MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Con cinco policías en el banquillo, se conoce este viernes el veredicto del juicio por la muerte de María de los Ángeles Paris

Los imputados son el jefe de la comisaría 10ª en aquel momento, Silvio Cortes, y a una sumariante inspectora llamada Susana Domínguez se les achaca el delito de homicidio preterintencional, mientras que los tres restantes llegaron al debate oral imputados por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

El juicio por la muerte de la bibliotecaria de la escuela Francisco de Gurruchaga, María de los Ángeles Paris, ocurrida en mayo de 2017, llega a su fin este viernes y, al mediodía, se dará a conocer el veredicto. Por su muerte, hay cinco policías acusados:  al jefe de la comisaría 10ª en aquel momento, Silvio Cortes, y a una sumariante inspectora llamada Susana Domínguez se les achaca el delito de homicidio preterintencional, mientras que los tres restantes llegaron al debate oral imputados por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La fiscal del caso, Karina Bartocci, solicitó al tribunal integrado por los jueces Florentino Malaponte, Rafael Coria y María Trinidad Chiabrera la pena de 4 años de prisión efectiva para Cortes y Domínguez, y un sanción menor de un año de inhabilitación a los policías Silvina Gianotti, Andrea Allovati y Damian Zalazar, quienes estaban esa noche en la seccional.

A su vez, la familia de Paris, representada por los abogados Gustavo y Liza Feldman y Marcos Peiretti, adhirió al alegato de apertura realizado por la fiscal Bartocci y enmarcó el juicio en una caso de “violencia institucional” que comparó, no por la gravedad sino por las características del delito, con los de lesa humanidad, en los que existe participación estatal y se procura la impunidad.

Según la teoría de la Fiscalía, la bibliotecaria Paris fue maltratada por el personal policial de la seccional 10ª la noche del 3 de mayo de 2017, hasta provocarle la muerte. Bartocci sostuvo que alrededor de las 21 de ese día la docente -que tenía 45 años- se dirigió a la comisaria 10ª de calle Darragueira 1158 y fue recibida por la suboficial Allovatti, “quien pudo observar que requería algún tipo de atención médica por circunstancias en el comportamiento de la mujer, tales como no poder definir exactamente porqué se dirigió a la comisaría”.

“Esta nota es la situación fáctica que se produce en el contexto y en la propia perpetración del delito, por cuanto en estos casos se produce una alta vulnerabilidad de la víctima y paralelamente una honda y libérrima disposición por parte del verdugo para someter a la víctima”, sostuvo la querella.

Agregó que “a mayor grado de vulnerabilidad de la víctima mayor dominio del hecho por parte del perpetrador” y “por ello puede decirse que lo más cercano en criminalidad a un delito de lesa humanidad es un delito cometido en el marco de violencia institucional”. Para los abogados que representan los interese de la familia “es el escenario más grave no sólo para la víctima, sino también para la entretela social”.

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Golpes y esposas

Según la investigación, tras sentarse en la guardia y tomar un vaso con agua, la trabajadora de la educación se retiró a las 21:30 horas “por sus propios medios y se dirigió a la Funeraria Oeste», ubicada frente al edificio policial.

“Cinco minutos después Paris volvió a ingresar a la comisaría, donde permaneció unos segundos y al salir se dirigió nuevamente a la Cochería Oeste. Aproximadamente a las 21:40 caminó por calle Darragueira hacia el sur hasta la intersección con calle Marull, donde intentó subir a un automóvil y correr por la calle, entonces los agentes Zalazar y Gianotti, la hicieron ascender al móvil policial y se dirigieron nuevamente a la seccional”.

En su recreación de lo ocurrido, la fiscal de Violencia Institucional del Ministerio Público de la Acusación (MPA) señaló que tras descender del patrullero, Paris permaneció unos minutos sentada en el tapial del inmueble, y luego se paró y se dirigió hacia el ingreso de un domicilio ubicado a unos pocos metros.

Para la Fiscalía, el comisario Cortes la tomó de los cabellos y la sujetó del cuello e inmovilizó, llevándole su brazo por detrás de la espalda junto con la agente Domínguez quien la tomaba por los pies mientras que María de los Ángeles trataba de soltarse. Luego la entraron a la comisaría tomada de los brazos, para llevarla al cuarto contiguo a la guardia, donde volvió a tratar de soltarse y gritar por lo que Cortes le dió golpes de puño en la boca y en la panza y ambos le colocaron las esposas de seguridad.

La sujetaron de las manos por delante para apoyarla boca abajo, acostada sobre el piso del cuarto de la dependencia, “provocándole con todas estas maniobras lesiones físicas. Y como consecuencia de esta situación se provocó la muerte”, consideró Bartocci.

Con esa descripción, la fiscal solicitó la pena de 4 años de prisión para Cortes y Domínguez por el delito de homicidio preterintencional, que es aquél que ocurre cuando causar la muerte no era el resultado intencional de la acción del que la provocó, pero el agresor tenía la intención de causar un daño o lesión menor.

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