Murió Kenya, la elefanta que fue trasladada de Mendoza a un santuario de Brasil
Tenía 44 años y había pasado gran parte de su vida en el ex Zoológico de Mendoza; en julio fue llevada a un santuario ubicado en el estado de Mato Grosso.
- Corazón Animal
- Dic 16, 2025
La elefanta Kenya, que durante años vivió en el ex Zoológico de Mendoza y que en julio pasado fue trasladada por el Gobierno provincial a un santuario de elefantes en Brasil, falleció en las últimas horas en el predio ubicado en Mato Grosso. La noticia fue confirmada por Proyecto Ele a través de su cuenta de Instagram, donde informaron que el animal murió tras varios días de deterioro en su estado de salud, pese a haber recibido atención permanente por parte del equipo veterinario del Santuario de Elefantes de Brasil.
Además, explicaron que este martes se realizará la necropsia con la participación de profesionales universitarios que habitualmente colaboran con el Santuario de Elefantes de Brasil (SEB), y que los resultados estarán disponibles dentro de algunas semanas.
Desde el santuario informaron que, en los días previos a su fallecimiento, el equipo mantuvo un monitoreo constante debido a que el animal presentaba dificultades físicas. En ese contexto, la elefanta fue acompañada durante toda la noche por cuidadores especializados y, finalmente, su muerte se produjo de manera rápida y sin signos de sufrimiento.
Por su parte, desde el Ecoparque de Mendoza manifestaron su profundo dolor por el fallecimiento del paquidermo. “Estamos sumamente tristes. Vamos a esperar los resultados oficiales de la necropsia para entender qué pasó. La comunicación con el santuario fue permanente y estábamos al tanto de que Kenya venía presentando dolencias”, expresó el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet.
Kenya tenía 44 años. Nació en 1981 y llegó a Mendoza en 1985, con apenas cuatro años de edad, mediante un canje realizado en el marco de un convenio con el zoológico alemán Tierpark Hagenbeck. De este modo, se convirtió durante décadas en la última elefanta del entonces zoológico provincial y, posteriormente, de Argentina.
En ese sentido, su traslado al Santuario de Elefantes de Brasil, concretado en julio de este año, marcó un hito tanto para el personal del Ecoparque de Mendoza como para el país. El proceso de preparación había comenzado en 2017 e incluyó años de trabajo técnico, sanitario y conductual, con el objetivo de garantizar que el traslado se realizara respetando el bienestar del animal y reduciendo al mínimo posible cualquier situación de estrés.
Durante ese período, Kenya fue entrenada mediante el método de condicionamiento operante con refuerzo positivo, un enfoque basado en la cooperación voluntaria del animal. Gracias a ello, fue posible realizar controles veterinarios periódicos, obtener muestras biológicas, completar los estudios sanitarios requeridos y avanzar en la tramitación del Certificado Veterinario Internacional y de los permisos nacionales e internacionales exigidos por la normativa vigente.
El traslado implicó un recorrido de aproximadamente 3.600 kilómetros y se llevó a cabo en un contenedor especialmente diseñado para elefantes.
La noticia fue confirmada por Proyecto Ele en su cuenta de Instagram: “Esta mañana Kenya dejó este plano, tras varios días en los que su salud se fue deteriorando y fue atendida de forma permanente por el equipo de Santuario de @elefantesbrasil. Aún no se conocen las causas exactas de su fallecimiento”, expresaron.
Cabe destacar que el Santuario de Elefantes de Brasil es una organización sin fines de lucro única en Sudamérica, creada con el objetivo de transformar la vida de elefantes que han vivido largos años en cautiverio. Su origen se remonta a 2012, a partir de una alianza entre Elephant Voices y Scott Blais, cofundador de The Elephant Sanctuary, en Tennessee, Estados Unidos.
Actualmente, el establecimiento cuenta con un bioma adecuado para la especie, grandes extensiones de territorio natural, áreas abiertas con vegetación nativa y recintos que van desde las 40 hasta las 400 hectáreas. Allí, los elefantes reciben dietas especialmente diseñadas y atención veterinaria permanente, en un entorno que favorece las conductas naturales y la posibilidad de socializar con otros individuos de su especie.
Tras su llegada al santuario, Kenya comenzó un proceso de adaptación al nuevo entorno y logró interactuar con otros elefantes, avanzando hacia una vida en condiciones significativamente más cercanas a su naturaleza.

