La industria del vino sufre el desplome de ventas: la bodega Norton pidió el concurso de acreedores
La firma explicó que el Concurso Preventivo de Acreedores busca “asegurar los puestos de trabajo y la continuidad de la operación” y “afrontar un contexto desafiante para la industria vitivinícola, tanto a nivel local como internacional”.
- Economía
- Nov 1, 2025
La centenaria bodega mendocina Norton –propiedad desde 1989 del grupo austríaco Fundación Gernot Langes-Swarovski– no soportó la crisis vitivinícola y se presentó en concurso preventivo ante la Justicia de Mendoza. La empresa acumula más de $1.400 millones en cheques rechazados y una deuda total cercana a los $1.166 millones.
La firma explicó que el Concurso Preventivo de Acreedores busca “asegurar los puestos de trabajo y la continuidad de la operación” y “afrontar un contexto desafiante para la industria vitivinícola, tanto a nivel local como internacional”.
El CEO de Norton, Tomás Lange, detalló que la medida se tomó luego de “evaluar distintas alternativas de solución a la situación financiera de la compañía”. El directivo agregó en un comunicado que “la empresa reafirma su compromiso con sus colaboradores y la comunidad vitivinícola y continuará trabajando con el mismo espíritu de esfuerzo y excelencia que la caracteriza desde hace 130 años”.
A principios de octubre, los registros del Banco Central de la República Argentina (Bcra) mostraban cuarenta documentos impagos por $618 millones. Casi un mes después, el número superó el centenar.
En la localidad de Luján de Cuyo, donde se ubican sus principales viñedos y la planta elaboradora, trascendieron tensiones internas y recortes que anticipaban el desenlace. Con este paso judicial, la empresa busca ordenar su pasivo y ganar tiempo para reestructurar sus compromisos.
La compañía atraviesa una etapa de reestructuración en su equipo directivo, pero el deterioro del flujo operativo y el encarecimiento del crédito complicaron cualquier margen de maniobra.
Una historia centenaria
Fundada en 1895 por el inglés Edmund James Palmer Norton, la empresa posee 1.200 hectáreas de viñedos propios en Luján de Cuyo y trabaja junto a 140 productores del Valle de Uco, que aportan otras 700 hectáreas, con exportaciones a más de 70 países. En el mercado local compite con etiquetas como Norton, Altura Malbec, Sexy Fish, Talismán y Cosecha Tardía.
Desde la empresa detallaron que su misión es crear “una amplia gama de vinos, desde varietales hasta blends de alta gama y experiencias de alto valor percibido que impacten positivamente en consumidores, socios comerciales y colaboradores que valoran la trayectoria, prestigio y confiabilidad”.
El caso Norton no es aislado. Se teme en el ámbito vitivinícola cuyano que el desplome del consumo interno, la retracción de las exportaciones y el aumento sostenido de los costos productivos que condenaron a Norton arrastren a otras pequeñas y medianas empresas (pymes) del vino.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y septiembre la comercialización de vinos cayó 2,5% respecto del mismo período del año pasado, mientras que las exportaciones acumularon una baja del 6,3%.
El panorama es aún más preocupante si se considera que 2024 ya había sido un año flojo: según la consultora Scentia, el rubro bebidas alcohólicas registró una caída del 6,8% en volumen durante los primeros nueve meses de 2025, muy por debajo del leve repunte general del consumo.
La Asociación de Viñateros de Mendoza alertó recientemente sobre “una de las peores crisis en décadas”, con aumentos de costos en energía, agroquímicos y transporte, y precios de la uva que no acompañan la inflación.

