La historia del cazador de tormentas que fue alcanzado por un rayo y dado por muerto: “Son gajes del oficio”
Lo taparon con una lona y llamaron a su mujer, que estaba en un casamiento, para avisarle que había fallecido. Lo que parecía una tragedia terminó en un anécdota que lo incentivó a profundizar su dedicación a estos fenómenos.
- Conclusion TV
- Por Candelaria de la Cruz - Lautaro Zeballos
- Ene 8, 2026
Como si una tonelada de ramas secas se quebrara de golpe. Eso escuchó Jorge Giometti antes de caer desde nueve metros e impactar contra el piso. Lo que pudo recordar en los días siguientes es que se despertó tapado por una lona. Lo habían dado por muerto luego de que un rayo cayera a poca distancia de donde estaba. La noticia del fallecimiento incluso llegó a su mujer, que estaba en un casamiento al momento del hecho.
Los problemas de memoria fueron parte de las consecuencias, pero con el correr de las jornadas empezaron a irse y cada detalle se presentó con nitidez. “Es como si todo hubiese sucedido en cámara lenta”, recuerda Giometti en un contacto exclusivo con Conclusión.
Ocurrió a mediados de marzo de 1998, cerca del mediodía, en Av. Santa Fe 1262 del barrio San Miguel de Granadero Baigorria. El meteorólogo había subido a estudiar una tormenta que venía del sudoeste, un frente de ráfaga con muy intensa actividad eléctrica. Los primeros en prever lo que estaba por suceder fueron los pelos de su cuerpo, que se erizaron al unísono antes de que se escuchara el crujido previo al estruendo.
“Se oyó como que se quebraban ramas secas y luego me vi cayendo. El rayo impactó en un galpón que está acá atrás de donde tengo la oficina. Mi tío tenía una empresa en ese lugar, así que salieron los empleados y me taparon con una lona pensando lo peor. Mi esposa estaba en el casamiento de civil de una amiga, así que la llamaron y le dijeron que yo había fallecido”, contó Giometti.
“Me desperté solo; me levanté e incorporé muy lentamente y caminé adentro unos 10, 15 metros hasta la pieza de mis viejos, porque la oficina, donde tengo mi trabajo, está ahí arriba de su casa. Me tiré encima de la cama y ahí quedé hasta que me llevaron al hospital”, agregó.
Le hicieron una batería de estudios que registraron fisuras en el maxilar, algunos golpes y varias arterias azuladas. Estuvo alrededor de 20 días inmovilizado por el dolor, pero no sufrió lesiones de mayor gravedad. El hecho de que el rayo no le haya pegado de forma directa y la electricidad haya llegado a través de la onda expansiva, convirtió una posible tragedia en anécdota. El meteorólogo, lejos de considerarlo un evento traumático, terminó con mayor curiosidad por estos fenómenos.
“Me salvé de milagro -afirmó-. El rayo dejó incluso algunas cableadas derretidas. Si me daba de forma directa, no la cuento. Mi vieja vio que subí por atrás, por el patio, y bajé por adelante a raíz de la onda expansiva. Una chica que estaba enfrente, recién venida del obstetra porque el faltaba poco para dar a luz, dijo que sintió la estampida y el golpe. Ahí fue que aparecieron los obreros”.
Y explicó: “Siempre estoy cazando tormentas y sé cuáles son los peligros, es un gaje del oficio. Esto que me pasó me despertó aun más curiosidad. Mi sueño es ir a documentar al Corredor de los tornados. Lo que pasa con las tormentas es que necesitamos la observación directa de las nubes y el movimiento”.
Sobre Giometti
Jorge Giometti nació hace 59 años, un 11 de septiembre, y a los 8 ya estaba interesado por la Física. Cuando cumplió 12 empezó a recoger datos del servicio meteorológico y a hacer pequeños informes con anotaciones derivadas de elementos caseros.
“Empecé de lleno con el tema de la meteorología en el 80 y a mediados de los 90 colaboré con Defensa Civil de Granadero Baigorria. Después, con algunas FM chiquitas y vecinales, que venían a consultar cuando tenían que hacer fiestas y demás. Después, en el 2019 decidí organizar una Asociación Civil. Junté a otras voluntades similares y armamos lo que hoy es el Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático SAT”, repasó.
La asociación civil brinda un servicio gratuito de alertas a toda la comunidad cuando se acerca un fenómeno meteorológico a través de novena estaciones meteorológicas automáticas (EMA) que tienen diseminadas en toda la provincia, sobre todo ubicadas en zonas urbanas.
*Cámara y edición de video: Sebastián Moreno
*Montaje de tapa con foto de Darío Soldani

