boludo/a» y «carajo»- y efectuó un recuento de las agresiones que aparecieron en la discusión digital.
El máximo exponente del agravio en el debate público es a la vez el mayor responsable político del país, con todas las derivaciones que eso trae aparejado. Javier Milei es el usuario no troll que más insultos y agresiones realizó en los últimos dos años. En el listado general, aparece como el 6to a nivel nacional.
Al mandatario solo lo superan usuarios que pueden ser identificados como «trolls» y que responden a diversos sectores políticos de Argentina. La consultora midió la cantidad de veces que estos usuarios insultaron o provocaron en los últimos dos años y los compararon entre sí. Los gráficos ubican al titular de Casa Rosada con 1.589 agresiones.
No obstante, este reguero de violencia sobre la discusión tiene responsables en todas las tribus. El informe destaca que, si se deja afuera del conteo a Milei, La Libertad Avanza continúa al tope del listado con 1.660 insultos acumulados entre los provocadores del espacio y afines, pero los ligados al PRO acumulan 1.274 y los asociados al peronismo aportaron 480, siempre en el período nombrado.
Los datos que arroja el estudio permiten identificar que hay un fenómeno que se reitera. En momentos clave, el volumen de los insultos se amplía. Hay dos picos claros en el último tiempo, uno durante la campaña electoral de 2023 y los primeros meses de gestión de LLA y otro, más reciente, en torno a las repercusiones por el escándalo de $Libra y la disputa de las comunidades por establecer un encuadre.
«Hubo 27,5 millones de insultos publicados en las redes sociales de la Argentina en los 2 años y medio relevados. El mes de $Libra (febrero de 2025) fue equivalente a uno de campaña en 2023», señaló la consultora.
El laberinto que simula ser estepa
El estudio resalta que, contrariamente a lo que muchas veces se afirma, «las redes sociales no vinieron a democratizar», sino que solo un grupo minúsculo de actores tiene influencia real en la conversación pública digital. La mayoría de los usuarios de dedica exclusivamente a observar y consumir lo que un pequeña porcentaje publica.
Ese pequeño porcentaje es una minoría intensa que genera la mayor parte del contenido que el resto de los usuarios consume. Después existe una «minoría activa no intensa», que son aquellos usuarios que participan de forma intermitente en algunas conversaciones. La mayoría rara vez tiene participación. Es en este esquema que es central la influencia de los denominados «provocadores digitales» y sus «amplificadores».
El mecanismo que impera es el siguiente: el troll busca imponer un encuadre desde un accionar provocador que coincida con su posición ideológica. Los provocadores -entre los que aparecen los perfiles políticos- apuntan a representar un encuadre, presionar con su opinión o ser amplificados (para obtener una mayor llegada), es ahí donde cumple una función central como es la de conectar a los trolls con los amplificadores (que son las cuentas de los medios de comunicación tradicionales). El problema -detalla el informe- es que cuando un provocador copa una forma o toma un encuadre troll, lo valida y lo transforma en atractivo para el amplificador.
Las mutaciones en el escenario de consumo mediático no derrumbaron el consumo en sí mismo. Esto se refleja en que los medios de comunicación y los periodistas son los usuarios de con mayor cantidad de seguidores en el ecosistema argentino. Lo que competen y difunden tiene repercusión a nivel nacional y marca agenda de conversaciones en redes.
La mera descripción -advierten desde Ad Hoc- solamente facilita la amplificación. Si los medios y periodistas comentan los hechos sin aportar datos ni desnudar mecanismos, acompañan la conversación facilitando el no cuestionamiento de la confrontación y la violencia.
Entonces, en síntesis, la dinámica se desarrolla a partir de que los trolls accionan en conjunto para difundir un hecho y los provocadores lo retoman y suman sus opiniones, lo que hace que la conversación cobre relevancia y sea levantada por los medios como una noticia. El insulto y la degradación terminan naturalizadas en un esquema de simple enunciación, se relatan como un hecho en sí mismo.
La trampa está estructurada y funciona porque hay un contexto adecuado. «Esta dinámica conversacional que proponen los trolls, provocadores y amplificadores se lleva adelante sin criterios compartidos de verdad: no hay argumentación lógica, datos científicos, evidencia empírica. No hay jueces. Es decir, todos tienen razón, todo vale. En este sistema de creencias fragmentadas abunda la ironía, datos sesgados, medias verdades y la agresión silvestre», identifica el informe.
En sus conclusiones, el estudio de la consultora plantea: «La conversación digital es un reflejo de las dificultades que tienen las sociedades modernas de aglutinarse en base a consensos. Sin consensos, pensar en mayorías empieza a ser una utopía. Pensar en sociedades desde el punto de vista conceptual, también. La política pierde su razón de ser cuando pierde la capacidad de dirigir. Se sobreadapta y alimenta el círculo vicioso de ser superflua y agresiva para llamar la atención, impulsar el tribalismo y ganar con pocos pero intensos».
«La construcción social y las políticas públicas no tendrán lugar en esta dinámica. Parar la pelota y pelear contra la corriente puede ser una nueva, complicada y necesaria forma de hacer política. Cuando los ciclos cambien, tendrán su premio», completa Ad Hoc.
El informe completo:
La Provocación Permanente en la Conversación Digital – Informe de la Consultora Ad Hoc by Conclusión TV






